José María, un joven hostelero vallisoletano en su Bar Rosa Chacel
José María, un joven hostelero vallisoletano con dos negocios: "El trabajador te deja tirado de un día para otro"
A sus 28 años, el pucelano asegura que el sector está ahogado porque “se pasan el día subiéndonos impuestos e inventándose nuevas tasas”.
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José María García Villalonga es un joven vallisoletano, de solo 28 años, que en la actualidad cuenta con dos negocios hosteleros. El primero de ellos, el Rosa Chacel que se sitúa en el barrio de Las Delicias, y el segundo, abierto recientemente, que se sitúa en la Plaza de La Circular y lleva el nombre de Gastrobar Chico Loco.
Con el primero, ha brillado en las Ferias y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo 2025 con un sabroso montadito. Con el segundo, se recupera de un inoportuno incendio para volver con más fuerzas.
Nuestro protagonista habla sin pelos en la lengua de la dificultad para encontrar trabajadores, de los impuestos y tasas en esta entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla y León.
Un vallisoletano con ganas de comerse el mundo
“Fui un niño inquieto y mi infancia estuvo marcada por el paso por varios colegios e institutos, pero siempre ayudando a mi madre en el negocio familiar”, asegura José María García Villalonga, en declaraciones a este periódico.
Un joven al que, de pequeño, siempre le gustaron las ciencias y también la medicina y la veterinaria. Estuvo muy influenciado por varios de sus tíos que son médicos. En el fondo, a él también le hubiera gustado tomar ese camino.
“En 2016, tras quebrar la empresa familiar y volver de un Erasmus, pensé lo de dedicarme al mundo de la hostelería. Había trabajado en el mundo de la noche, pero nada serio como a lo que me lanzaba por aquel entonces”, afirma nuestro entrevistado.
Empezaba la historia de un joven vallisoletano que tenía muchas ganas de comerse el mundo en el complicado sector de la hostelería y que pone todo su empeño, cada día, en sacar dos negocios adelante.
José María, el joven hostelero.
La primera aventura y un montadito que encantó en fiestas
“El Rosa Chacel es un pub que está adaptado a otras sesiones que acompañan a los tiempos actuales y al barrio de Las Delicias, que es donde se ubica. Lo cojo en 2019 porque llevaba tiempo buscando tener un negocio, surgió la oportunidad y aquí seguimos al frente”, explica orgulloso nuestro entrevistado.
El establecimiento montó caseta durante las Ferias y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo. También lo hizo con el Gastrobar Chico Loco, que abrió sus puertas en el mes de agosto. Una gesta que le sirvió para “coger tablas” de cara a años venideros.
“El montadito de entrecot del Rosa Chacel fue todo un éxito. Al final, el hecho de plantear un producto de tal calidad, a ese precio, se tradujo en una gran aceptación por parte del cliente. Eso hizo que fuera bien aceptado”, explica el joven.
La clave del triunfo de ese sabroso montadito, que ojalá esté en las próximas fiestas, “el producto fresco y de calidad”.
Imagen del Bar Rosa Chacel
Un segundo reto
“El Gastrobar Chico Loco lo abrimos en agosto de 2025 tras el ánimo recibido de un antiguo empleado y amigo. Era una gran oportunidad y tras un buen lavado de cara, en el que estuve muy presente, pudimos abrir”, señala nuestro entrevistado.
Un establecimiento hostelero situado en la Plaza de la Circular 9 que dispone de 215 metros cuadrados dispuestos sobre dos plantas. En la superior dispone de un espacio para 30 comensales y abajo para otros 20.
“Tenemos una carta muy variada en la que pasamos de croquetas y buñuelos a una buena selección de carnes y mariscos pasando por una gran carta de vinos y sin olvidarnos de nuestros postres caseros. La gente piensa que nuestro plato estrella son los buñuelos con jamón ibérico, una elaboración muy personal a la que tratamos con mucho mimo”, añade.
La mala suerte, sin embargo, se ha cebado con el local. El 15 de septiembre, a eso de las 17:40 horas, sufrió un incendio y se encuentran realizando las obras pertinentes para poder reabrir la semana que viene.
Imagen del Gastrobar Chico Loco
“Últimamente solo recibimos frases de ánimo porque entre el incendio y el percance del pasado domingo, con un hombre armado, parece que hemos empezado con el pie izquierdo, pero no hay que desanimarse”, añade José María.
Sin embargo, su deseo de hacer las cosas bien y su empeño en trabajar en lo que ama, hacen que siga adelante con paso firme.
Reivindicaciones
“Se pasan el día subiéndonos los impuestos e inventándose nuevas tasas. Sobre los trabajadores, cada vez es más complicado encontrar gente de calidad. La gente que ama la profesión está atada a otro sitio en el que trabaja. Además, hoy en día, el trabajador te deja tirado de un día para otro”, añade nuestro protagonista.
Asegura, además, que “cuando a un hostelero le va mal, nadie le echa una mano para reflotar el negocio” y apunta que el futuro de la hostelería en España en general, y el de la de Valladolid en particular, pasa por “espacios cada vez más adaptados y especializados”.
“Los que no estén muy muy encima de su negocio y tenga buen pulmón, lo va a pasar mal. Veo los tiempos que corren bastante grises en lo que al consumo se refiere”, cuenta José María.
Sin embargo, su objetivo y deseo futuros pasan por “crecer y estar cada vez más asentado” para continuar con sus dos negocios y, quién sabe, si en el futuro hay sorpresas y puede abrir alguno más.