Gery y Felipe, dueños del bar Capricho

Gery y Felipe, dueños del bar "Capricho"

Valladolid

Bulgaria, un capricho vallisoletano

La joven pareja de hosteleros llevan por lema "no bajar la calidad, para conseguir la constancia"

5 julio, 2022 07:00

Valladolid, caracterizada por ser una de esas ciudades en donde si preguntas por bares con buenas tapas y buen ambiente ya puedes sacar un boli y un papel para apuntar que, como mínimo, vas a escribir por las dos caras. Seguro que en esa lista kilométrica cuentas con los ‘esenciales’ de los vallisoletanos por excelencia.

Y es que los pucelanos lo tienen muy claro. Cuando se trata de salir a tomar algo van a lo seguro, a lo que nunca falla. Croquetas en El Corcho, bravas y bocata de calamares en la famosa Mejillonera, tosta de gulas con gambas en La Tasquita o La Sepia, donde ya no es ninguna sorpresa cuál puede ser su plato estrella. Sin embargo, si estamos hablando de buen ambiente, un trato familiar y tapas variadas seguro que te suenan los nombres de Gery y Felipe, dueños del Bar Capricho, en Don Sancho.

De Bulgaria a Valladolid 

Recién llegados en 2003 y con caminos totalmente distanciados Gery y Felipe deciden venir a España desde la céntrica capital de Bulgaria, Sofía. Sin embargo, no es hasta 2008, cuando por cuestiones familiares, Gery y su madre deciden sumergirse a fondo en el mundo de la hostelería inaugurando el bar Capricho. El negocio, que es un claro ejemplo de que la hostelería no es un mundo fácil y mucho menos si acabas de llegar desde otro país, es ahora uno de los bares más frecuentados por los vallisoletanos.

Felipe no tarda en aparecer en esta historia. Con el negocio recién abierto comienza a frecuentar el bar donde conoce a Gery y más adelante se suma a la iniciativa de llevar un negocio en conjunto con ella. “Venir desde mi país, Bulgaria, ha sido una oportunidad de trabajo. Mi madre estaba antes aquí y vine a verla. Hemos intentado aprovechar todas las oportunidades hasta el día de hoy”, comenta Felipe, quien no para de dar vueltas alrededor de la barra sirviendo cafés a los clientes.

Gery y Felipe celebrando uno de los aniversarios del bar

Gery y Felipe celebrando uno de los aniversarios del bar

Sin embargo, no todo funciona de primeras y a veces debes tener un plan a, b o incluso c para que las cosas funcionen. Felipe se lo conoce bien, a lo largo de su estancia en España ha estado compaginando varios negocios a la vez que llevaba las riendas del bar “En nuestro caso nos ha tocado trabajar en un negocio propio y trabajar para otra gente, compaginando dos trabajos hasta que ya pasados unos años ves si es rentable tu propio negocio para dedicarte más en profundidad a él. Esto nos ha llevado aproximadamente 3 años”, explica el joven hostelero.

El punto de partida 

De trabajar en un laboratorio dental, a realizar horas extras en el mundo de la hostelería, pero no en su propio bar, sino en otros y a la vez sacando adelante el Capricho desde 2008. La pareja de hosteleros sabe que las cosas no vienen regaladas, ni por arte de magia. “La idea del bar y de sacarlo adelante vino del boca a boca con amigos que estaban en la misma situación que yo. Es de primeras de los trabajos más fáciles de conseguir si vienes de fuera, el que menos quiere la gente, porque son muchas horas”, asegura el camarero que no deja ni un minuto de atender a los numerosos clientes que van llegando a la barra.

Gery también conoce la sensación de empezar de cero en un sitio nuevo. La joven hostelera asegura que nunca había trabajado en la hostelería. “Yo nunca había trabajado y menos en un bar. La gente siempre nos ha acogido muy bien desde un primer momento, están dispuestos a echarnos un cable con lo que sea y eso nos sorprendió de primeras”, confiesa la joven.

Y es que tener el bar lleno no es una novedad para este bar de Don Sancho. Gery lo sabe bien. “Mucho esfuerzo, muchas ganas y sobre todo constancia es lo que nos ha llevado a estar así. Además, también influye mucho el factor calidad”, comenta la camarera mientras da los buenos días a otro cliente habitual.

Gery atendiendo tras la barra del bar

Gery atendiendo tras la barra del bar

La humildad y el esfuerzo se hacen palpable en la atmósfera de bar. La pareja primeriza de hosteleros agradece siempre en persona y a través de las redes sociales el trato que les ha dado la gente desde el principio. “Aquí hay un trato familiar, diferente al de otros sitios y eso creo que nos diferencia. Al fin y al cabo, todos formamos como una gran familia. Muchos clientes vienen y nos dicen que se sienten como en casa y a muchos de ellos no les importa cuánta gente haya dentro, se adaptan”, afirman.

La mañana sigue avanzando en el Capricho y el goteo constante de clientes se hace más notable en las horas punta del día. Felipe sale a terraza a servir un par de desayunos y en el interior, Gery tiene unos minutos de parón en el mostrador.

“Yo no vine por una necesidad, mis padres estaban pasando por un periodo de separación. Al venir a España se dieron una oportunidad y mi padre empezó a trabajar en este bar. Luego vinimos mi madre, mi hermano y yo”, asegura la camarera en sus minutos libres de actividad.

Felipe entra en el bar con una bandeja a rebosar de consumiciones terminadas. La cara del camarero rebosa entusiasmo, pero tampoco hay que dejar de lado la parte dura y cansada de la profesión. “Compaginar tantos trabajos es duro, pero en parte te abre la mente. Te sirve para tener una especie de salvavidas y saber que, si en algún momento otro negocio te falla, tienes otro con el que cubrir mínimamente tus necesidades”, explica mientras friega unos cuantos vasos en el mostrador.

De nuevo las palabras de Felipe dan una lección de vida esencial. “De todo se aprende. Por supuesto que un negocio es duro, pero tienes que aprender a tirar para adelante contando con un buen equipo”, concluye.

Tres días, tres tapas 

El Capricho ya no solo cuenta con un buen equipo tras la barra o con unos clientes dispuestos a ayudar en todo momento. La creatividad e innovación de los hosteleros búlgaros se ve reflejado en las variadas tapas que van exponiendo a lo largo de la semana. “Hemos acostumbrado a la gente que con dos o tres cositas fijas que vemos que a lo largo de los años han funcionado”, explican.

“Tenemos tres días a la semana con tapas fijas, cambiamos el relleno de ellas muchas veces. Pero la hamburguesa, la fajita y el jamón son 3 tapas que siempre están disponibles en determinados días de la semana. A mayores de eso tenemos tres días de improvisación”, continúan explicando.

Gery, quien es la principal encargada de organizar el tema tapas se ha convertido una autentica experta en la innovación de estas. La joven asegura que siempre que pueden se intentan salir de lo típico y variar. Como es de esperar, la calidad va ligada al precio, detalle que no les importa sobrepasar siempre y cuando el público parezca satisfecho y este cómodo.  

“Hay un día que ponemos jamón, pero no es la típica tabla donde te viene cortado. Hacemos una especie de cucurucho en el que a veces lo acompañamos con un queso y ahí está la diferencia. A la gente le gustan este tipo de propuestas tan interesantes”, recalca Gery, quien ya se había puesto de nuevo en acción tras el mostrador.

Tapa de cono de jamón y queso

Tapa de cono de jamón y queso

Tapa de minihamburguesa

Tapa de minihamburguesa

Tapa de fajita

Tapa de fajita

Y es que, aunque lleven en España unos cuantos años no se olvidan de su tierra. Todo esto se ve reflejado en la manera de trabajo que tienen dentro del bar y el trato que tienen con los clientes. “Respetando ciertas costumbres de España tenemos la pequeña diferencia de no ofrecer el mismo trato que los típicos bares españoles. Formamos un equipo muy curioso, nosotros somos de Bulgaria y ahora tenemos a una chica de la República Dominicana, tenemos un salseo y un rollo que es llamativo”, explica Felipe haciendo hincapié en que, a pesar del ambiente cercano, nunca se salen de lo profesional.

Hasta el último detalle 

Pero esto no es lo único llamativo que tiene el bar. En días señalados como Navidad, Halloween o San Valentín, cualquier excusa y celebración es buena para adornar el bar y hacer una tapa innovadora que en cuestión de horas se agotan. Y tampoco pasar por alto el aniversario del bar que se celebra por todo lo alto.

Tapa de San Valentín 2022

Tapa de San Valentín 2022

Tapa de Halloween

Tapa de Halloween

14º Aniversario del bar

14º Aniversario del bar

“Solemos hacer 3 o 4 al año y las preparamos con bastantes meses de antelación. Compramos detalles aparte, ponemos una tapa que vaya acorde con la temática que exponemos ese día. También damos algún regalo o detalle al cliente para que se quede con ese buen recuerdo de la fiesta. El momento sorpresa siempre está presente en estos eventos”, explica Gery.

La atención ya no es solo presencial, sino que las redes sociales del Capricho están más vivas que nunca. En ellas publican si hay algún evento a la vista o cuándo hay alguna festividad. Las reseñas de Google también son algunas de las pistas que hacen ver que los clientes están contentos con el servicio de Gery y Felipe.

Un futuro prometedor 

Con la mirada puesta hacia el futuro la pareja aún no tiene una decisión definitiva. Ambos comentan que les gusta la hostelería a pesar de ser un oficio muy esclavo al que hay que dedicarle horas. Por su parte, Gery piensa en la complicación que tendrían al formar una familia dedicándose al completo al negocio. “Para el futuro tal vez buscamos algo más temporal dentro del bar. Esperamos centrarnos en algo más específico, más orientado a desayunos, cafés, bollería y no intentar abarcar tantas cosas como estamos haciendo ahora”, explica la pareja búlgara.

Foto de un desayuno del Capricho

Foto de un desayuno del Capricho

Las palabras de ánimo y esperanza no acaban ahí. Estos jóvenes hosteleros comprenden la dificultad de empezar de cero en un país diferente, con un idioma diferente y con una gente totalmente dispar. “Si alguien estuviese en nuestra misma situación, recién llegado de Bulgaria y con la oportunidad de tener un bar y sacarlo adelante le diría que no tire la toalla, que tenga paciencia, las oportunidades salen, ya sea en un año o en cinco”, explica Felipe apoyándose en el ejemplo de su propia experiencia.

“No hay trabajo y no hay cosa que no te enseñe algo en la vida. Que cuide mucho el trato con la gente. No puedes ponerle una mala cara porque no se lo merecen. Cuando entienda esto, ya tendrá la base”, concluye perdiéndose entre los tiradores de cerveza.  

El nombre del bar empezó a tener un significado diferente. De principio a fin la dinámica que había visto durante todo el día en el negocio permanecía ligado con la forma de ser de los dueños. La gente viene por todos los detallitos que ofrecen, vienen a darse ese pequeño capricho que tanto buscan. Y ya no solo en el aspecto de la comida, sino en la decoración del bar. Todo ello hace un mix que supone una auténtica revolución en la zona.

Tras salir del bar y hacer una vista panorámica de la terraza un par de comentarios se cuelan entre las mesas. “Este es el sitio que te dije de las minihamburguesas”, comenta una pareja de mujeres que estaba sentada en una de las mesas. “¿Y esta flor que han puesto en el plato?” responde la otra. “¡No, no es una flor!, es un queso que ponen con esa forma”, responde. “Que pasada, siempre piensan en todo”, concluye llevándose a la boca el primer bocado. Gery tenía razón, el factor sorpresa siempre existe.