Valladolid

Las Niñas de Oro brindan con un vino muy vallisoletano

25 septiembre, 2021 13:54

Hace 25 años, España subía al pódium olímpico para recibir la medalla de oro en la categoría de gimnasia rítmica por equipos. Un grupo formado por seis atletas,

de entre 15 y 17 años, lograban el máximo reconocimiento en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, hito que, en España, no se ha repetido en ninguna competición por equipos.

Por este motivo y para conmemorar los 25 aniversario de los Juegos Olímpicos de Atlanta ´96, Bodegas Protos, ha conseguido reunir a las denominadas Niñas de Oro para relatar en primera persona todo lo que sucedió aquel día.

No es la primera vez que Bodegas Protos se une al mundo del deporte. La bodega ha acompañado y homenajeado a grandes del deporte como Fermín Cacho o Martín Fiz además de ser patrocinador de la conocida Ribera Run Race.

En este sentido, en un coloquio, dirigido por el presentador Jesús Álvarez, las seis componentes: Marta Baldó, Nuria Cabanillas, Estela Giménez, Lorena Guréndez, Tania Lamarca y Estíbaliz Martínez han explicado lo que sintieron durante aquellos juegos olímpicos tan especiales: los nervios previos a la competición, las emociones durante la actuación, sus reacciones al ser ganadoras del oro olímpico y lo que ha supuesto todo esto en sus vidas.

Para Marta Baldó, la capitana del equipo olímpico “vivir unos JJOO ha sido una de las experiencias más bonitas de mi vida porque es una competición completamente distinta a las demás a todos los niveles. Y ganar el oro olímpico es para todo deportista un sueño cumplido y un reconocimiento al trabajo bien hecho, tanto personal como de todo el equipo técnico que está detrás”. Y añade que “es también la recompensa al gran sacrificio de nuestros familiares especialmente destacando en mi caso, al artífice de mi éxito, mi padre: “gràcies papa “ya que, sin él, ese sueño no hubiese sido posible”.

Cuando a Baldó se le pregunta qué ha supuesto la gimnasia rítmica en su vida, ella responde que “de mi experiencia me quedo con los valores que me ha transmitido un deporte tan especial y bonito como la gimnasia rítmica, y las experiencias vividas con mis compañeras, que, a día de hoy, y tras 25 años siguen formando parte de mi familia.