Valladolid

La rejoneadora Ana Rita se lleva la tarde en Tordesillas con tres orejas

Galán y Munera, a oreja por coleta, perdieron la puerta grande por los aceros

20 septiembre, 2021 09:37

Finalizó la feria de Tordesillas con la corrida de rejones que se había suspendido día atrás por la lluvia caída. Tarde muy agradable con casi tres cuartos del aforo permitido. Enhorabuena al consistorio tordesillano (Miguel Angel Posada, concejal de festejos) por la organización de la feria, con Pepe Amilburu como asesor empresarial.

Impecable presentación de los toros en ambos festejos; sobre todo los cinqueños -cinco- de la corrida de a pie de Garcigrande, donde, además del buen juego en general y la brillante actuación de la terna, eran válidos para cualquier plaza de toros de primera.

Crónica de la primera de feria

Los murubes-urquijo de Luis Terrón de rejones, todos con mucha romana, fueron nobles, pero mansos y parados, sobre todo cuarto y sexto que fueron pitados en el arrastre. Posiblemente los tres y dos rejones de castigo que tomaron los astados -salvo el sexto que tomó uno- tuvieron mucho que ver en el soso juego de los animales.

La tarde se la llevó la lusa Ana Rita cortando tres orejas; una a su primero y dos en el quinto (quién brindó a su colega Martín Burgos) en faenas muy parecidas que llegaron mucho al tendido. Buena doma, certera en todos los tercios con un rejoneo espectacular, además de saber llegar al público con facilidad por su simpatía arrolladora. “Eso se llama vender bien su producto”.

Abrió plaza Sergio Galán que cortó una oreja a su primero con su rejoneo al más puro estilo clásico, además de una excelente doma y variada cuadra. La faena al que hizo cuarto fue exasperante, porque el toro fue un auténtico marmolillo, donde todo lo tuvo que hacer el rejoneador de Tarancón. Se atascó con los aceros y le avisaron desde el palco. Fue ovacionado.

Cerró plaza el rejoneador de Villarrobledo, Juan Manuel Munera quien ya conoce el triunfo en el coso tordesillano, como los conseguidos en 2017 y 2019. Temple, quiebros y piruetas con sus corceles en la cara de los toros, además de estar certero con los hierros, le permitieron pasear una oreja con el primero de su lote. Pero con el sexto, otro marmolillo, hubo demasiadas pasadas en falso y además dio un mitin con los aceros. Salió al tercio a saludar.

Ana Rita salió en volandas acompañada con el son de la banda de música de Tordesillas (Asociación Músico-Cultural) que interpretó el consabido pasodoble “Llegó la Peña”. Lo dicho, una gran feria donde imperó el toro-toro. Todo un acierto.