Valladolid

Monumental cabreo de los vecinos de María de Molina al impedirles acceder a sus garajes del 9 al 27 de agosto por las obras

Los damnificados aluden que la alternativa del aparcamiento con tarjeta ORA carece de sentido ante los alrededor de 700 coches que necesitan reubicación

2 agosto, 2021 17:27

Martillos hidráulicos, vallas, puentes de paso con capacidad para una única persona, ruido y polvo. Ese es el ambiente con el que despierta, cada mañana, la céntrica calle de María de Molina, en Valladolid. Los vecinos no podrán acceder a sus garajes desde el próximo día 9 hasta el día 27 de agosto debido a las obras de peatonalización de la calle, que ya han comenzado.

José Antonio Vasco, conserje de la comunidad de vecinos de María de Molina, 2, destaca que el garaje de la comunidad tiene una capacidad de 150 plazas, de los cuáles “tan sólo doce pertenecen a vecinos del bloque, la mayoría corresponden a trabajadores que van y vienen al centro cada día”.

La alternativa propuesta por el Ayuntamiento es la de ofrecer el estacionamiento para los propietarios de los vehículos damnificados en las zonas reguladas por la ORA 1 y 3. Una medida, en palabras del propio conserje, “que no aceptan los vecinos, se niegan en rotundo, ¿de qué sirve tener una plaza de garaje en pleno centro de la ciudad si tienen que ir a aparcar hasta la mitad del Paseo de Zorrilla?”, exclama, preocupado, el trabajador de la comunidad.

Uno de los afectados por esta obra, que prefiere mantenerse en el anonimato, se dirige hacia su puesto de trabajo, ataviado con una corbata verde y unas cotas de indignación que le hacen verter su más sincero y llano hastío por esta medida: “¡Estamos jodidos!”, señala, mientras explica que no encuentra sentido a la propuesta de la corporación municipal que consiste en derivar “a todo el mundo lejos del centro, más si se tiene en cuenta que no hay suficientes plazas de aparcamiento para semejante cantidad de coches”, señala, en alusión a los más de 600 coches que necesitan aparcamiento.

Otra damnificada, sin embargo, se muestra comprensiva pese a la frustración que le supone, tanto a ella como a su marido, “necesitar, cada día, el coche para acudir al trabajo y que, según comentan, durante tres semanas tener que aparcarlo a veinte minutos del sitio en el que cada mes se abona una cantidad nada desdeñable”.

Unos metros más hacia adelante, en los garajes situados bajo las galerías comerciales de ‘Las Francesas’, un matrimonio destila cabreo e incomprensión a partes iguales. “Yo trabajo en el alquiler de locales -comenta la vecina- y me parece indignante que se haya avisado una vez las obras ya habían comenzado”. Por su parte, su marido comparte la opinión del resto de indignados al no entender que hayan sido “derivados hasta un total de casi 700 vehículos sin tener garantizado un sitio de aparcamiento a zonas tan alejadas de los garajes”.

En contraposición, la postura del Ayuntamiento de Valladolid acerca del tiempo de aviso de esta medida, de la mano de su concejal de Movilidad y Espacio Urbano, Luis Vélez, es que se lleva “hablando de estas obras desde hace más de un año”. Por otra parte, señala que “se han ofrecido las mismas alternativas que a cualquier otro vecino o comunidades de vecinos en situaciones similares, no hay vecinos de primera ni de segunda”. Sí que puntualiza, tal y como lo hacen algunos de los damnificados, que la tarjeta provisional de la ORA “no garantiza una plaza nominal a cada uno, la gente habrá de buscar aparcamiento”.

No obstante, el edil se muestra comprensivo con los vecinos a la vez que asevera que “se ha instado a finalizar la obra en el tiempo y forma establecidos, antes del 27 de agosto, para que las molestias sean las mínimas, a pesar de que el mes estival era el más indicado para la realización de esta intervención dado que la gente se va de vacaciones y el centro se encuentra menos congestionado”.