Valladolid

De Mallorca a Valladolid buscando el amor de Selva

9 febrero, 2021 08:43

Patricia García Gervas es una vallisoletana de 36 años que en febrero de 2019 tuvo que volar, rumbo a Mallorca. Todo, después de que César, su pareja, lograra aprobar una  oposición en 2018 como examinador de tráfico y consiguiera trabajo en las preciosas Islas Baleares, una de las joyas de nuestro territorio nacional.

Allí nacería su hija Lara, el pasado 1 de enero, y hasta allí se desplazaron tanto Patricia como César, su otra pequeña Isabel (que ahora tiene cuatro años) y también Odi, un cruce de golden retriever, que tenía 14 años y que falleció en octubre de 2019 en lo que fue, como nos cuenta nuestra entrevistada, lo “peor de la mudanza”.

“Mi amor por los animales viene desde pequeñita. Cada año pedía un perro a los Reyes Magos pero no conseguí uno hasta que tuve 21. Fue con Odi. Me lo dieron con tres meses, pequeñito, y de adulto se convirtió en un perrazo de 50 kilos. Hizo buenas migas con Popi, un gatito que adoptamos tras encontrarse con una gatita preñada en la calle nuestros primos”, afirma Patricia.

Amante de los animales, de la playa y de los paseos disfrutando de la naturaleza, nos explica cómo Selva llegó a sus vidas gracias también a Defaniva.

Cosas del destino



“Odi tenía artrosis y estaba muy mayorcito. Llegó un momento en el  que no pudo andar. Cuando nos recomendaron ponerle la inyección se nos vino el mundo encima pero era lo mejor para él. Al principio fue horrible y cada día le echamos de menos”, nos cuenta Patricia. Todo después de que el pasado mes de octubre de 2019 su perrito falleciera.

Tras esto, tanto ella como su pareja César, tenían claro que querían que sus hijas crecieran con un perro al lado ya que “les ayuda a tener empatía y a adquirir responsabilidades en su cuidado”, por lo que comenzaron a trabajar en la búsqueda de otro animal en adopción, primero en Mallorca, sin éxito.

Fue entonces cuando Patricia se puso en contacto con Leticia, amiga que trabaja en Defaniva  (Defensa de animales de Valladolid que entrega en adopción perro con contrato y seguimiento de los animales). “Conocía la Asociación desde hacía años, les seguía en redes sociales y les admiraba por su labor ya que son personas voluntarias que compaginan todo lo que hacen con los animales y sus vidas realizando un trabajazo”, afirma nuestra entrevistada.

Fue entonces, cuando en marzo de 2020, Patricia recibió una foto de Selva, un cruce de podenco que fue abandonada en un pinar de Zamora siendo rescatada y acabando en Defaniva, bajo el cuidado de Leticia.

“Leti me envió la fotografía y Selva me encantó nada más verla. Pasados unos días decidimos mandar el cuestionario para su adopción.  Me contó que era muy noble, obediente y sociable. Me enamoré porque con los ojos parecía que hablaba, como me pasó con Odi. También nos pareció una casualidad tremenda que hubiera nacido el mismo día que Lara, nuestra hija pequeña, y decidimos que queríamos que fuera para nosotros”, nos cuenta la vallisoletana.

De Mallorca a Valladolid



Tras mostrar el interés por Selva, Defaniva les informó de que habían llegado varios cuestionarios más para su adopción. Había más interesados, así que tendrían que pasar por el proceso de selección, todo para dar con un adoptante seguro en algo que desde la asociación vallisoletana cuidan minuciosamente.

“Primero tienen que aceptar el cuestionario y luego hacen varias visitas para conocer a los adoptantes. Analizan a las personas y su entorno. También el comportamiento de estos con el perro y cómo se desenvuelven. En nuestro caso, hasta que no llegáramos a Valladolid no era posible. Su trabajo nos parece encomiable”, añade la pucelana.

Y no fue fácil conseguir que Patricia y César llegaran hasta Valladolid para conocer a Selva, por culpa de la pandemia. El viaje en Semana Santa tuvo que ser anulado por el coronavirus y no volvieron hasta el 22 de junio cuando llegaron en barco para traerse con ellos también a su gato, Popi. Ferry desde Mallorca hasta Valencia y desde la capital del Turia rumbo a la del Pisuerga para llegar, en coche, a las 00.00 horas.

Selva se lesionó una patita por aquel entonces, pero gracias a Defaniva, y a muchas personas que colaboraron económicamente, se recuperó completamente. Luego tenía que estar en reposo un mes más o menos por lo que todo se retrasó, lo que en un primer momento hizo que la posible unión se tambaleara ya que Patricia y su familia iban a estar solo 15 días en Valladolid.

Si solo hubiéramos estado esas dos semanas no habríamos podido llevarnos a Selva porque no le hubiera dado tiempo a recuperarse. Mi padre enfermó y al estar muy grave tuvimos que posponer la estancia, en principio, hasta el 12 de agosto. La conocimos el 23 de junio, quedamos otros dos días más para que se familiarizara y el 1 de agosto ya, por fin, pudo quedarse con nosotros”, nos cuenta emocionada nuestra entrevistada. 

El amor de Selva, una perrita “noble y cariñosa”



A partir de ahí la vida de Patricia, César, Isabel y Lara cambió para siempre. Volvieron a Mallorca con Selva, una perrita “noble, cariñosa, obediente y sociable con las personas”. También “muy juguetona” por lo que las hijas de la pareja disfrutan mucho de su compañía.

“Para nosotros, tanto Selva como Popi son dos pilares fundamentales en nuestras vidas. Los animales enseñan valores, sobre todo, fidelidad y lealtad, algo de lo que los humanos a veces carecen”, nos cuenta la pucelana, que no duda en recomendar “la adopción” y en ensalzar, una vez más, la labor que lleva a cabo Defaniva.

Patricia nos cuenta que Selva le ha ayudado a “superar los duros momentos de confinamiento” y también “el fallecimiento de su padre el 4 de agosto” gracias a su “alegría” y a que “siempre le acaba sacando una sonrisa”.

Una bonita historia de amor que llega de Mallorca a Valladolid y que tiene a Selva, una perrita bondadosa y divertida, como protagonista. Y es que el amor de un animal no está nunca pagado.