Soria Cuanto más gente haya vacunada menos capacidad de mutación tendrá el virus”, aseveró.Juan Andrés Rivera participó hoy en ‘Diálogos para el Día Después’, un espacio de conversación que se celebra en Soria entre científicos, académicos, filósofos y políticos para reflexionar sobre cómo debe ser el mundo post covid y aprender que después de esta pandemia llegarán otros retos “para la raza humana”, que como apuntó al experto y sus acompañantes de mesa redonda estarán relacionadas con las amenazas que conlleva el cambio climático y la distribución alimentaria.En esa mesa redonda, que llevaba el título ‘Capitalismo y bien común’ también estuvo presente el presidente de Ametic, Pedro Mier, quién desgranó cómo España logró producir respiradores en cadena cuando solo existían dos empresas que fabricaban 620 respiradores al año y en marzo de 2020 se necesitaban 5.000.Asimismo, también participó la Secretaría General de Innovación del Ministerio de Ciencia e Innovación, Teresa Riesgo y la directora de desarrollo IS Global e impulsora del Día Después, Leire Pajín.Juan Andrés Rivera, por su parte, rememoró cómo se fundó Moderna, una empresa farmacéutica creada por dos profesores que sabían que tendrían pérdidas económicas los 15 primeros años y que salió adelante con la inyección económica de inversores privados de todo el mundo que “creyeron en la idea de que el cuerpo humano podía hacer medicina a través de su biología”.El director de Moderna precisó, además, que la idea de la vacuna contra el COVID ya se había fraguado con anterioridad pues se investigaba si se utilizaba el cuerpo humano como máquina para producir proteínas y medicinas, es decir, utilizar el cuerpo humano como un “bioreactor, un fabricador de medicinas mediante una programación y replicando su funcionamiento habitual".El español desgranó las dificultades que se encontraron a la hora de elaborar el suero eficaz, y señaló que para hacer una dosis de vacuna se necesitan 600 componentes y si falta “solo uno” la vacuna no funciona.Asimismo, destacó que, desde el primer momento, que se centraron en su fabricación supieron que serían intervenidos por parte del Estado, y el Ejército estadounidense que veló por la no exportación se hizo, finalmente, aliado para la distribución del suero y conseguir las materias primas adecuadas.

Moderna garantiza que a finales de año lanzará 1.000 millones de dosis su vacuna al mercado

6 julio, 2021 13:42

El director de operaciones técnicas y de calidad del laboratorio farmacéutico estadounidense Moderna, Juan Andrés Rivera, confirmó hoy que a finales de año pondrán en el mercado 1.000 millones de dosis de la vacuna COVID-19, y avanzó que el reto pasa ahora por vacunar al tercer mundo, algo que se va hacer sin la planificación precisa y de forma rápida y toda vez que existen excedentes de vacunas en los países desarrollados.

A día de hoy Moderna tiene 300 millones de vacunas en el mercado a nivel mundial. El director de la farmacéutica aseguró que las compras ya están garantizadas para 2022 y se incluirá los componentes adecuados con las variantes existentes y las que pueden surgir “por la no vacunación global de la población”. “El virus va a seguir mutando siempre y cuando haya gente que no esté vacunada. Cuanto más gente haya vacunada menos capacidad de mutación tendrá el virus”, aseveró.

Juan Andrés Rivera participó hoy en ‘Diálogos para el Día Después’, un espacio de conversación que se celebra en Soria entre científicos, académicos, filósofos y políticos para reflexionar sobre cómo debe ser el mundo post covid y aprender que después de esta pandemia llegarán otros retos “para la raza humana”, que como apuntó al experto y sus acompañantes de mesa redonda estarán relacionadas con las amenazas que conlleva el cambio climático y la distribución alimentaria.

En esa mesa redonda, que llevaba el título ‘Capitalismo y bien común’ también estuvo presente el presidente de Ametic, Pedro Mier, quién desgranó cómo España logró producir respiradores en cadena cuando solo existían dos empresas que fabricaban 620 respiradores al año y en marzo de 2020 se necesitaban 5.000.

Asimismo, también participó la Secretaría General de Innovación del Ministerio de Ciencia e Innovación, Teresa Riesgo y la directora de desarrollo IS Global e impulsora del Día Después, Leire Pajín.

Juan Andrés Rivera, por su parte, rememoró cómo se fundó Moderna, una empresa farmacéutica creada por dos profesores que sabían que tendrían pérdidas económicas los 15 primeros años y que salió adelante con la inyección económica de inversores privados de todo el mundo que “creyeron en la idea de que el cuerpo humano podía hacer medicina a través de su biología”.

El director de Moderna precisó, además, que la idea de la vacuna contra el COVID ya se había fraguado con anterioridad pues se investigaba si se utilizaba el cuerpo humano como máquina para producir proteínas y medicinas, es decir, utilizar el cuerpo humano como un “bioreactor, un fabricador de medicinas mediante una programación y replicando su funcionamiento habitual".

El español desgranó las dificultades que se encontraron a la hora de elaborar el suero eficaz, y señaló que para hacer una dosis de vacuna se necesitan 600 componentes y si falta “solo uno” la vacuna no funciona.

Asimismo, destacó que, desde el primer momento, que se centraron en su fabricación supieron que serían intervenidos por parte del Estado, y el Ejército estadounidense que veló por la no exportación se hizo, finalmente, aliado para la distribución del suero y conseguir las materias primas adecuadas.

La creación de la vacuna, destacó, sí fue un éxito por el tiempo récord en el que se hizo y por la “determinación clara de que el no hacerlo no era una opción”. “Ya teníamos otras vacunas con ensayos clínicos y fue relativamente más fácil. Tuvimos que hacer colaboraciones con Europa para poder distribuirla y se montó una fábrica en Suiza, un país pequeño, que en cuanto estuviera surtido exportaría al resto”.

Su lema, reveló, es “suerte, destino y trabajo”, y agregó que el mundo académico, científico y la inversión privada han sido decisivas para sacar adelante la vacuna. “Seguimos trabajando y nos quedan millones de vacunas por hacer”.

Por último, recordó que la pandemia no tiene unos cuantos héroes sino miles de millones, ya que se ha demostrado que la “raza humana se ha puesto a lo mismo”, y a pesar de las intervenciones y fallos se mirará para atrás y se dirá “se consiguió”.

Tercer mundo



El director de Moderna manifestó que el laboratorio no es el que decide a quién se debe vacunar y que el dilema está si los países desarrollados, por ejemplo, priorizan vacunar a las enfermeras de África y no a sus niños. “Esto son decisiones difíciles y en un principio todos los países cerraron filas y decidieron, incluso, tener su propia fábrica para no depender de nadie . Llegaron a decir que las vacunas fueran solo para cada territorio”, señaló para evidenciar ante el público que se encontraba en el Palacio de la Audiencia de Soria que es un dilema moral pero que es absolutamente necesario que el suero llegue a todo el mundo para erradicar la pandemia.

A pesar de ello, auguró que la administración americana y europea ya están concienciadas de que cientos de millones de vacunas se destinarán al tercer mundo.

Por su parte, Teresa Riesgo, consideró que es necesario “escuchar a la comunidad científica”, y adelantó que, a corto plazo, se abrirá la asesoría parlamentaria de ciencia para asesorar a los parlamentarios en el ámbito de la ciencia. “Creo que hay que aprovechar el momento para ir adelante. Las encuestas demuestran que la percepción positiva en la ciencia en España ha subido mucho y esto es bueno”, avanzó.

Pedro Mier significó la importancia de romper la dicotomía de ciencia e innovación e incorporar a la tecnología y a la industria, y significó la capacidad de reacción que ha tenido España durante la pandemia. “Las claves para salir de la crisis han sido: conocimiento experto, capacidad industrial, generosidad, motivación y cooperación público y privada. La auténtica reserva estrategia del país es su capacidad de conocimiento, tecnología e industria”, consideró.

Leire Pajín abogó por “cambiar el chip” respecto a que compartir el acceso a conocimiento o a vacunas es una cuestión de solidaridad, ya que es una cuestión de efectividad, ya que la pandemia no se acabará ni se reactivará el turismo y el comercio internacional sino se vacuna a todo el mundo. “Es una cuestión de eficacia y a los no convencidos de que debe ser por solidaridad se les convence de esta manera por el egoísmo propio”.