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El Quijote, hecho deliciosa gastronomía en Ciudad Rodrigo

24 junio, 2019 15:45

El Parador de Ciudad Rodrigo celebra este sábado 29 de junio su tradicional cena teatralizada inspirada en el Siglo de Oro. Un evento que en esta edición rinde homenaje a los escritores de este brillante periodo de creación artística en España con un menú dedicado al Quijote de Cervantes, gran protagonista de la época.

La gastronomía cervantina es muy conocida porque la principal obra de Miguel de Cervantes está llena de citas y referencias a las comidas de la época del Siglo de Oro. Se podría definir como una cocina recia, con fuerza, con múltiples variaciones en sus composiciones. En cada capítulo se menciona o recuerda algún plato entre las aventuras de Quijote y Sancho Panza, que satisfacían su apetito en ventas, posadas, mesones, paradores y hosterías.

El equipo de Cocina del establecimiento mirobrigense se ha inspirado en los platos citados en la primera estrofa de la obra cumbre de la literatura española que, según Cervantes, eran el sustento del ingenioso hidalgo y le suponían el 75% de su renta: “Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda”. Una propuesta que, según explica la directora del parador salmantino, Lucía Miguel del Corral, versiona las recetas para adaptarlas a una forma más moderna y menos pesada de comer.

El menú se inicia con Salpicón las más noches.  La olla o ‘cocido’, de carne, tocino, verduras y legumbres, era el plato principal de la alimentación diaria, a menudo, para comer y para cenar. En una buena olla, había menos vaca que carnero puesto que la carne de vacuno era un tercio más barata que el carnero. Es el origen del cocido madrileño. El salpicón se preparaba como fiambre con los restos de la carne de vaca, picada con cebolla y aderezada con vinagre, pimienta y sal. El Parador lo elabora con morcillo y con codillo de jamón y enriquece el aliño con aceite de oliva virgen.

Tras el entrante, Duelos y quebrantos los sábados, que según los historiadores podría tratarse de huevos con tocino ya que era un plato que no rompía la abstinencia de carnes selectas que en el reino de Castilla se observaba los sábados. Para esta ocasión se reinterpreta como un revuelto con jamón, tocino, chorizo y sesos de cordero.

Si bien no aparece en la relación culinaria enumerada en el arranque del Quijote, se servirá a continuación Tiznao de bacalao. Este pescado en salazón era un alimento propio de las clases populares y de consumo obligado en Cuaresma. En esta receta se elabora con una base realizada con tomates, pimientos y ajos asados, sirviéndose con costrones de pan frito y huevo cocido.

El plato fuerte es la Media perdiz estofada con dados de apio, en evocación de aquel pichón dominical que comía de vez en cuando más allá de lo regular. En aquella época estaban muy presentes en los fogones las aves de corral, si bien en este caso se ha apostado por una pieza cinegética: la perdiz de tiro, que se caracteriza por su carne tersa de sabor fuerte y aromática.

Como postre, una creación genuinamente manchega: las Flores de sartén acompañadas por un original y sorprendente helado de aceite picual y azafrán.

Vinos blancos y tintos selección del Parador armonizarán este suculento abanico culinario que se rematará con café de puchero y tisanas.

Durante la velada, enmarcada en el espectacular castillo medieval de Enrique II, varios actores darán vida a los principales artistas literarios del siglo XVII a través de anécdotas y curiosidades que harán disfrutar de una magnífica noche. Además, se ha programado un taller de escritura de la época, una exhibición de esgrima y los comensales realizarán una visita a la torre del homenaje y jardines, donde se servirá una copa de bienvenida y se realizará una breve descripción de la época.