Un hombre juega con dos niños en un parque de la ciudad de Burgos, en una imagen de archivo

Un hombre juega con dos niños en un parque de la ciudad de Burgos, en una imagen de archivo Ricardo Ordóñez ICAL

Burgos

Burgos deja de ser Ciudad Amiga de la Infancia: Unicef le quita el reconocimiento 13 años después

La presidenta de la Gerencia Municipal de Servicios Sociales, Milagros del Campo, ha explicado que la agencia de la ONU comunicó que la capital burgalesa "no cumplía los requisitos mínimos".

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Trece años después de obtener el prestigioso reconocimiento de Unicef como Ciudad Amiga de la Infancia, Burgos ha perdido el sello que la acreditaba como un lugar donde los derechos de niños, niñas y adolescentes ocupan un lugar central en las políticas municipales.

La decisión, comunicada este miércoles, marca el final de un ciclo que comenzó en 2013 y que se renovó con éxito en 2016 y 2021. Ahora, la ciudad tendrá que trabajar con ahínco si quiere recuperar la distinción.

Según ha explicado la presidenta de la Gerencia Municipal de Servicios Sociales, Milagros del Campo, Unicef comunicó que Burgos "no cumplía los requisitos mínimos".

Aunque no se han detallado públicamente todas las razones, durante el proceso de evaluación el comité técnico insistió en la necesidad de mayor participación real de la infancia y la adolescencia en la toma de decisiones municipales.

El cuarto Plan Municipal de Infancia, Adolescencia y Familia incluía medidas como dinamizar el Consejo de Infancia, aumentar sus reuniones con el equipo de gobierno, al menos tres al año, y potenciar su voz en otros órganos.

Sobre el papel parecían avances, pero la comisión de evaluación consideró que no eran suficientes ni lo suficientemente concretos, dotados de recursos y con resultados demostrables.

Unicef es clara en su definición y señala que una Ciudad Amiga de la Infancia no solo declara buenas intenciones, sino que demuestra acciones tangibles, con presupuesto y calendario, para mejorar la vida de los más pequeños y eliminar cualquier forma de discriminación.

Un polémico antecedente

En noviembre de 2024, la decisión del equipo de Gobierno municipal, conformado entonces por PP y Vox, de eliminar una partida de 119.500 euros destinada a convenios con las ONG Burgos Acoge, Accem y Atalaya Intercultural provocó la primera advertencia oficial de Unicef.

Más de 3.500 personas se concentraron en la Plaza Mayor exigiendo la rectificación. Aunque el Ayuntamiento finalmente rectificó parcialmente, la sombra de aquella polémica parece haber pesado en la evaluación final.

El sello de Ciudad Amiga de la Infancia no era solo un diploma. Suponía formar parte de una red de más de 300 municipios españoles comprometidos con la Convención sobre los Derechos del Niño.

En Burgos se tradujo en planes específicos, el impulso del Consejo de Infancia y diversas iniciativas que buscaban escuchar la voz de los más jóvenes en el diseño de la ciudad.

Otras capitales de Castilla y León como Valladolid, Palencia, Salamanca o Zamora sí han renovado su acreditación recientemente, lo que pone de relieve que el camino seguido en Burgos se ha desviado del exigido por Unicef.

Burgos, una ciudad con un rico patrimonio, tradiciones y calidad de vida, tiene ahora el reto de demostrar que la infancia no es solo un eslogan de campaña, sino una prioridad real y transversal.

Perder el sello duele. Recuperarlo exigirá mucho más que buenas palabras: acciones concretas, recursos y, sobre todo, escuchar de verdad a quienes más futuro tienen en la ciudad. El reloj ya corre. Los niños de Burgos esperan.