David y la nave de Campomar Suministros en el municipio burgalés de Briviesca, en un montaje de EL ESPAÑOL

David y la nave de Campomar Suministros en el municipio burgalés de Briviesca, en un montaje de EL ESPAÑOL

Burgos

El calvario de David tras seis robos y 50.000 euros en pérdidas: "Duermo con la ropa puesta por si suena la alarma"

El hijo del propietario de Campomar Suministros denuncia la falta de presencia policial y el "aumento de la inseguridad" en el municipio y pide a las administraciones que "se pongan las pilas".

Más información: El grito de David, empresario de Briviesca, tras 6 robos en 6 meses y su padre atropellado: “Nos están obligando a cerrar”

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El cartel de 'Cerrado por inseguridad' cuelga todavía en la puerta de Campomar Suministros, en el polígono La Vega del municipio burgalés de Briviesca.

Esta empresa ha sufrido seis robos en los últimos seis meses y en la madrugada del pasado sábado, los ladrones volvieron a entrar. Y esta vez no se fueron con las manos vacías: se llevaron maquinaria, destrozaron lo que pudieron y, al huir, arrollaron con el coche al dueño del negocio.

David, el hijo del propietario, denuncia, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, la "falta de seguridad" que sufren tanto en el polígono La Vega como en el municipio de Briviesca.

"No entendemos que una localidad como esta no tenga Policía Local por la noche. Tenemos una patrulla de la Guardia Civil para toda la zona, entonces pasa algo e igual están a 30 minutos", comenta.

El relato es crudo. Seis robos desde septiembre. Alarmas que suenan, pero ladrones que ya saben exactamente cuántos minutos tienen antes de que llegue alguien.

"Necesitamos más efectivos y más medios. Estamos desesperados y no sabemos muy bien qué más hacer porque los ladrones ya saben los minutos que tienen desde que suena la alarma hasta que llegamos nosotros y les da igual todo", explica.

"Van a obligarnos a cerrar"

El polígono industrial de Briviesca, ese que debería ser el motor económico de un pueblo de algo más de 6.500 habitantes, se ha convertido en tierra de nadie cuando cae el sol.

"No hay presencia policial. Como mucho pasa una patrulla de la Guardia Civil dos o tres veces, pero solo es una pasada y se van", lamenta.

David reivindica "seguridad para la ciudadanía, para todo el polígono industrial, que es lo que hace fuerte a un pueblo". "Y si sigue así van a obligarnos a cerrar", añade.

El último episodio fue el que desbordó todo. El jueves robaron. El sábado de madrugada volvieron. David y su familia, que ya duermen con la ropa puesta y el móvil en la mesilla, llegaron esta vez un poco antes.

"Estamos siempre alerta y esta vez, como llegamos un poco antes, se vieron sorprendidos. El coche salió pitando y arrolló a mi padre", recuerda con la voz aún temblorosa.

"Me acuesto con la ropa puesta"

El daño físico se suma al "daño moral" que David describe como "indescriptible". Este empresario lleva meses en una situación insostenible. "Llevo ya tiempo acostándome con la ropa puesta preparado para salir en cuanto suene la alarma para llegar lo antes posible", señala.

Campomar Suministros no es una empresa cualquiera. Es ferretería, bricolaje, jardinería, hogar y suministros industriales. Genera empleo directo e indirecto en una comarca donde el polígono es sinónimo de vida.

"Nosotros pagamos muchos impuestos y qué menos que tener un poco de seguridad", reclama David. Y añade que las cámaras de seguridad del polígono "no funcionan".

Con todo, destaca que el Ayuntamiento ha anunciado que una empresa va a instalar cámaras de seguridad con lector de matrícula y visión nocturna que "permitirá saber, al menos, qué coche es el que llega a robar y cuál es su matrícula".

Una medida que celebra, pero que llega tarde para quien ya ha perdido 50.000 euros a causa de los robos. El problema no es solo Campomar. David habla de un aumento general de la inseguridad en Briviesca.

"Ha aumentado la inseguridad"

"Hemos notado que ha aumentado la inseguridad en el municipio, hay más peleas nocturnas, tirones de bolso a las señoras mayores". Y apunta a la llegada masiva de trabajadores temporales para la construcción de los grandes parques solares.

"Es cierto que ha aumentado la población porque están haciendo parques solares y ha venido gente de fuera a trabajar y cuando la población aumenta puede haber más delitos", reconoce.

El cuartel de la Guardia Civil de Briviesca lleva años con una plantilla que David considera insuficiente. "Hace años estaba lleno y que haya una patrulla para una comarca no puede ser. El otro día vinieron guardias civiles de Miranda de Ebro que está a 40 kilómetros al norte", afirma.

Este empresario considera "lamentable" que el cuartel tenga "tan pocos efectivos". "Pedimos al subdelegado del Gobierno que se ponga las pilas y aumente la plantilla", afirma.

Y asegura estar "muy cabreado con las instituciones" pero no con la Guardia Civil ni la Policía Local porque "hacen lo que pueden con los recursos y efectivos que tienen".

Pero la realidad es tozuda: una patrulla para toda la zona, tiempos de respuesta que en la práctica pueden superar los 30 minutos y un polígono que, de noche, queda a merced de quien quiera entrar.

Pérdidas de 50.000 euros

La familia está exhausta. Los dueños, padre y tío de David, tienen la jubilación a la vuelta de la esquina y este joven se plantea si podrá seguir adelante.

"Nos han robado, entre unas cosas y otras, unos 50.000 euros, y vemos un riesgo de cerrar. Ojalá no pase, a mí me encantaría seguir luchando por el negocio pero hay veces en las que piensas que lo importante es la salud", afirma con pesadumbre.

Este no es un caso aislado. En los últimos meses, varios empresarios de la Bureba han expresado el mismo temor. Briviesca, cabecera de comarca, vive un momento dulce por el auge de las renovables, pero la noche se ha vuelto hostil.

El vídeo que David colgó en redes sociales el viernes denunciando la situación ya ha dado la vuelta a Burgos y a media España.

"Nos están obligando a cerrar", repetía con rabia contenida. Este lunes, en una conversación tranquila pero firme, repite el mensaje sin adornos: la seguridad no es un lujo, es una condición para que un pueblo viva. "Reivindico y quiero que haya seguridad", añadía.

"Esto va de personas"

Mientras tanto, el Ayuntamiento de Briviesca invertirá casi 20.000 euros en un sistema de videovigilancia con 16 cámaras, seis de ellas con lector de matrícula, que estará operativo en un mes.

Es un paso. Pero David y los suyos ya han pagado un precio demasiado alto: 50.000 euros, un atropello, noches en vela y la sensación de que las instituciones les han dejado solos.

"Esto ya no va de robos, va de personas", resumía el propio David en su primera denuncia viral.

El polígono La Vega espera una respuesta. Los empresarios, también. Y David sigue esperando que las instituciones "se pongan las pilas". Porque un pueblo fuerte necesita un polígono vivo. Y un polígono vivo necesita, antes que nada, seguridad.