Fachada del Hospital Río Hortega
Sacyl indemniza con 84.077€ la muerte de una paciente de 64 años por la falta de anotaciones en la historia clínica
La víctima había sido trasladada desde el Hospital Universitario de Burgos al Río Hortega de Valladolid para someterse a una endoscopia, una prueba utilizada para tratar enfermedades de las vías biliares.
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La Consejería de Sanidad de Castilla y León ha reconocido una indemnización de 84.077 euros a los hijos de una paciente que falleció tras someterse a una endoscopia (CPRE) en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid en julio de 2022.
La resolución, dictada en marzo de 2026 y hecha pública ahora, coincide con el momento en que la familia ha cobrado la indemnización.
La defensa de la familia ha sido llevada por el abogado Santiago Díez, de los servicios jurídicos de la Asociación El Defensor del Paciente.
La paciente, de 64 años, había sido trasladada desde el Hospital Universitario de Burgos para someterse a una CPRE, una prueba utilizada para tratar enfermedades de las vías biliares.
Durante el procedimiento sufrió una bajada importante de oxígeno que obligó a suspender la intervención.
Después fue intubada, trasladada a Reanimación y poco más tarde sufrió una parada cardiorrespiratoria que le provocó una grave lesión cerebral por falta de oxígeno. Permaneció en estado vegetativo hasta su fallecimiento en octubre de 2022.
La falta de documentación fue decisiva
El aspecto más importante de la resolución no ha sido solo el resultado de la intervención, sino la falta de información en la historia clínica sobre lo ocurrido durante el procedimiento.
La propia resolución reconoce que "no consta documentación relativa a la sedación, monitorización ni evolución intraoperatoria de la paciente ni a las maniobras de reanimación aplicadas".
También señala que esa falta de registros impide comprobar si la actuación sanitaria fue correcta y termina perjudicando a la Administración.
Además, las anotaciones que aparecen en la historia clínica fueron redactadas después del fallecimiento de la paciente y una vez iniciada la reclamación de la familia.
Para los hijos, la indemnización supone un reconocimiento, pero no resuelve la principal incógnita que arrastran desde hace casi cuatro años: nadie ha podido explicar con certeza qué ocurrió durante aquellos minutos críticos.
Un antecedente
La paciente ya había sufrido un episodio similar en 2019 durante otra endoscopia realizada en el Hospital Universitario de Burgos, cuando también presentó una desaturación de oxígeno que obligó a suspender la prueba.
Según expone la reclamación, ese antecedente hacía recomendable que la sedación durante la CPRE de 2022 fuera realizada por un anestesiólogo.
La sedación se llevó a cabo con propofol, el medicamento más utilizado en este tipo de pruebas.
La familia plantea que sigue existiendo un debate abierto en España sobre quién debe administrar este fármaco, ya que distintas sociedades científicas mantienen posiciones diferentes y todavía no existe una regulación clara.
La valoración de El Defensor del Paciente
La presidenta de la Asociación El Defensor del Paciente, Carmen Flores, considera que la resolución tiene un importante valor jurídico.
"Esta resolución lanza un mensaje contundente: la historia clínica no es un mero requisito formal, sino un elemento esencial de garantía jurídica”
Por su parte, el abogado Santiago Díez destaca la importancia del criterio seguido por la Administración.
"Este caso resulta especialmente significativo porque rompe con una práctica frecuente en este tipo de procedimientos: habitualmente, cuando no existen datos en la historia clínica, la carga de la prueba recae sobre el paciente, lo que suele conducir a la desestimación de las reclamaciones”, explica.
Sin embargo, en esta ocasión, “la propia resolución viene a decir que, cuando la Administración dispone de la documentación y no la aporta, debe asumir las consecuencias de esa falta de prueba".
El letrado añade que el aspecto más duro del caso sigue siendo la falta de respuestas para la familia.
"Lo más duro de este caso es que una mujer entró en un hospital para someterse a una prueba programada y salió con un daño cerebral irreversible del que nunca se recuperó. Sus hijos perdieron a su madre y, casi cuatro años después, siguen sin saber exactamente qué ocurrió durante aquellos minutos decisivos”.