El expresidente de la Junta Juan Vicente Herrera en una imagen de archivo

El expresidente de la Junta Juan Vicente Herrera en una imagen de archivo Ricardo Ordóñez ICAL

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Juan Vicente Herrera, 18 años de mayorías absolutas en Castilla y León y un final de mandato bajo la sombra de la corrupción

El expresidente de la Junta (2001-2019) ha culminado este jueves más de tres décadas de carrera política tras jubilarse como consejero nato del Consejo Consultivo al cumplir 70 años.

Más información: El largo adiós de Juan Vicente Herrera: se jubila del Consultivo y pone punto final a más de 30 años de carrera política

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El nombre de Juan Vicente Herrera Campo quedará para siempre unido a la historia política de Castilla y León. El expresidente de la Junta (2001-2019) ha culminado este jueves, con ocasión de su 70 aniversario, una etapa definitiva en su vida pública al abandonar su cargo como consejero nato del Consejo Consultivo de Castilla y León, órgano en el que ha permanecido desde que dejó de ser presidente autonómico en 2019 y pasó el testigo al actual jefe del Ejecutivo, el también popular Alfonso Fernández Mañueco.

Esta jubilación institucional representa el cierre de una trayectoria de más de tres décadas en la política, caracterizada por su defensa férrea del Estado de las Autonomías, una gestión centrada en el Diálogo Social y el desarrollo regional, pero también salpicada por escándalos de corrupción que han empañado su administración.

Herrera, nacido en la ciudad de Burgos el 23 de enero de 1956, deja un legado complejo: el de un líder conservador que gobernó Castilla y León durante 18 años, ganando cuatro elecciones autonómicas consecutivas y posicionando a la Comunidad como un modelo de estabilidad y discreción, en un contexto de crisis económica y despoblación. Sin embargo, casos como la Perla Negra y la Trama Eólica han puesto en entredicho la transparencia de su mandato, aunque él siempre se ha desvinculado personalmente de las irregularidades.

Orígenes y formación

Juan Vicente Herrera Campo llegó al mundo en el seno de una familia burgalesa de clase media-alta, como el mayor de cuatro hermanos. Su padre era propietario de varios negocios en Burgos, mientras que su madre mantenía lazos familiares con los dueños de los emblemáticos Almacenes Campo, un comercio histórico de la ciudad.

Esta herencia acomodada le proporcionó una educación privilegiada: cursó Derecho en la Universidad de Navarra, una institución ligada al Opus Dei, donde se licenció en 1978. Tras graduarse, ejerció la abogacía en Burgos y Madrid entre 1987 y 1992, especializándose en temas civiles y mercantiles. Su perfil como abogado meticuloso y ordenado, cualidades que más tarde destacaría en su gestión política, le abrió puertas en el ámbito público. Herrera no provenía de una tradición política familiar, pero su entrada en este mundo fue fortuita y rápida.

En 1992, su amigo Fernando Becker, entonces consejero de Economía y Hacienda de la Junta de Castilla y León bajo el gobierno de Juan José Lucas (PP), lo reclutó como secretario general de la Consejería. Este cargo, que ocupó hasta 1995, le permitió familiarizarse con la administración autonómica y los entresijos económicos de la región. Fue un periodo formativo en el que Herrera demostró su capacidad para organizar y negociar, habilidades que lo catapultarían en el partido.

De portavoz a presidente

La carrera política de Herrera despegó en 1993, cuando sustituyó a Juan Carlos Aparicio al frente del PP de Burgos, un cargo que mantuvo hasta 2001.

En las elecciones autonómicas de 1995, encabezó la lista por Burgos y fue elegido procurador en las Cortes de Castilla y León. Como portavoz del Grupo Popular desde 1995 hasta 2001, se distinguió por su oratoria pausada y su defensa de la descentralización. El punto de inflexión llegó en marzo de 2001, cuando Juan José Lucas fue nombrado ministro de la Presidencia por José María Aznar, dejando vacante la presidencia de la Junta.

Herrera fue investido el 15 de marzo y tomó posesión cuatro días después en el monasterio de Nuestra Señora del Prado. Inicialmente apodado 'Juanvi el Breve' por su perfil bajo, sorprendió al consolidar su liderazgo. Ganó las elecciones de 2003, 2007, 2011 y 2015, siempre como cabeza de lista por Burgos, formando cinco gobiernos. Tuvo vicepresidentes clave como Tomás Villanueva (2001-2011), María Jesús Ruiz (2004-2011), Rosa Valdeón (2015-2016) y José Antonio de Santiago-Juárez (2016-2019).

En el ámbito del partido, Herrera fue secretario general del PP de Castilla y León (2001-2002) y presidente regional (2002-2017), cargo que cedió a Alfonso Fernández Mañueco tras declinar presentarse a las primarias. Su estilo moderado y dialogante ayudó a pacificar el PP burgalés y a mantener la unidad en un partido azotado por tensiones internas a nivel nacional.

El desarrollo económico y el Diálogo Social

Los 18 años de Herrera al frente de la Junta marcan la mitad de la historia autonómica de Castilla y León, un periodo de estabilidad que él atribuye al "modelo integrador" inspirado en figuras históricas como Fernando el Católico. Entre sus logros destaca el impulso al desarrollo económico: la región alcanzó niveles de convergencia con la media europea gracias a inversiones en infraestructuras, como la expansión de autopistas y el AVE, que conectaron mejor las provincias dispersas.

En lo social, Herrera consolidó un sistema de servicios públicos de vanguardia. La Renta Garantizada de Ciudadanía, implementada en 2009, se convirtió en un pilar contra la pobreza, beneficiando a miles de familias durante la crisis de 2008 y la educación de la Comunidad lideró repetidamente el Informe PISA, con inversiones en colegios rurales y programas de bilingüismo.

En sanidad y dependencia, la comunidad obtuvo calificaciones sobresalientes a nivel estatal, con una red hospitalaria modernizada y atención a mayores que mitigó el envejecimiento poblacional. Herrera presumía de haber perdido "solo" 60.750 habitantes entre 2001 y 2019, aunque la despoblación seguía siendo un reto.

Otro hito fue el Diálogo Social, un pacto tripartito con patronal, CC.OO. y UGT que respaldó reformas laborales y sociales, desactivando conflictos y fomentando la paz social. Herrera lo defendió como un "aval de la gestión social", logrando acuerdos en empleo, igualdad y mediación familiar.

Esa apuesta por el Diálogo Social de Herrera ha sido reiteradamente recordada y elogiada por los sindicatos y la patronal tras su retirada de la Presidencia de la Junta, especialmente durante la convulsa etapa de Mariano Veganzones, de Vox, al frente de la Consejería de Industria, Comercio y Empleo.

Políticamente, se erigió en defensor del Estado de las Autonomías, criticando recentralizaciones y alabando la Monarquía como garante de la diversidad territorial. En 2023, en un seminario en la Universidad de Burgos, afirmó que el modelo autonómico es "perfectible pero exitoso", vinculado a la democracia y la descentralización.

La mancha de la corrupción

Pese a sus logros, el mandato de Herrera quedó empañado por escándalos que revelaron irregularidades en su administración, aunque él nunca fue imputado. Uno de los casos más emblemáticos fue el de la Perla Negra, una trama de corrupción urbanística entre 2005 y 2010 que implicó sobrecostes de 20 millones de euros en la compra de un edificio público en Arroyo de la Encomienda y parcelas en Portillo.

Doce acusados, incluyendo exviceconsejeros como Rafael Delgado y Begoña Hernández, enfrentaron cargos de malversación y prevaricación. Herrera testificó como testigo en 2024, asegurando que no conoció la operación hasta 2008 y que los problemas surgieron al prescindir del consejo de Gesturcal, una empresa pública. Desligó su responsabilidad, atribuyendo las decisiones a subordinados, pero algunas voces lo acusan de falta de control.

En enero de 2025, Delgado fue condenado a dos años y medio de cárcel, y Hernández a inhabilitación, confirmando irregularidades en contratos públicos.

Otro caso de especial relevancia fue el de la Trama Eólica, que juzgó mordidas millonarias en adjudicaciones de parques eólicos entre 2003 y 2011. Once acusados, incluyendo Delgado y empresarios, enfrentaron peticiones de 116 años de cárcel por cohecho, blanqueo y prevaricación. El fiscal denunció un sistema opaco que vulneró la libre competencia, con sociedades en Suiza y alianzas forzadas entre grandes eléctricas como Iberdrola y firmas locales. El juicio se inició en septiembre de 2025 y ha quedado visto para sentencia esta misma semana.

La Trama Gürtel también dejó su huella en Castilla y León durante la etapa de Herrera. Entre 2002 y 2003, la red liderada por Francisco Correa consiguió adjudicaciones irregulares de contratos públicos en la Junta a cambio de comisiones ilegales y regalos a altos cargos.

La Audiencia Nacional, en su fallo de 2018 confirmado por el Tribunal Supremo en 2020, acreditó que Jesús Merino, exvicepresidente regional y diputado por Segovia, facilitó esos amaños a cambio de mordidas que superaron el millón de euros en total repartidas en tres obras o servicios. Merino fue condenado a tres años y siete meses de prisión por cohecho, blanqueo de capitales y falsedad en documento mercantil, aunque evitó la cárcel al sumar menos de dos años de pena efectiva y optó por sustituirla por multas.

Aunque no se probó una estructura tan amplia como en otras comunidades, la Justicia consideró probada la corrupción institucional en la Comunidad, con Merino como figura central y otros implicados investigados sin condena firme, como el expresidente de las Cortes José Manuel Fernández Santiago.

El largo adiós de Herrera

Tras ceder el bastón a Mañueco en julio de 2019, Herrera se apartó del foco público. Como expresidente, ingresó como consejero nato en el Consejo Consultivo, un cargo que ha ostentado hasta este jueves cuando la ley lo obliga a jubilarse al cumplir 70 años. En 2021, se recicló en estudioso del Derecho, volviendo a sus orígenes profesionales entre dictámenes y lecturas. Recibió la Medalla de Oro de Galicia en 2019 y participó en foros sobre monarquía y autonomías, reafirmando su ideario moderado.

Herrera, el abogado discreto que se convirtió en estadista, ha cerrado este jueves más de 30 años de una carrera política con luces y sombras. Su legado de 18 años al frente de la Junta, el presidente más longevo, no obstante, ha dejado una huella imborrable en la idiosincrasia y el carácter político de Castilla y León.