Entrega de la Fundación Madrina en varios pueblos de Ávila y Salamanca.

Entrega de la Fundación Madrina en varios pueblos de Ávila y Salamanca. Fotografía: Fundación Madrina.

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La fiesta de la esperanza triunfa en varios pueblos de CyL con grandes y necesarios regalos: “Hemos entregado dignidad”

Se han entregado regalos para los más pequeños y también utensilios de primera necesidad para los más desfavorecidos en Ávila y Salamanca.

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El frío del invierno en la meseta no ha sido rival para el calor de la solidaridad en una jornada que ha estado cargada de emoción contenida y sonrisas que han iluminado pueblos enteros.

En ellos, la Fundación Madrina ha completado este jueves, 22 de enero, su misión en los “Pueblos Madrina” de Ávila y Salamanca. Lo que comenzó como un reparto de ayuda humanitaria se ha transformado en una fiesta de la esperanza que, a menudo, sienten ese peso del olvido en el entorno rural.

Todo bajo el lema “Que la ilusión no se apague” en el que el equipo de la fundación, que ha estado liderado por sus voluntarios, han recorrido kilómetros de esperanza para asegurar que el código postal no determine el derecho más bonito, el de soñar.

Ávila, entre estrellas y el calor del hogar

La jornada comenzó en la provincia de Ávila, donde 13 niños esperaban llenos de ilusión, en Santa María de Berrocal, la magia se hizo tangible. No solo se entregaron colchones y mobiliario esencial para dignificar el descanso de las familias, sino que el cielo se volvió un poco más cercano para los pequeños.

Telescopios, juegos de mesa y juegos de manualidades fueron recibidos con gritos de júbilo.Ver a un niño abrazar un telescopio como si fuera un tesoro nos recuerda por qué estamos aquí; es darles permiso para mirar más allá de sus carencias”, comentó uno de los voluntarios.

En Adanero, la ayuda fue vital. Más allá de los juguetes, la Fundación entregó "supervivencia": estufas, bombonas y cocinas de gas para combatir la precariedad energética que golpea con fuerza en estas fechas.

Mientras tanto, en La Torre, la entrega de ropa de abrigo de alta calidad aseguró que los más pequeños puedan caminar hacia el colegio protegidos del gélido enero abulense.

Salamanca: el latido de Ledesma

La expedición continuó hacia Ledesma, en Salamanca. Allí, tres niños fueron los protagonistas de una entrega personalizada que devolvió el brillo a unos hogares marcados por la dificultad económica.

Los regalos, cuidadosamente seleccionados, no solo cubren una necesidad material, sino que actúan como un bálsamo emocional para padres que, hasta hace poco, no sabían si podrían celebrar estas fechas.

Un escudo contra la despoblación

Esta acción no es un hecho aislado. Se marca dentro del programa Pueblos Madrina, una iniciativa estratégica de la Fundación para combatir la despoblación rural. Al facilitar vivienda, recursos básicos e integración, la Fundación permite que familias vulnerables con hijos encuentren una nueva oportunidad de vida fuera de las saturadas y costosas grandes ciudades.

Conrado Giménez, presidente de Fundación Madrina, presente durante los repartos, ha destacado la urgencia de estas acciones: "Hoy no hemos entregado solo juguetes o estufas; hemos entregado dignidad y la certeza de que no están solos. En cada sonrisa de estos niños de Ávila y Salamanca hay una victoria contra la pobreza y un motivo para que estos pueblos sigan vivos".