Región

Un equipo con mayúsculas

1 octubre, 2018 10:37

“Si quieres llegar rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos camina en grupo”. Parece una frase sacada de una terapia de grupo, valga la redundancia, de esas que las empresas cada vez ponen más en práctica para lograr que sus trabajadores arrimen los hombros y trabajen juntos para que todo vaya mejor.

Lejos de Escape Room varios, que también son cada vez más solicitados, o de cenas multitudinarias para estrechar la relación entre los empleados, al Pucela no le hace falta ninguna de estas actividades para demostrar, sobre el terreno de juego, ya sea en Zorrilla, en Balaídos o ayer en La Cerámica, que es un equipo con mayúsculas.

Porque llegaban los del comandante Sergio González a territorio amarillo con la baja notable de Óscar Plano por una lesión que le mantendrá tres semanas lejos de los terrenos de juego y la del goleador Enes Ünal, por la cláusula del miedo. Dos ausencias que sin embargo no notaron los pucelanos.

Con la camisola blanquivioleta, los pupilos de Sergio se plantaron sobre el césped impoluto del antiguo Madrigal, ahora con otro nombre por cosas de la publicidad y los ingresos, sin complejos y con la confianza que otorgó la primera victoria del pasado jueves ante el Levante en un partido de 10 de los pucelanos.

El Real Valladolid demuestra un crecimiento casi diario en cuanto equipo, lo es con mayúsculas, y también en cuanto a esa confianza que dan los buenos resultados. Es un acordeón en la faceta defensiva, con los cuatro fijos de atrás que han completado siete partidos de tres picas, utilizando términos hiperbólicos y mirando de reojo al Comunio.

Por delante, Alcaraz y Míchel se han hecho con el centro del campo con permiso de Anuar y Borja. Especialmente destacable es el comienzo de temporada del primero. Llega a todo. A todas las coberturas, da igual donde esté el balón que allí está Alcaraz, ayudando a su compañero en defensa y aportando mucha lógica, de esa que a veces falta en el fútbol, en ataque.

Ayer fue de nuevo protagonista Leo Suárez, como en Balaídos. Por suerte esa cláusula del miedo inexistente en su caso hizo que el argentino jugara y anotara un golazo que dio los tres puntos a su equipo. Seguro que desde la directiva amarilla se están tirando de los pelos por no haber habilitado en el contrato dicha cláusula.

Ni el VAR, tan estricto con el Real Valladolid, pudo con la escuadra que preside, ahora ya sí se puede decir oficialmente, Ronaldo. El penalti, claro de Olivas, no fue pitado en un primer momento por Iglesias Villanueva, pero desde arriba le avisaron de que la jugada debía  ser sancionada. El colegiado, como se debería hacer siempre en estos casos, se dirigió a la pantallita y pitó la pena máxima. Pero allí estaba Masip, otro que crece partido a partido como lo hace a nivel coral este equipo.

Sergio no solo ha conseguido el ascenso primero y devolver la ilusión a una ciudad. Ha logrado que su equipo sea eso un equipo con mayúsculas y que todo aficionado blanquivioleta se sienta orgulloso de él. Lo que se buscaba desde hace tiempo.