Portugal

'Félix el temporal' da una tregua a la alegoría en flor de Vila Nova de Foz Côa

14 marzo, 2018 14:56

Estas jornadas de finales de invierno, cuando el almendro ya luce con todo el esplendor su flor en las laderas del Duero y el Côa, Vila Nova de Foz Côa celebra sus fiestas de las Amendoeiras em Flor y de los Patrimonios Mundiales -hablamos del Alto Douro Vinhateiro y los grabados rupestres del Côa-. Una jornadas, en esta edición de 2018, que llegan acompañadas del 'temporal Felix', de borrascas, lluvias y fuertes rachas de viento.

Perturbaciones -por eso del transcurso del programa- que preludiaban suspender los actos de la fiesta. Pero no! Desde la Câmara Municipal 'pidieron' una tregua a 'Felix' y se la dio en parte, porque el transcurso del tradicional Desfile Etnográfico y Alegórico duró si lluvia lo que se tarda desde la rua da Portela hasta la Plaza del Municipio, nada más que media hora. Y, entonces, cuando las 60 carrozas pasaron la iglesia, comenzó a caer el diluvio. Había llegado 'Felix el temporal'.

El viajero, que llegaba desde el Planalto Mirandés, solo encontró lluvia y viento en el trayecto por la IC5 y la IP2. Pasó el Sabor, también el Duero y comenzó a ascender sin los atascos de otras ocasiones. En la cima de las colinas se erige Vila Nova de Foz Côa en uno de los días más importantes por concurridos de su ciclo festivo anual. La villa, que abre camino al Alto Douro Vinhateiro, es tomada por gentes llegadas de todos los lugares del país, y de España, bastantes españoles, que comen en ruas y jardines y, los que pueden, en los poblados restaurantes. El viajero, si otras veces peixes de río, en esta ocasión un buen guiso de cordero/borrego con arroz y patatas, tarta de almendras, café y un Porto de exquisito paladar. Un menú servido por 'A Marisqueira', del amigo Filipe Fernandez. Aunque en esta ocasión fueron Edgar, su hijo, y un joven camarero, Rodrigo, la mar de simpático y eficiente. Pero esto ya fue entrada la tarde. Las prisas, cachis.

Vila Nova de Foz Côa celebra A Festa da Amendoeira em Flor e dois Patrimónios Mundiais, ya en su XXXVII edición. Es el cierre. Es la finalización de tres semanas repletas de actividades, ferias, muestras y conciertos, muchos conciertos… En Portugal gusta el concierto, no tanto la verbena… En esta jornada última se celebra la esperada, concurrida y participativa alegoría etnográfica. Más de cincuenta carrozas/carros desfilaron por toda la villa.

Muchas parras y mucho vino. Buen pan y mejor camino. Mucha imaginación y más diversión. Este desfile, como un tardío Don Carnaval en tiempos de Doña Cuaresma, gusta a los lugareños. Cientos de personas -en otras ediciones miles- toman el centro de Vila Nova haciendo frente a las inclemencias, porque, además, está el mercado, los puestos de feria y las tiendas de productos regionales abiertas. Lo interesante es que hay para todos. Es la villa convertida en ciudad. Una circunstancia que, como indica el vicepresidente y organizador João Paulo Lucas Donas Botto Sousa, “hasta agosto volverá la villa a su vida de interior”, a su trabajo de pueblo de río, a sus viñas y olivares. A la tierra.

El viajero vivió una tarde interesante, divertida. Interesante por todas esas personas que dejan sus aldeas y sus predios, sus bodegas y sus viñas para participar en la alegoría de la cultura popular. Aunque con una prisa desmesurada, 'Felix el temporal' estaba al acecho por las laderas del Duero, 60 carros, unos con más imaginación y elaboración que otros, mostraban la historia, las tradiciones, los usos y costumbres, el patrimonio material y el también el inmaterial.

En una tarde lluviosa y ventosa y una avenida principal semi abarrotada, vimos mucha diversión en un desfile que abría la Banda Filarmónica de Freixo do Numão a la que seguía, como por orden alfabético, Almendra -la de Portugal-. Y así, un largo desfile bullicioso. Era la historia viva de esta tierra apegada a dos ríos.

Los aromas y los sabores se mezclan con el deslumbrante paisaje que el concejo de Vila Nova de Foz Côa ofrece. Los montes y los valles, a esta altura del año, se visten de un manto blanco y rosa, como anunciando la primavera. Los habitantes de Foz Côa (otro patrimonio inmaterial), se preparan para recibir a miles de turistas, originando, naturalmente, el contacto con los valores etnográficos y culturales de esta región, con su historia y con la muestra de una tradición de la esencia de las gentes durienses.

Sin duda alguna, una fiesta que abre el ciclo de primavera, de flores y frutos, de vendimias y mostos y vino… y ancestralidad en estas ciudades y aldeas de interior… Con el cantante Miguel Araújo y los fuegos articiales, que son como flores en el cielo, solo queda el recuerdo y la vida de cada día… y el siempre añorado Douro/Duero.

FOTOS LUIS FALCAO

LLEGADA A LA PLAZA DE LA CÂMARA