Portugal

Sendim pasa por la hoguera los vicios y desenfrenos de Don Carnal

14 febrero, 2018 03:26

El entierro del Entrudo o Carnaval en Portugal, o de la sardina en España, es una ceremonia con la que se anuncia el fin de los Carnavales. Estos entierros suelen consistir en un desfile que semeja un cortejo fúnebre y finaliza con la quema de alguna figura simbólica, generalmente representando a una sardina en España y un muñeco viejo en Sendim. El entierro de la sardina se celebra tradicionalmente el miércoles de Ceniza, aunque en Portugal lo hacen con el final del Carnaval, es decir, para ellos Entrudo, y en él se entierra simbólicamente al pasado para que pueda renacer con mayor fuerza, para que surja una nueva sociedad transformada.

Pero para entender mejor el significado de este entierro bufo tenemos que buscar los orígenes del Carnaval. Y según muchos historiadores, estos nos llevan hasta Egipto. La fiesta consistía en una serie de bailes y cánticos en la que los participantes usaban máscaras y disfraces como símbolo de la «inexistencia de clases sociales».

Más tarde esta tradición llegó a la Grecia del siglo VI antes de Cristo. Eso sí, algo transformada. La nueva costumbre consistía en pasear un barco con ruedas (carrus navalis) por las calles, mientras el público asistente bailaba todo tipo de danzas. De aquí llegó a Roma, tras una nueva transformación. Las Saturnales eran una fiesta que los romanos celebraban cada 17 de diciembre. En ellas se elegía una especie de rey de los jóvenes que ejercía su autoridad aquel día sobre sus compañeros. Y se practicaban otros ritos de inversión, como el de que los siervos se equiparasen aquel día con los amos.

En una sociedad con tantas diferencias sociales, las fiestas suplían la necesidad de libertad para todos. Ricos y pobres se mezclaban durante el carnaval sin reconocerse bajo la tela del disfraz. Este desenfreno, baile y diversión sin medida, en un principio no fue visto con buenos ojos por la Iglesia, que consideraba el carnaval demasiado «permisivo a las emociones, placeres y deseos de la gente». Esta celebración representaba el desorden, lo prohibido. Pero aún así, el carnaval seguía, y la Iglesia, al ver que era imposible impedir el Carnaval, acabó adoptando oficialmente la fiesta, en 590 d. C., pasándolo oficialmente a programarlo en su calendario.

Con el del Entrudo/lo viejo el desenfreno y los sentimientos de liberación que surgen en la fiesta de Carnaval se hacen pasar por la hoguera. Es por lo tanto la expresión simbólica de lo ocurrido, del pasado, que va a ser enterrado. Con lo que hay que destruirlo, eliminarlo, echarle tierra y así pueda renacer con una mayor fuerza, de esta manera surgirá una sociedad nueva ya transformada.

Sendim hace un desfile bastante teatral y fúnebre donde todos deben estar tristes y visten como almas en pena. Espíritus que vagan por la noche entre luminarias y un frío que pela. Tras un largo paseo por el pueblo, iluminado en la noche por las teas y con el estruendo de voces quejosas y gorgogeos, se quema una figura simbólica que representa los vicios y el desenfreno que afloraron durante la fiesta, es el entierro o quema del pasado.

Los pecados de la carne

De los que por aquí transitan

En el fuego se purifican

Y olvidamos el desmadre.

Durante unos días fuimos

Lo que quisimos ser

Bajo el disfraz hicimos

Lo que no nos atreveríamos a hacer.

Se va Don carnal

Viene Doña Cuaresma

No creáis que hicisteis mal.

Es este del entierro el mundo feliz, aunque en su último día, o el que, por un tiempo, da rienda suelta a sus deseos vitales, sin hacer consideración moral alguna y mostrando la simple fiesta, abolidas las leyes, instituciones y ataduras de la autoridad, cachis!

FOTOS LUIS FALCÃO