El secretario general del PSOECyL, Carlos Martínez, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un acto en León el pasado 26 de octubre ICAL
La casa de Martínez
"Destacar en Carlos Martínez su cargo de alcalde, le trae al fresco a los vecinos de Villanueva de San Mancio o de Martín Muñoz de las Posadas. La narrativa de la campaña parió un estribillo de brocha gorda"
‘La casa de los Martínez’ llevaba por título una serie de éxito que emitió TVE a finales de los años sesenta. En sus episodios se narraban las peripecias domésticas de lo que el franquismo establecía como modelo de una típica familia española. La familia era de ‘orden’ – fiel al Movimiento- como pretendía el inquilino de El Pardo.
No muchas familias españolas disponían del abundante servicio doméstico de aquella casa, que se fue alternando entre Rafaela Aparicio, Florinda Chico, Lali Soldevila y las hermanas Hurtado. La serie no retrataba ni por asomo la realidad social de la España de la época.
Igual de desconectada del pulso real de Castilla y León parece estar la ‘casa de Martínez’. Lo de apodar al PSOE CyL con inspiración en la vieja serie de la tele es solo una jocosidad. Pero sin ocurrencias no habría narrativa y carentes de fábulas no cabría literatura ni periodismo.
El primer episodio de la ‘La casa de Martínez’ comienza cuando el ‘dedazo’ de Moncloa designó al todavía alcalde de Soria para regir el socialismo de Castilla y León. ‘Carlos Martínez, un alcalde para Castilla y León’ fue el lema elegido para la campaña diseñada por el PSOE-CyL, que promocionaba al burgomaestre soriano como candidato a la presidencia de la Junta de Castilla y León.
No son pocas las ocasiones en las que algunos publicistas yerran abultadamente, el oficio no es infalible. El eslogan destacaba su cualidad de alcalde -sobre cualquier otro atributo- para presidir la comunidad de Castilla y León. Como si los alcaldes fuesen el paradigma de la eficacia. Los hay adiestrados y tuercebotas.
La frasecita escasea de la eficacia de una buena máxima. Carece de relevancia emocional, que es lo que permite al eslogan sintonizar con las aspiraciones o valores del público – los castellano y leoneses- a quien se dirige. Destacar en Carlos Martínez su cargo de alcalde, le trae al fresco a los vecinos de Villanueva de San Mancio o de Martín Muñoz de las Posadas. La narrativa de la campaña parió un estribillo de brocha gorda.
Si seguimos con el análisis publicitario, es manifiestamente mejorable la comunicación no verbal de Carlos Martínez. Debe dar una pensada sobre su forma de vestir. La indumentaria posee un lenguaje silencioso. El filósofo estructuralista francés Ronald Barthes afirmaba ‘La vestimenta es una forma de comunicación, un lenguaje sin palabras’. La imagen personal es una extensión de la identidad y puede reforzar o sabotear tu mensaje.
Cada cual viste como quiere, partamos de esa libertad y respeto personal. Pero los mandamases de la comunicación de PSOE deberían aconsejar a Carlos Martínez que prescindiera en público de la kufiya o pañuelo palestino. Seguramente su uso es exitoso en el PSOE ‘podemizado’ de Pedro Sánchez.
Martínez necesita un asesor de imagen como el comer. Su ‘visual clothing’ parece haberse anclado en los años ochenta, cuando para presumir de ‘progres’ era menester cubrirse con el pañuelo palestino. La kufiya de Martínez es vintage, tan vieja como el antisionismo del PSOE o el agua de Litines. Al alcalde candidato no le gusta demasiado la corbata. Es de socialdemócratas.
Está la ‘casa de Martínez’ con la visión más corta que Rompetechos. Ni una sola palabra sobre los casos de corrupción o acaso sexual que pudren al PSOE. Tampoco escenifica disconformidad con los designios ‘monclovitas’, como hace García-Page. Puro teatro como cantaba La Lupe.
La última de la ‘casa de Martínez’ es pronunciarse sobre la caída del sangriento dictador Maduro. ‘Castilla y León debe defender la legalidad internacional’ es la frase que le pasaron en los argumentarios de la ‘natación sincronizada’. Flaca argumentación, pues el Derecho Internacional es competencia de los Estados y por tanto del gobierno de España. Ni pío ha protestado por el acuerdo entre Sánchez y el inhabilitado Junqueras, que aumentará la presión fiscal a los ciudadanos para beneficiar a Cataluña. Martínez da la impresión de desgana. Recuerda a la comedia de Molière ‘El médico a palos’.