Pedro Fernández Martínez.
Pedro (50), agricultor con 600 hectáreas y una empresa de servicios: “Muevo 400.000 € al mes con márgenes reducidos”
El profesional del campo asegura que ve el futuro “complicado” pero que la agricultura “no va a desaparecer”.
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Pedro Fernández Martínez es un hombre de 50 años que lleva toda la vida trabajando en el complicado mundo del campo. Nació en Urones de Castroponce y vive en el municipio vallisoletano.
Nuestro entrevistado es agricultor de profesión. Labra unas 600 hectáreas. Cultiva, principalmente, cereales como cebada y trigo. También girasol y leguminosas como guisantes o garbanzos.
Además de esto, cuenta con una empresa de suministros y servicios agrícolas y un almacén de productos de cosecha e insumos que ha ido creciendo con el paso de los años.
“Muevo 400.000 euros al mes con márgenes reducidos”, asegura en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León nuestro protagonista.
Conocemos al detalle su historia.
La vida de Pedro
“Me defino como una persona lanzada. Que me gusta ir por delante. Un hombre innovador. En mi caso, y hablando de mi historia, no he nacido en una explotación agraria”, asegura Pedro Fernández Martínez.
Nuestro entrevistado tiene 50 años. Nació en Urones de Castroponce y lleva en la localidad vallisoletana toda la vida. Es técnico especialista en Explotaciones Agropecuarias. Se define como un agricultor que cuenta además con una empresa de suministros y servicios agrícolas que lleva el nombre de Agroespiga. También tiene un almacén de productos de cosecha e insumos.
“Recuerdo que, cuando era pequeño, quería ser agricultor y ganadero. Llevo toda la vida dedicado al campo y he tenido una infancia buena. La considero feliz”, añade nuestro entrevistado.
Es amante de las motos y de los caballos y nos cuenta su historia dentro del mundo complicado del campo.
Pedro y el campo
“Antes de los 18 años ya comencé a ayudar a mi padre. Trabajaba en una explotación de unas 90 hectáreas, de la que él no era el dueño, ubicada en Urones de Castroponce. Hace 30 años, más o menos, mi padre se jubila, yo termino los estudios y me dan la opción de seguir con esa explotación en la que trabajaba mi padre”, añade Pedro.
Explica que así comenzó en el mundo del campo en “régimen de aparcería” con esas 90 hectáreas. En la actualidad las sigue gestionando.
Otra imagen de Pedro Fernández Martínez.
“Sigo labrando esas 90 hectáreas. Con el paso de los años, y en la actualidad, labro unas 600 hectáreas. Además, desde hace años, comencé a invertir en maquinaria para crear una empresa de suministros y servicios agrícolas a terceros”, explica el profesional del campo.
Dentro del sector agrario es muy común que un agricultor profesional sea, simultáneamente, titular de una empresa de servicios agrícolas. Esta combinación permite rentabilizar la costosa maquinaria agrícola prestando servicios a otros agricultores que no pueden permitirse esa inversión.
“Soy un caso único. Labro unas 600 hectáreas y cuento con una empresa de servicios. En maquinaria y naves cuento con una inversión que asciende a los dos millones de euros”, afirma nuestro entrevistado.
Su trabajo
Pedro Fernández Martínez apunta que “la mayor parte de las 600 hectáreas con las que cuenta están en Urones de Castroponce” pero también “en un radio de 20 kilómetros” de la localidad pucelana.
“En la actualidad cultivo, principalmente, cereales como la cebada, el trigo o el girasol, que es en lo que más me centro. También leguminosas como guisantes y garbanzos para consumo. Además, con mi empresa de servicios agrícolas, labro otras 1.400 hectáreas. Al año podría trabajar unas 2.000”, señala.
Pedro afirma que, actualmente, lo que “más hace son servicios para gente de fuera” con la “compra y la venta de su cereal”.
“Las 600 hectáreas que labro, junto con la producción del resto de clientes, las uso para venderlas a través de mi empresa de servicios, a fábricas o distribuidores. Junto el volumen y calidad para buscar los mejores precios y llegar a lugares donde, como agricultor particular, no se puede llegar”, explica.
Incide en que, con su empresa de servicios “cierra el círculo” porque, al que solicita su trabajo, “le vende la semilla, le siembra la parcela, cosecha la producción, y se la compra” todo ello “dentro de sus tierras”.
Imagen de Pedro en su almacén.
“Compro el producto que siembro en tierras de otros agricultores. Unifico todo. Después voy a la fábrica y vendo ese producto. Todo para que, al profesional del campo que contrata mis servicios, le salga más rentable hacerlo así que por sí mismo”, añade.
Pedro nos confiesa que él “sin tener tierras propias ni ser propietario ha montado todo lo que tiene ahora, que es mucho” pero añade que “vería inviable hacerlo ahora porque un tractor ya no vale 60.000 euros sino 400.000”.
Ganancias
“Yo junto mucho. Muevo 400.000 euros al mes con márgenes reducidos. Cada vez es más difícil abrirte a un mercado”, añade nuestro profesional del campo.
Pedro afirma que “antes, con una explotación de 90 hectáreas, se vivía. Ahora con 600 se saca el mismo beneficio que hace años”. “Hay una frase que dice que nos creemos cada vez más grandes y yo, por ejemplo, ahora, soy más pequeño con 600 hectáreas que antes con 90”, expone.
“Se puede vivir de mi negocio porque hago todo el ciclo. Si pensamos en el agricultor, lo tiene muy complicado porque es el que tiene que cumplir con todas las exigencias y el que recibe todos los palos. Sobre todo, en burocracia. De lo que hablo repercute en el profesional agricultor”, añade.
En cuanto a los gastos apunta que “son cifras muy altas” y que él puede dar “los datos de sus 600 hectáreas o lo que mueve en volumen”.
“Las cifras son estratosféricas. Muevo dos cosechadoras con el gasóleo a 1,60. Gasto unos 1.000 litros diarios solo en ello. Estas cosechadoras trabajan 12 horas al día. 1.000 litros a 1,60… solo hay que echar cuentas. El precio de la maquinaria, desde hace unos años, se ha triplicado. Todo ha subido de una manera bestial”, añade Pedro.
Afirma que “si tuviera que volver a hacer lo completado desde hace 30 años, ahora, sería inviable” porque “tampoco sería rentable”.
Todo antes de las reivindicaciones y el futuro.
Reivindicaciones y futuro
“A las administraciones les pediría que dejen de dar subvenciones sin sentido y se empiecen a preocupar, de verdad, por el agricultor dando soluciones”, explica Pedro, para añadir que él “no quiere ayudas ni subvenciones” asegurando que “ha renunciado a algunas concedidas” porque “eran más las trabas que lo que le aportaban”.
Mirando al futuro, el vallisoletano “lo ve complicado”. Apunta que “la agricultura va a seguir y no va a desaparecer” porque la “alimentación va a continuar siendo necesaria e imprescindible”.
“Va a cambiar el modelo. Quedará gente muy profesional que haga las cosas muy bien y que sepa adaptarse a los tiempos que corren hoy en día”, finaliza nuestro entrevistado.