Vicente, agricultor, junto a Kala.

Vicente, agricultor, junto a Kala. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

El campo

Vicente (37), agricultor de pueblo con gastos de 200.000 euros al año: “Tengo 300 hectáreas de cereal y patata”

“La subida de los precios en el campo se nota en todo”, asegura el profesional.

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En la provincia de Valladolid se ubica la localidad de Alaejos. En la actualidad cuenta, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), con un total de 1.427 habitantes y se ubica a más de 60 kilómetros de la capital provincial.

Allí vive Vicente Carrasco Manjarrés. Agricultor de 37 años. Cuenta con unas 300 hectáreas. 60 en su localidad. Las otras 240 se ubican en Castronuño, a escasos 11 kilómetros, donde cultiva patata y cereal.

En gastos se me van 200.000 euros al año, entre gasóleo, con los tres tractores que tengo, amortización de maquinarias, semillas, averías y demás gastos”, apunta el profesional del campo en esta entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla y León.

El agricultor añade que cuenta con “300 hectáreas de cereal y patata” y no duda en asegurar que la “subida de los precios en el campo se nota en todo”.

Un hombre al que le encanta el campo

“Me defino como una persona a la que le gusta vivir en el pueblo y al que también le encanta el campo y la velocidad”, explica Vicente Carrasco Manjarrés en declaraciones a este medio.

Nuestro entrevistado es un gran amante de todo lo relacionado con los coches y el motor. Cuenta con un grado medio en Electromecánica de Vehículos. Nació en el Hospital de Medina del Campo, pero lleva toda la vida en Alaejos, un pueblo de la provincia de Valladolid.

“Llevo toda la vida en Alaejos, mi pueblo. Pasé una infancia feliz en la calle con la bici y jugando con mis amigos del colegio. De pequeño quería ser albañil porque me gustaba ver las obras”, afirma nuestro protagonista.

Sin embargo, este varón de 37 años, que cuenta con la ESO, con ese grado medio de Electromecánica de Vehículos y otro más en Explotaciones Agrarias Extensivas, desde los 22 años, se convertiría en agricultor. Desde hace 15 años lleva desempeñando esa profesión.

Vicente Carrasco Manjarrés en su explotación de Castronuño.

Vicente Carrasco Manjarrés en su explotación de Castronuño. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Su vida como agricultor

“Cuando acabé de estudiar, con 22 años, me adentré en el mundo de la agricultura. Cogí las riendas de una explotación familiar que primero llevó mi abuelo y después mi padre. Ahora estoy yo al frente, desde hace unos diez años”, explica el profesional de la agricultura.

Vicente relata que, actualmente, cuenta con “300 hectáreas de terreno para labrar”. 60 de ellas están en Alaejos, la localidad en la que vive. Las otras 240 en Castronuño, otro municipio de la provincia de Valladolid.

Tengo 300 hectáreas de cereal y patata. En Alaejos solo cereal. Allí me dedico al secano. En Castronuño tengo tanto cereal como patata. Se lo vendo al mejor postor”, afirma el agricultor.

“Ahorrando en las labores o echando menos abonos”, así intenta sortear la crisis del sector y el aumento de precios el profesional del campo. Todo con el objetivo de “ser más eficiente”.

Los gastos anuales

La subida de los precios en el campo se nota en todo. En los fitosanitarios o en el gasóleo. Antes, 2.000 litros para llenar los depósitos de los tractores o en su uso para riego, costaban 1.000 euros. Ahora, podemos llegar a pagar más de 2.000”, indica.

Además del aumento de estos costes de producción, y para colmo, la meteorología no ha acompañado con las altas temperaturas y la sequía. El agricultor vallisoletano califica el año como “desastroso”.

Otra imagen de Vicente en la explotación.

Otra imagen de Vicente en la explotación. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Este año hemos perdido un 50% de la producción de cereal. Hasta final de año no podremos valorar, en datos económicos, lo que esto significa. Un año normal ganamos entre 20.000 y 25.000 euros que, de momento nos da para vivir”, apunta nuestro protagonista.

Vicente saca adelante sus 300 hectáreas de terreno él solo, día a día, con sudor y esfuerzo. Asegura que su explotación “no tiene riesgo de cierre”, pero nos habla de los gastos.

En gastos se me van 200.000 euros al año, entre gasóleo, con los tres tractores que tengo, amortización de maquinarias, semillas, averías, seguros, o seguridad social, por poner algún ejemplo”, explica.

Añade que “la principal dificultad está en el crecimiento de los costes de producción” y en que “el de los productos está igual que hace años”.

La situación del campo

Hablamos también con Vicente sobre cómo ve el futuro en el campo. No duda en afirmar que “complicado”. Añade que “está sufriendo una transformación y se está dimensionando en grandes explotaciones”. Según él, las “pequeñas explotaciones tienden a desaparecer porque no son rentables”.

“No considero que estemos en la ruina. Es un sector muy difícil que va por temporadas y que depende del cielo. Por muy bien que hagas las cosas, si no llueve, no puedes recoger una cosecha aceptable”, afirma.

Hablando de soluciones, pide a las administraciones que “les paguen más”. También que “controlen los precios y las importaciones que llegan del extranjero”. Todo para que “tengan las mismas normas” que les exigen a ellos. También reclama “reducir la burocracia en lugar de ampliarla como están haciendo”.

“Pese a todo, el futuro lo veo bien. Es difícil, pero creo que las cosas mejorarán. Es el sector primario y de aquí comemos todos. Yo seguiré trabajando con el fin de crecer día a día”, señala.

Un restaurante

Cabe resaltar, además, que Vicente, con su pareja Meritxell y seis trabajadores más, se esmeran cada jornada para sacar adelante también el Restaurante París-Lisboa que se ubica en Alaejos, en la N-620.

“Primero lo cogimos en alquiler, hace 10 años. Era un establecimiento hostelero que llevaban mis padres. Hace tres años se lo compramos a mis tíos. Era el local de mi abuela, mi madre y mis tíos lo heredaron y se lo compramos y, en la actualidad, es nuestro”, apunta nuestro entrevistado.

Vicente finaliza con un “se hace lo que se puede”. Trabaja, cada día en su explotación que cuenta con 300 hectáreas y cumple también su labor en el establecimiento hostelero que se ubica en Alaejos.