El apicultor vallisoletano trabaja sobre una de las colmenas de abejas

El apicultor vallisoletano trabaja sobre una de las colmenas de abejas Foto cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León

El campo

Los apicultores de Castilla y León, contra el decreto de Sánchez por ignorarlos: "Un tercio de las colmenas peligran"

COAG denuncia el "desprecio" del Gobierno a la apicultura tras su exclusión de las ayudas por la guerra de Irán: "Vender un kilo de miel por encima de los 3,5 euros es un milagro".

Más información: Los apicultores de Castilla y León exigen al Gobierno "medidas urgentes" ante la subida del combustible

Publicada
Actualizada

La organización agraria COAG ha manifestado su profundo malestar ante lo que consideran un “nuevo desprecio” del Gobierno español hacia el sector apícola, al quedar este fuera de las ayudas destinadas a paliar los efectos económicos de la guerra de Irán.

Según la organización, el Ejecutivo reincide en su actitud al “marginar” a los apicultores en el reciente Real Decreto-ley contra el impacto de la crisis en Oriente Medio, convalidado ayer en el Congreso, repitiendo el patrón de exclusión que ya sufrieron en 2022 con las medidas tomadas por el conflicto en Ucrania.

Esta decisión se produce en un momento de "emergencia económica" para el sector, donde el conflicto bélico ha disparado el precio de insumos básicos como el gasóleo, la maquinaria, la electricidad de las naves de extracción y los piensos debido al cierre de las rutas petroleras.

La situación es especialmente alarmante en Castilla y León, una región que cuenta con 447.000 colmenas y 5.850 explotaciones, de las cuales el 11% son profesionales pero gestionan el 80% del total de colmenas.

COAG advierte que la crisis es "perfecta" y sin precedentes, combinando una caída drástica de la producción con un desplome de los precios. El cambio climático, con lluvias excesivas y olas de calor, ha disparado la mortandad de las abejas al 50%, reduciendo a la mitad la capacidad de las explotaciones medias.

Menos producción

Un ejemplo claro de esta debacle se vive en la cooperativa Reina Quilama, cuyo presidente, Santiago Canete, señala que la producción ha pasado de 1,5 millones de kilos anuales a apenas 500.000 en el último año.

A este escenario productivo se suma un mercado “distorsionado” por la competencia desleal de mieles importadas de ínfima calidad, principalmente de China, que carecen de controles y hunden los precios.

Actualmente, mientras que producir un kilo de miel cuesta 4 euros a los apicultores, venderlo por encima de los 3,5 euros se ha convertido en una tarea casi imposible, obligando a los profesionales a subsistir a base de ahorros.

El goteo de abandonos es constante, “un 10% en el último año”, según Reina Quilama y las incorporaciones de jóvenes “están totalmente congeladas”.

COAG estima que al menos un 30% de las explotaciones profesionales de Castilla y León se verán obligadas a abandonar la actividad de forma irremisible al no poder soportar el más mínimo incremento en los costes de producción derivado de la crisis internacional.