El subdirector general de Cartif, Sergio Sanz, y el director general, José R. Perán, durante la presentación de la memoria anual del centro tecnológico en 2025.

El subdirector general de Cartif, Sergio Sanz, y el director general, José R. Perán, durante la presentación de la memoria anual del centro tecnológico en 2025.

Economía

Cartif refuerza en 2025 su posición internacional, cierra con 18,5 millones en ingresos y apuesta por la robótica

El centro tecnológico se marca el objetivo se afianzar su meta de "convertir el conocimiento en soluciones reales para la industria y la sociedad".

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Cartif cerró 2025 con unos ingresos de 18,5 millones de euros, ha llevado a cabo 157 proyectos de I+D+i, 92 de ellos internacionales, y ha trabajado con 227 empresas, manteniendo una actividad dirigida hacia el desarrollo de soluciones innovadoras y la transferencia tecnológica.

Este es el principal balance que ha hecho el centro tecnológico en su memoria anual correspondiente al año pasado, que ha presentado en el Hotel Olid, en la Plaza San Miguel de Valladolid, este miércoles ante los medios de comunicación.

"El desarrollo tecnológico es esencial para que no vuelva a ocurrir una guerra mundial, para que no haya una gran potencia que sea capaz de aplastar a los demás", ha defendido el director general de Cartif, José R. Perán, durante la presentación.

Una de las principales líneas de trabajo del centro está en el desarrollo de soluciones de tecnología robótica, un ámbito aún muy incipiente pero que es una de las secciones "más prometedoras", según ha destacado el subdirector general, Sergio Sanz,

"La visión Cartif no pasa solo por convertirnos solo en un actor, sino que pasa por aportar. Sobre todo la resiliencia de los sistemas críticos", ha añadido. De esta manera, ha avanzado que la tecnología robótica está lejos del mercado, pero podrá estar presentes en sectores como la industria, asistencial o "incluso más cercanos".

En este sentido, con la mirada puesta en ese pasado, el centro tecnológico vallisoletano, asentado en Boecillo, se marca el objetivo de seguir "convirtiendo el conocimiento tecnológico en soluciones reales para la industria y la sociedad".

Aunque no es su única línea de trabajo, las soluciones en seguridad y defensa se han colocado como una de sus principales operaciones en su actividad, conscientes de que no pueden mirar hacia otro lado con respecto a lo que demanda la situación geopolítica.

Es una de las ideas principales que ha trasladado el subdirector general de Cartif, Sergio Sanz, quien también ha matizado que están "a disposición de cualquier reto" que demanden las empresas o la sociedad.

Perán, por su parte, ha hecho un balance de la trayectoria de Cartif desde su creación, en 1994, y la evolución que ha experimentado, pasando desde los cinco trabajadores de entonces a una plantilla que hoy ronda los 260.

El crecimiento de Cartif también se ve expuesto en la consolidación de su posicionamiento europeo, con 92 proyectos internacionales o el refuerzo de su actividad en ámbitos estratégicos como el hidrógeno verde, la inteligencia artificial, la robótica y la economía circular.

Para Perán, el objetivo prioritario no es solo desarrollar tecnología, sino poner la misma a disposición del "progreso económico, la competitividad empresarial y el bienestar colectivo".

"Año de consolidación y expansión"

El pasado año supuso un momento de "consolidación y expansión tecnológica" para Cartif, con un crecimiento sostenido y la ampliación de sus capacidades en ámbitos estratégicos.

Para ello, la estrategia se ha basado en diversificar su actividad internacional y avanzar en "una transferencia tecnológica cada vez más alineada a las necesidades reales del mercado".

Todo ello, eso sí, respetando el "espíritu" inicial de Cartif, que es esa conversión del desarrollo tecnológico en "soluciones reales para la industria y la sociedad".

El centro se ha adaptado al acuciante desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) y a un "momento muy importante" marcado por la transición energética, la autonomía tecnológica, la seguridad y la resiliencia.

En este sentido, Sanz ha defendido que "ya no basta con desarrollar tecnología innovadora, sino que debe ser segura y eficiente". Por eso, su responsabilidad es "transformar conocimiento en capacidad real" y han valorado que el año pasado ya se ha comenzado a "preparar el próximo gran salto".

Todas estas capacidades tecnológicas no han surgido aisladamente, pues dan respuesta a tres parámetros que "ya no son independientes": la transformación digital, la transición energética y la economía circular.

Hitos tecnológicos

El trabajo de Cartif se ha traducido en soluciones concretas. Una de sus principales líneas ha sido el impulso de tecnologías orientadas a la transición energética y la descarbonización.

En esta línea, se ha reforzado la actividad en torno al hidrógeno verde, mediante soluciones basadas en la electrólisis, el almacenamiento energético, integración de renovables y combustibles sintéticos.

El eje está integrado en una visión más amplia de transición energética que se encamina a la combinación de la generación renovable, almacenamiento, eficiencia, gestión inteligente y nuevas soluciones industriales que aceleren la descarbonización de empresas, ciudades y territorios.

Por iniciativas, destaca el liderazgo del Valle del Hidrógeno de Castilla y León, que supone un ecosistema regional dirigido a acelerar el despliegue del hidrógeno renovable en sectores industriales, energéticos y de movilidad.

La transformación digital es otra de las bases de Cartif, que ha centrado sus esfuerzos en los procesos de automatización inteligente y el control avanzado en la industria.

Sus soluciones parten de tecnologías industriales avanzadas, IA y computación, además de ciberseguridad y conectividad, permitiendo una evolución hacia sistemas productivos inteligentes.

Algunos de estos proyectos son el Starconexxion, que ha permitido implementar sistemas avanzados de predicción de calidad en tiempo real en procesos industriales complejos, especialmente en entornos productivos exigentes, logrando reducir defectos, optimizar operaciones y mejorar significativamente la eficiencia global.

El Digital Concrete es otro ejemplo que ha impulsado la digitalización del control normativo del hormigón mediante herramientas avanzadas que automatizan el control estadístico, mejoran la trazabilidad de los procesos y garantizan más cumplimiento de los requisitos técnicos y reguladores.

En este apartado, el último es Humain, un proyecto que ha demostrado la viabilidad de automatizar procesos de paletizado no estandarizado en entornos industriales reales.

Aquí se integra una visión artificial y robótica colaborativa que aumenta la flexibilidad, la eficiencia operativa y la adaptación a escenarios productivos viables.

Los sistemas energéticos también han sufrido una creciente complejidad, que ha conllevado a la búsqueda de nuevas soluciones como el proyecto BrainEn, donde se ha monetizado la flexibilidad energética industrial mediante algoritmos de optimización y agregación.

También está el proyecto IntelligentPV, que ha mejorado la operación y mantenimiento de plantas fotovoltaicas con analítica avanzada, usando arquitecturas Big Data e IA para detectar y predecir fallos.

Por último está REWARDHeat, con el que se han desarrollado herramientas basadas en sistemas de información geográfica para la planificación y dimensiones de redes de calor urbanas, optimizando diseño técnico y evaluando la viabilidad energética de las infraestructuras térmicas.

En transición energética, la actividad de Cartif ha dado como resultados como el proyecto Spandam, una herramienta digital que permite a ayuntamientos simular escenarios territoriales, evaluar impactos y apoyar la toma de decisiones en planificación estratégica basada en datos.

O el Plan de Acción por el Clima y la Energía sostenible (Paces), que ha obtenido inventarios de emisiones y evaluado riesgos climáticos proporcionando una base técnica que permite al ámbito municipal planificar estrategias alineadas con iniciativas europeas.

Por último en esta materia está Uhi_Cencyl, un proyecto que ha permitido evaluar de forma automatizada la isla de calor urbana a través de integración de datos satelitales, facilitando a las administraciones locales la identificación de vulnerabilidades.

En economía circular, Cartif ha impulsado programas como Carnival, con el que se ha podido valorizar subproductos del sector cárnico, transformándolos en bioproductos de alto valor añadido como heparina o colágeno, reduciendo residuos y generando nuevas oportunidades económicas.

Otros proyectos como CO2SMOS han impulsado la conversión de CO2 en biocompuestos industriales, consiguiendo producir acetato y otros compuestos en planta piloto y avanzando en la descarbonización de procesos industriales.

De esta manera, Cartif ha ratificado así que 2025 ha sido un año en el que han podido "reforzar nuestras capacidades tecnológicas, nuestra presencia internacional y nuestra conexión con el mercado".

Pero especialmente ha sido un ejercicio en el que han demostrado su capacidad para "transformar el conocimiento en impacto real", tal y como ha zanjado Sergio Sanz.