Porfi Fisac en un encuentro de San Pablo Burgos.

Porfi Fisac en un encuentro de San Pablo Burgos. Fotografía: SPB/Cintia Cortés cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Deportes

Porfi Fisac (60) y su reto más complicado en Burgos tras 14 años en ACB: “Salvarnos sería una gran hazaña para la ciudad”

El segoviano quiere celebrar su 61 cumpleaños, este sábado, con un triunfo ante Hiopos Lleida a domicilio tras la dura derrota ante el Barça al que los burgaleses tutearon.

Más información: San Pablo Burgos - Barça, Liga Endesa: resultado y valoraciones de la victoria azulgrana

Publicada

A Porfirio Fisac de Diego (Fuenterrebollo, Segovia. 60 años) le van los retos. De eso no hay ninguna duda. El pasado 8 de diciembre de 2025 cogió las riendas de San Pablo Burgos. Un equipo hundido en la clasificación, y también animicamente, que solo había logrado un triunfo en los primeros nueve partidos de liga.

El segoviano, con 25 años de experiencia como entrenador, 14 de ellos en ACB, aceptaba el reto en busca de la salvación. El conjunto burgalés ha reaccionado. La mejoría se palpa con Porfi. Son dos los triunfos en siete encuentros con él en el banco y los dos últimos que se han escapado, por muy poco y en casa, ante Barça y Joventut, dos históricos.

Tras pasar por Guipúzcoa, Zaragoza, Valladolid, Gran Canaria, o Fuenlabrada, entre otros, y ser el seleccionador de Senegal, el segoviano está poniendo toda la carne en el asador para conseguir la que sería, como el mismo dice, una “hazaña”.

Amante de los paseos, y de disfrutar con la familia y también de sus perros, de la moto, y el padel, Fisac sabe que el reto no es fácil y que tocará hacer una segunda vuelta casi perfecta para salvar la categoría. Sin embargo, está seguro de que lo conseguirán, como asegura en esta entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla y León.

La primera parada pasa por Lleida, el sábado. Día en el que el de Fuenterrebollo cumplirá 61 años. Qué mejor que celebrarlo con una victoria.

P.- ¿Qué queda del Porfi Fisac que nació en Fuenterrebollo, en la provincia de Segovia?

R.- Pocas cosas. La vida te va dando experiencias y tú vas cambiando rutinas. Mantengo la sensación de cariño y de adaptarme a la ciudad o al sitio en el que vivo.

P.- ¿Cómo recuerda su infancia? ¿La pasó en tierras segovianas?

R.- En Fuenterrebollo estuve poco. Mi padre es enfermero y, con cuatro años, nos mudamos a Valladolid por su trabajo. Luego, por mi trabajo como entrenador de baloncesto, he viajado por muchas ciudades a lo largo de toda mi carrera.

P.- ¿Visita con frecuencia Fuenterrebollo?

R.- Mi madre es de Fuenterrebollo y mi padre de Cantalejo. Mantenemos la casa en esta última localidad. En verano intento acercarme.

P.- ¿Cuándo aparece el mundo de la canasta en su vida?

R.- Desde muy pronto. Empecé a jugar en Maristas, en Valladolid, con ocho años. Pasé por las categorías inferiores del Fórum Valladolid, también estuve en Tizona, en Burgos, en Palencia, Mérida o Castellón. Como entrenador, dirigí a chicas en Filipenses, también, en categoría infantil, a chicas en Palencia, pasé por Extremadura donde conocí a mi mujer con 29 años y el salto lo di en Guipúzcoa con dos ascensos consecutivos para llegar a ACB.

P.- ¿Qué es para usted el baloncesto?

R.- Es la vida. Al final, la educación que me dieron mis padres la he conseguido asentar con el baloncesto. Me ha ayudado a ser persona y es lo que intento inculcar a mis hijos.

P.- Aunque a veces nos olvidamos de que solo es un juego.

R.- En realidad, como todo en la vida, te condiciona la forma de vivir. Digo que el baloncesto es mi vida porque soy una persona familiar pero los viajes y demás, asociados a mi trabajo, hacen que pueda salir menos y conocer a un número más pequeño de personas.

P.- Suma en ACB 14 años, ni más ni menos.

R.- Acumulo 25 años como entrenador y 14 temporadas en ACB. Pasando por Guipúzcoa en 2007, Valladolid, Fuenlabrada, Gran Canaria y la doble etapa en Zaragoza. Ahora toca afrontar esta etapa en Burgos.

Porfi Fisac durante un tiempo muerto.

Porfi Fisac durante un tiempo muerto. Fotografía: SPB/Cintia Cortés cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

P.- ¿Pensaba que podría completar una trayectoria en la máxima categoría del baloncesto español tan amplia?

R.- Nunca lo he pensado. Ahora es mi vida y lo que me condiciona. El baloncesto es una forma de disfrutar. Yo disfruto de mi trabajo porque siento el baloncesto como algo que amo. No tengo problema en entrenar en la categoría que sea. No esperaba estar donde estoy. Siempre quiero llegar lo más arriba posible.

P.- ¿Cómo recuerda su complicada etapa en Valladolid por la difícil situación del club?

R.- Fue duro para alguien que se ha criado y tiene casa en Valladolid. Sientes lástima. Viví el último año del club y la desaparición. Te hace daño porque lo que funciona en lo deportivo no lo hace en los despachos. Guardo un gran recuerdo de los jugadores, de los presidentes y de todo el cuerpo técnico. No de tristeza, sino de añoranza tras lo sucedido.

P.- También ha entrenado a Senegal.

R.- Mi etapa como entrenador de Senegal fue muy importante porque adquirí experiencia a nivel de selecciones. Jugamos un Preolímpico, una Copa de África en la que acabamos terceros y fue muy bonito.

P.- ¿Cuál ha sido su mejor momento en los banquillos?

R.- Zaragoza fue un paso importante en mi carrera. Es el sitio en el que más tiempo he estado con un gran respeto por parte de la gente de allí y de la afición. También recuerdo Valladolid, pero especialmente mi paso por Guipúzcoa. La ciudad era espectacular y ascender, en apenas dos años, de Leb Plata a ACB fue tremendo.

P.- Ahora, se puede decir que vuelve a Burgos. Jugó en Tizona hace 41 años…

R.- Son clubes distintos. La sensación de la gente de Burgos que me he encontrado es de cariño. De que te arropan. Es una zona fría, pero sientes el calor de la afición y eso es muy importante.

P.- Cuando llegó al San Pablo Burgos, el 8 de diciembre, se encontró a un equipo que solo llevaba una victoria en nueve partidos. ¿Cómo estaba el vestuario?

R.- Me encontré con un grupo de jugadores que estaba unido y bien trabajado pero que tenía la mala fortuna de no conseguir resultados. Al final, cuando no ganas, te frustras. Buscamos inculcar la alegría que da el deporte. Si no disfrutas, no llegan los resultados. Debemos hacerlo, arropados por la afición de Burgos, para conseguir el objetivo.

P.- ¿Es su reto más complicado?

R.- Sí, es uno de los retos más importantes de mi carrera. Al que es competitivo o quiere a este deporte, como es mi caso, entendemos que estos retos son parte del juego. Es una situación complicada y difícil en la que todavía estamos inmersos. Tenemos que hacer una segunda vuelta casi de Playoff para poder salvar al equipo. Salvarnos sería una gran hazaña para la ciudad.

P.- ¿Qué les dice a unos jugadores que solo han ganado un partido? ¿Cómo se les motiva?

R.- Siempre hay una actuación un poco individual. El colectivo es prioritario, pero sin las individualidades no tienes nada que hacer. Intentas llegar a las personas. Nos damos cuenta de que tenemos que trabajar para que esas personas sean felices o nunca conseguiremos exigirles el máximo. Intentamos que estén orgullosos de lo que hacen cada día independientemente de si ganas o pierdes. La entrega nunca se puede infravalorar

P.- Las dos últimas han sido derrotas duras, por la mínima ante Joventut y Barça, ¿Han dolido?

R.- Sí. Para salvarnos, en la situación en la que estamos, tenemos que lograr hazañas. Sacar estos dos partidos habrían sido dos hazañas muy importantes. No debemos mirar hacia atrás. Tenemos que intentar ganar el siguiente partido.

P.- ¿Duelen más al ser en casa?

R.- Solo nos queda dar las gracias a la afición. Aún perdiendo siempre empujan y ayudan. Da gusto jugar en este Coliseum lleno. Son el corazón que hace que el motor del equipo funcione.

P.- ¿Con usted han ganado 2 partidos de 7? El equipo ha mejorado.

R.- Hemos mejorado en lo que se refiere a la valentía en el juego. Nos hemos merecido más. La injusticia de las lesiones, de los finales a cara o cruz donde importa mucho el talento individual, ha hecho que no tengamos dos triunfos más que pienso que habría sido lo justo. Es la vida. Lo que tengo claro es que lo que un día Dios te quita, te lo va a dar. El trabajo que están haciendo mis jugadores tendrá recompensa. Estoy seguro de ello.

P.- ¿Conseguirá salvar al equipo?

R.- Es un trabajo coral. Lo conseguiremos todos. Es cosa del presidente, de los directivos, del director deportivo, de los jugadores y mía. No tengo duda de que lo vamos a salvar.

P.- ¿Una promesa que haría Porfi si consigue la salvación?

R.- No soy persona ni de apuestas, ni de promesas, ni de juramentos… Vivo el día y doy gracias por el trabajo que tengo, por la felicidad que siento en cada uno de los momentos de mi vida y porque solo pido salud. No tener cuatro jugadores lesionados como ahora, lo que nos condiciona mucho en el juego y en la energía.

Porfi Fisac dando ánimos a los suyos.

Porfi Fisac dando ánimos a los suyos. Fotografía: SPB/Cintia Cortés cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

P.- ¿Cómo definiría su estilo como entrenador?

R.- Soy una persona directa, con sus errores. Intento no engañar a mis jugadores. Decirle a cada uno el rol y la importancia que tienen. Creo muchísimo en el grupo de trabajo que tengo conmigo.

P.- Muchos hablan de que además de entrenador hace de psicólogo en la cancha. ¿Es así?

R.- No es una cuestión solo mía. Hoy en día, el staff técnico cada vez es más amplio y grande. Los entrenadores debemos comprender y perdonar el error. Esa psicología va unida a saber distinguir entre un error perdonable y uno corregible. No existe la perfección. Intentamos, hablando de la psicología, que el jugador esté a gusto, pero no cómodo.

P.- ¿Cuándo utiliza Porfi Fisac la psicología en la cancha?

R.- Soy más de no ver tanto el fallo individual sino la perspectiva de no existe la palabra no, mal sino mejorable, progresar o bien hecho. También hay que ensalzar cuando las cosas se hacen bien.

P.- Una situación que recuerde especialmente a lo largo de su carrera.

R.- Hay muchas anécdotas. Recuerdo una en San Sebastián, en la segunda etapa. Nos estábamos jugando salvar el equipo. Tenemos un partido importante y en uno de los últimos entrenamientos, Daniel Clarck se rompe un dedo. Nos dijo que le pusiéramos lo que era falta, jugó y acabó siendo el mejor del partido con un dedo roto. Casi todos esos momentos que más recuerdo son positivos.

P.- ¿Qué le pediría al futuro? ¿Sueña con entrenar a un Valencia o un Unicaja, por ejemplo?

R.- El grado de ambición nunca ha sido pensar que hay clubes mejores que en el que estoy. El Madrid o el Barça puede que tengan más dinero, pero no nos puede ganar nadie en tener más ganas de conseguir la victoria. Esté donde esté, siempre voy a intentar ser el tipo de entrenador más competitivo, ambicioso y el que gane más partidos. Las cosas, a veces, llegan o las consigues por tu trabajo o por otras circunstancias. No he tenido ningún sueño a la hora de entrenar a un equipo de superior entidad, todo lo contrario. Soy feliz con el que tengo. Me da igual si es en ACB, como en infantiles. Intento disfrutar de lo que tengo y no añorar lo que puedo conseguir.

P.- Objetivo y deseo mirando al futuro.

R.- Ahora mismo es claro. Necesitamos un número de victorias que nos haga, de alguna manera, poder continuar en la liga y seguir en ACB. Eso es lo que me quita el sueño ahora mismo.