Nathalie Poza en 'La boda de Rosa'

Nathalie Poza en 'La boda de Rosa'

Televisión

Un seguro Festival de Málaga firma su mejor arranque en años

El certamen de cine en español está demostrando que se pueden celebrar grandes eventos en estos tiempos

24 agosto, 2020 17:55

Cinco meses después de su fecha original, el Festival de Málaga ha arrancado este fin de semana en la capital andaluza cumpliendo con todas las medidas de seguridad contra el COVID-19 y demostrando que en estos tiempos también se pueden celebrar eventos de este tipo que sirvan de impulso al cine.

Lo hacía además de la mejor de las maneras posibles: con una seria candidata a la Biznaga de Oro llamada La boda de Rosa. Una gran película firmada por Icíar Bollain que nos brinda una de las mejores cintas de inauguración del certamen de los últimos años y que se convierte en un necesario chute de energía positivista en estos tiempos delicados.

La boda de Rosa cuenta la historia de Rosa, una mujer de 45 años que cansada de dar por y para los demás, decide emprender un nuevo camino. Y lo va a hacer con algo que va a dejar petrificada a su familia: casarse consigo mismo. En este viaje, sin embargo, descubrirá que no va a ser tan sencillo cumplir su sueño.

Protagonizada por Candela Peña, que nos brinda uno de sus mejores papeles y que a buen seguro le reportará un buen número de nominaciones a lo largo de la temporada, también cuenta en su reparto con unos excepcionales Ramón Barea, Sergi López y Nathalie Poza. Y atención a Paula Usero, la Luisita de Amar es para siempre, que hacer que hizo muy bien abandonando la serie de Antena 3 para probar nuevos retos en cine y televisión.

Una preciosidad de película que se merece la mejor de las suertes en taquilla, no sólo por su valentía de estrenarse en medio de una crisis, sino por lanzar el estimulante mensaje de que, ante todo, siempre hay que saber quererse a sí mismo.

La gran sorpresa del festival

Ya en la segunda jornada del festival celebrada el pasado sábado llegaba una de las grandes sorpresas de la edición: Las niñas. La ópera prima de Paula Palomero que ha causado una gran sensación entre parte de la prensa que ya habla de ella como una de las grandes favoritas.

Y ha causado sensación no sólo por este excelente debut de Palomero, que con toda seguridad aspirará al Goya a mejor dirección novel, sino por su joven y sobresaliente reparto encabezado por Andrea Fanos, quién igualmente estará el próximo año peleando por el Goya a mejor actriz revelación.

Las niñas cuenta la historia de Celia, una niña de once años, que estudia en un colegio de monjas en Zaragoza y vive con su madre. La llegada de Brisa, una nueva compañera procedente de Barcelona, la empujará hacia una nueva etapa en su vida: la adolescencia. En este viaje, en la España de la Expo y de las Olimpiadas del año 92, Celia descubre que la vida está hecha de muchas verdades y algunas mentiras.

Una película que con muy pequeños detalles sabe trasladarnos fácilmente a aquellos años 90 en los que rebobinábamos cintas de casette con un bolígrafo, escuchábamos a Héroes del Silencio en la radio o veíamos a Raffaella Carrá en la tele, o intentábamos intuir qué se escondía detrás de aquellas películas para adultos codificadas en Canal Plus.

Unos 90 un tanto hipócritas en la que la educación sexual de muchos niños y niñas estaba en manos de la Iglesia. Y precisamente de eso es lo que nos quiere hablar Palomero, de la importancia de la educación sexual, de la importancia de una buena educación.

El tándem Calparsoro/Vaca Films

Y tras una cinta más pausada, Málaga volvió a recibir en su Sección Oficial a Daniel Calparsoro siete años después de su agridulce experiencia con Combustión, una película que hubiera merecido mejor suerte en taquilla. Lo hacía con Hasta el cielo, una cinta que no iba a haberse estrenado en marzo, pero que ha encontrado en Málaga su mejor escaparate.

Una película 100% Daniel Calparsoro: mucha testosterona, mucho mamporro, mucho sexo, mucho coche, triángulos amorosos, bajos fondos, robos, persecuciones... y, por supuesto, Carlos Jean y Patricia Vico. Una cinta sin más pretensiones que las de entretener al público y hacerle pasar dos horas de acción y diversión.

Hasta el cielo es en definitiva una película que recuerda a Combustión y, sobre todo, a Apaches, la serie de televisión que emitió con tan poca fortuna Antena 3. Un filme que, sin embargo, nos demuestra que si Calparsoro hubiera nacido en EEUU probablemente estaría dirigiendo una de las secuelas de Fast & Furious y, obviamente, de la mano de Vaca Films (El niño, La unidad), que ya ha demostrado de sobra su valía en este género.

Un thriller conspiranoico

En la tercera jornada el Festival recibía otra cinta que tampoco estaba en sus planes ser estrenada en Málaga, Black Beach, la nueva cinta de Esteban Crespo, que ya pasó por Málaga hace tres años con su debut Amar.

Una cinta de conspiraciones e intrigas que nada tiene que ver con aquella y en la que un alto ejecutivo a punto de convertirse en socio de una gran empresa, recibe el encargo de mediar en el secuestro del ingeniero de una petrolera americana, en África.

El incidente está poniendo en peligro la firma de un contrato millonario. En este viaje, Carlos deberá enfrentarse a las consecuencias de sus acciones del pasado cuando fue cooperante en el país y elegir entre sus intereses personales y profesionales.

Un más que interesante thriller sobre la connivencia de las multinacionales petroleras con dictaduras en África y en el queda demostrado que Raúl Arévalo le ha cogido el tono a este tipo de personajes un tanto atormentados y en el que Candela Peña vuelve a demostrar por qué es una de las mejores actrices del cine español.

La relación de Achero Mañas y la televisión

La otra cinta de la jornada era Un mundo normal, la vuelta de Achero Mañas a la dirección nueve años después de Todo lo que tú quieras con una historia un tintes autobiográficos y en la que debuta con acierto su hija Gala Amyach.

Una notable road movie con un interesante planteamiento -un director de teatro algo excéntrico roba el ataúd de su madre para tirar el cadáver al océano como era su deseo-, que sirve para hablar de reencuentros familiares pero que, sin embargo, no termina de explotar quedándose a medio gas.

Sorprende un tanto la más que manifiesta animadversión de Mañas hacia la televisión, no sólo por el desprecio del protagonista de la película (Ernesto Alterio) a las series de televisión, sino por la dedicatoria final a su madre, que le cambió la vida el día que decidió tirar el televisor por la ventana. Mal pensamiento en estos tiempos en los que los cineastas se refugian en la televisión.