Monasterio de Piedra.

Monasterio de Piedra.

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El pueblo español perfecto para una escapada en verano: rodeado de naturaleza y un río de aguas cristalinas

El pueblo está a menos de dos horas en coche desde Zaragoza.

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Zaragoza
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Cuando el calor del verano aprieta siempre se buscan planes refrescantes. La piscina, la playa o el río más cercano son los mejores lugares en los que pasar estos días.

Aragón no cuenta con playa, pero tiene unos pueblos rodeados de naturaleza perfectos para una escapada en esta temporada.

Nuévalos es uno de esos destinos clásicos y refrescantes que no puede faltar en nuestra agenda veraniega.

Este pequeño municipio de la comarca de Calatayud, en Zaragoza, se ha convertido en uno de los lugares más visitados de Aragón gracias a su combinación de patrimonio histórico, naturaleza y espacios donde refugiarse del calor.

El pueblo está situado junto al río Piedra, en un entorno de barrancos, bosques y formaciones calcáreas que dan lugar a cascadas, grutas y pozas naturales. Buena parte de esa fama se debe al Monasterio de Piedra, el gran símbolo de la localidad y uno de los enclaves turísticos más conocidos de la comunidad.

Además, Nuévalos conserva también varios elementos patrimoniales que recuerdan la importancia histórica del valle del Piedra durante la Edad Media.

En el casco urbano destacan la iglesia de San Julián, las ruinas del antiguo castillo y distintas construcciones tradicionales aragonesas que todavía forman parte del paisaje del municipio.

Monasterio de Piedra

Este antiguo monasterio cisterciense, fundado entre los siglos XII y XIII por monjes procedentes de Poblet, combina arquitectura medieval con un espectacular parque natural atravesado por senderos y saltos de agua.

El Jardín-Histórico alberga más de 50 especies de árboles tanto autóctonas como alóctonas, entre las que destacan el almez, siendo el árbol más representativo, el tilo, el plátano de sombra, el aliso napolitano y el nogal.

El Lago del Espejo, en la ruta del Monasterio de Piedra (Zaragoza).

El Lago del Espejo, en la ruta del Monasterio de Piedra (Zaragoza).

En el paseo destaca la famosa Cola de Caballo, una de las cascadas más fotografiadas del recinto.

Eso sí, dentro del parque natural del Monasterio de Piedra está prohibido bañarse. La medida busca proteger un ecosistema especialmente frágil, formado por cascadas y formaciones de toba calcárea.

Aun así, el entorno de Nuévalos cuenta con varias zonas donde sí es posible refrescarse durante los meses de calor, lo que convierte al municipio en una escapada muy apetecible en verano.

¿Dónde bañarse en Nuévalos?

Uno de los lugares más frecuentados es el Embalse de La Tranquera. Rodeado de montañas y abierto a la confluencia de los ríos Mesa y Ortiz, este embalse ofrece zonas tranquilas de baño y pequeñas áreas acondicionadas para pasar el día.

También es habitual ver a visitantes practicando senderismo, pesca o kayak. El baño está permitido, aunque siempre conviene consultar la señalización y el estado del agua antes de acceder.

Embalse de la Tranquera

Embalse de la Tranquera Diego Delso

Además del embalse, en distintos tramos públicos del río Piedra, fuera del recinto del Monasterio, existen pozas y piscinas naturales muy conocidas entre los vecinos de la zona.

Una de las más llamativas es La Requijada. Se trata de un salto de agua de unos diez metros de altura que desemboca en una poza natural rodeada de roca caliza y vegetación. El acceso es relativamente sencillo, mediante una pista y un pequeño sendero, por lo que resulta una excursión cómoda para hacer en verano.

Eso sí, conviene extremar la precaución porque las rocas suelen resbalar y el caudal puede aumentar tras las lluvias.

Otro de los rincones más populares es el Pozo de los Chorros, una de las pozas más conocidas del río Piedra. Allí, el agua cae entre las rocas formando pequeñas badinas y una poza más profunda donde muchos visitantes se acercan a refrescarse durante los días más calurosos.

El Pozo de los Chorros.

El Pozo de los Chorros. Jose Luis Gómez

El entorno mantiene además un gran valor natural, por lo que es importante no dejar residuos y respetar las formaciones rocosas y la vegetación de la zona.

Naturaleza, patrimonio y agua convierten así a Nuévalos en uno de esos destinos perfectos para una escapada de verano tranquila, especialmente para quienes buscan alejarse de las altas temperaturas sin renunciar a un entorno con encanto.