Arroz blanco.

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Japón da una lección a España: para hacer el arroz blanco se necesitan 360 ml de agua por 300 g de arroz

La técnica japonesa consigue un arroz blanco auténtico, suelto y en su punto.

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Zaragoza
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Conseguir un buen arroz blanco no es tan fácil como pudiera parecer. Hay que seguir muy bien la técnica para que no quede duro ni pastoso, ni apelmazado.

En España, cuando hablamos de arroz, la atención suele centrarse en las paellas y otros arroces tradicionales, un terreno en el que los valencianos son auténticos maestros.

Pero el arroz blanco es una preparación con identidad propia y, en este aspecto, Japón tiene mucho que decir.

Mientras que en nuestro país es habitual cocer el arroz directamente en agua o caldo, con sal y, en ocasiones, un chorrito de aceite de oliva, en Japón el proceso es muy diferente.

La clave no está únicamente en la cocción, sino en todo lo que ocurre antes de que el arroz llegue al fuego.

Lavar el arroz

La principal diferencia entre ambos métodos está en el lavado del arroz.

En España, lo habitual es utilizarlo directamente desde el paquete. En Japón, en cambio, lavarlo es un ritual imprescindible.

Los granos se enjuagan varias veces con agua fría, frotándolos suavemente entre las manos hasta que el agua sale prácticamente transparente.

Este proceso elimina el exceso de almidón superficial, responsable de que el arroz pueda quedar apelmazado durante la cocción.

Además la cantidad de agua también es importante, para hacer el arroz blanco se necesitan 360 ml de agua por 300 g de arroz.

Pero el lavado es solo una parte de la ecuación. El tipo de grano y la técnica de cocción también son fundamentales.

Mientras que la cocina española suele buscar un grano suelto y bien separado, en Japón se persigue una textura tierna y ligeramente pegajosa.

Esa característica permite comerlo fácilmente con palillos y lo convierte en el acompañamiento perfecto para pescados, carnes y sopas.

Principales diferencias

  • El tipo de arroz

España: Predominan las variedades de grano redondo, como el arroz bomba, y también los arroces de grano largo. Son variedades que absorben bien los sabores del caldo y resultan ideales para paellas, guisos y arroces secos.

Japón: Se utiliza arroz de grano corto o medio, conocido como japonica o uruchimai. Su mayor contenido en almidón hace que los granos permanezcan unidos tras la cocción, aportando además una textura suave y un ligero dulzor natural.

  • Lavado y remojo

España: El arroz rara vez se lava, especialmente cuando se destina a recetas en las que el almidón contribuye a la textura final del plato.

Japón: El lavado es obligatorio y suele complementarse con un breve remojo antes de la cocción. De este modo, los granos absorben parte del agua de manera uniforme y se cocinan mejor.

  • La cocción

España: Lo habitual es hervir el arroz en abundante agua o cocinarlo en caldo. A menudo se añaden sal, aceite de oliva, ajo u otros ingredientes para aportar sabor desde el principio.

Japón: El arroz se cocina por absorción, utilizando aproximadamente entre 1,25 y 1,5 partes de agua por cada parte de arroz. Se prepara en una arrocera eléctrica o en una olla perfectamente tapada, sin añadir sal ni aceite. El objetivo es que absorba todo el líquido y quede brillante, tierno y uniforme.

  • El papel del arroz en la mesa

España: El arroz blanco suele desempeñar un papel secundario, como guarnición de carnes, pescados o platos con salsa. También es frecuente acompañarlo con tomate frito, huevo frito o utilizarlo en ensaladas y sopas.

Japón: El arroz es uno de los pilares de la alimentación diaria. Se sirve prácticamente en todas las comidas y se consume al natural, sin condimentos añadidos, para equilibrar y contrastar los sabores más intensos del resto de platos.

En el caso del sushi, el proceso cambia ligeramente: una vez cocido, el arroz se aliña con una mezcla de vinagre de arroz, azúcar y sal que le aporta su sabor característico.

Receta

Aquí os dejamos una receta paso a paso sencilla para hacer un auténtico arroz blanco japonés sin necesidad de arrocera.

Ingredientes

  • 300 g de arroz japonés de grano corto
  • 340 ml de agua

Paso 1

Lava el arroz japonés en un bol con agua fría, removiéndolo con la mano y cambiando el agua varias veces hasta que salga casi transparente.

Paso 2

Escurre bien el arroz y déjalo reposar en el mismo agua de cocción durante unos 30 minutos para que los granos se hidraten de forma uniforme.

Paso 3

Pon el arroz con su agua en una olla con tapa y llévalo a fuego medio hasta que empiece a hervir.

Paso 4

Cuando hierva, baja el fuego al mínimo, tapa la olla completamente y cocina durante 12 minutos sin destapar en ningún momento.

Paso 5

Apaga el fuego y deja el arroz reposar con la tapa puesta durante 10 minutos para que termine de absorber la humedad.

Paso 6

Destapa el arroz y remuévelo suavemente con una espátula o cuchara de madera haciendo movimientos de corte para airearlo sin aplastarlo.

Este arroz puede servir para acompañar carnes o pescados, o incluso para hacerte un bol con diferentes ingredientes como tomates cherry, aguacate y semillas.

Además, aguanta bastante bien en la nevera, por lo que puedes dejarlo hecho y consumirlo en los próximos días.