Conchita Polo y un plato típico de migas

Conchita Polo y un plato típico de migas Youtube / E.E

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Conchita (84), cocinera: "Las migas del pastor mejoran con una 1 cebolla y 1 patata; quedarán mucho más jugosas"

Usa la cebolla y la patata para sustituir la contundencia de los riñones de cerdo, que echaban tradicionalmente los pastores a sus migas.

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Cuando buscas en Google cuáles son los platos más típicos de Aragón, las migas aparecen, casi sin discusión, en los primeros puestos.

Se trata de un plato con un gran aporte energético, contundente y con un marcado origen humilde, nacido gracias a los pastores como una forma de aprovechar el pan duro después de largas jornadas de trashumancias con el ganado.

Si eres aragonés, probablemente las migas forman parte de tus recuerdos de infancia. Eso sí, hay una norma no escrita que se repite en muchas casas: las mejores migas siempre son las de la abuela, por mucho que lo intenten padres y madres.

Porque no, no basta con echar pan duro en una sartén, añadir unos huevos fritos y remover. Hay pequeños trucos, tiempos y detalles que marcan la diferencia entre un plato sencillo y otro que merece presidir una gran comida familiar.

En este sentido, la abuela cocinera más famosa de Aragón, Conchita Polo, compartió en el canal de YouTube de Maximiliana su mejor receta de migas aragonesas, incorporando esos trucos e ingredientes que elevan este clásico hasta convertirlo en un auténtico diez.

Receta

Ingredientes

  • Barra de pan cortada a trocitos pequeños.
  • Un bol con agua y sal que se usará para humedecer las migas la noche anterior.
  • Pimentón de la Vera.
  • 5 dientes de ajo en total (2 para la preparación del pan y 3 enteros para cocinar).
  • Una cebolla.
  • Una patata.
  • 3 filetes muy finos de bacon.
  • Aceite de oliva
  • 2 huevos.

Paso 1

Para la preparación de las migas la noche anterior: Coloca el pan en un trapo limpio, añade ajo picado, humedécelo con agua y sal, incorpora pimentón de la vera, mézclalo bien y déjalo reposar envuelto toda la noche.

Paso 2

Pela y pica muy menuditas la cebolla y la patata. Como truco, si le quitas los "pelillos" de la parte superior a la cebolla, evitarás llorar al cortarla.

Paso 3

En una sartén con un buen chorreón de aceite caliente, echa la cebolla, la patata y un poco de sal.

Paso 4

Baja el fuego al mínimo, pon la tapa y deja pochar (freír muy despacio) durante 15 o 20 minutos sin remover, hasta que se forme una especie de pasta.

Paso 5

Añade a la pasta de cebolla y patata tres dientes de ajo pelados y enteros, junto con el bacon cortado a trocitos pequeños, y rehoga ligeramente.

Paso 6

Incorpora las migas de pan que tenías reposando en el trapo.

Paso 7

Remueve sin parar "vuelta y vuelta", durante al menos un cuarto de hora.

Paso 8

Comprueba los ajos. Si al pincharlos con la punta de una navaja están tiernos, las migas están listas.

Paso 9

Saca las migas y sírvelas, preferiblemente en una cazuela de barro para un toque más auténtico.

Paso 10

En una sartén pequeña con aceite caliente, fríe dos huevos.

Paso 11

Coloca los huevos fritos encima de las migas para coronar el plato.

Trucos de Conchita en esta receta

Quizás el truco más importante comience ya el día anterior, humedeciendo las migas con agua y sal y removiéndolas encima de un paño con pimentón de la Vera.

Esta combinación, bien envuelta y dejadas toda la noche "durmiendo", provoca una armonización de sabores en las migas que las deja "muy jugosas, ni secas ni mojadas", afirma.

Por otro lado, uno de los grandes secretos y novedades de este plato tiene que ver con añadir una cebolla y una patata. Para Conchita, es un paso muy importante, ya que mejora sustancialmente la jugosidad de las migas: "Os extrañará que lleven una patata y una cebolla. La jugosidad la ponen la cebolla y la patata. Me lo dijo una 'abuelica'", explica la cocinera.

Las migas tradicionales de pastor llevan la grasa de los riñones del cordero, algo muy contundente si no vas a estar "todo el día monte arriba y monte abajo" como hacían los pastores.

Por eso, la cocinera opta por sustituir la grasa con ingredientes algo más ligeros como la cebolla y la patata, las cuales pica muy finas y las pone a pochar a fuego mínimo en la sartén, con la tapa puesta y sin darles vueltas durante unos 15 o 20 minutos. Esta "pasteta" es el secreto de la jugosidad de las migas.

Finalmente, para tener unas buenas migas es importante saber cuándo están listas sin que sea el humo el que te avise. Para ello, Conchita opta por comprobar los ajos con la punta de una navaja y, cuando el ajo está "tierno, tierno" y se parte con facilidad, significa que las migas ya están listas para sacar y emplatar.

Receta de Migas de pan de Conchita !