Ovidio (dcha) junto a su hijo.

Ovidio (dcha) junto a su hijo. Cedida.

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Ovidio, alcalde de un pueblo de 200 habitantes: "No cobro nada; es más, hay cosas que las pago de mi bolsillo"

Ejulve es un pueblo montañoso de Teruel que busca nuevos vecinos.

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Zaragoza
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Ejulve, un pequeño pueblo turolense de apenas 200 habitantes, lucha cada día contra los desafíos estructurales de la España rural: la despoblación, la falta de recursos y la dificultad para atraer y fijar población joven.

Al frente del ayuntamiento se encuentra Ovidio Ortín, alcalde desde hace cuatro legislaturas, que conoce bien las limitaciones (y también las oportunidades) de gobernar un pueblo pequeño.

"Nosotros no tenemos las mismas oportunidades que una ciudad, eso es evidente, pero tampoco los mismos problemas", explica Ortín en una conversación con El Español de Aragón.

El alcalde defiende que vivir en un municipio como Ejulve no debería verse como un fracaso, una idea que, según él, "todavía pesa en parte de la sociedad".

"La gente joven que está en el pueblo está encantada. Cuando vienen visitantes de fuera siempre dicen lo bien que se vive aquí", señala.

Pueblo de Ejulve.

Pueblo de Ejulve. Turismo de Aragón

Uno de los grandes obstáculos para atraer nuevos vecinos es el empleo, aunque Ortín matiza que el problema no es tan diferente al de las ciudades. "Aquí tienes que desplazarte para trabajar, pero en una ciudad grande también pierdes una hora en semáforos y demás", afirma.

Desde Ejulve, en unos 45 minutos se llega a Alcañiz, donde existe una mayor oferta laboral. Aun así, reconoce que el acceso al trabajo sigue siendo una barrera para muchos jóvenes que se plantean dejar la capital.

La vivienda es otro de los puntos clave. En el municipio hay unas 15 viviendas de alquiler privado y cuatro municipales, con precios muy por debajo del mercado urbano. "Habitualmente no cobramos más de 250 euros al mes", explica Ortín.

Sin embargo, rehabilitar nuevas casas es una tarea casi imposible para un ayuntamiento con recursos muy limitados. "Aunque compres barato, rehabilitar cuesta mucho dinero", lamenta.

Los proyectos de vivienda, que pueden superar los 200.000 euros, deben ejecutarse por fases y dependen en gran medida de subvenciones públicas que no siempre cubren el coste real.

A pesar de las dificultades, Ejulve mantiene servicios básicos que lo hacen habitable: dos bares, dos tiendas, farmacia, atención médica tres veces por semana y un centro de salud a 20 kilómetros.

En los últimos años, incluso, el pueblo ha celebrado un pequeño hito: el nacimiento de una niña tras varios años sin nuevos nacimientos. “Siempre está bien que venga gente joven, ojalá viniese más”, dice el alcalde.

Más allá de los números, la entrevista deja entrever una realidad poco conocida: la del compromiso personal que supone gobernar un municipio pequeño.

Ortín, de 61 años, compagina la alcaldía con su empresa cárnica, que da trabajo a doce personas. Y lo hace sin cobrar un sueldo público. “El alcalde no cobra nada, es más, muchas veces te cuesta dinero ser alcalde, porque algunas cosas las pongo yo de mi bolsillo”, afirma con franqueza.

Su función como regidor la combina como empresario detrás de Cárnicas Ortín. A pesar de las dificultades, el amor por su pueblo hace que trabaje cada día por el bienestar de sus vecinos.