Samuel Martín

Samuel Martín E.E / Catedralzaragoza.es

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Samuel Martín (29), de rechazar a Dios a rezar todos los días: "Desde que me convertí no he vuelto a tener depresión"

Samuel es un zaragozano que convivía con problemas como su adicción a la farmacología hasta que empezó a ser creyente.

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Zaragoza
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Samuel Martín siempre había sabido que le faltaba algo en su vida. Sentía un vacío que no le permitía ser feliz más que en algunas ocasiones. Todo eso cambió cuando empezó hace un año y medio, como él define, "una relación con Dios, no una religión". De oficio vigilante en Zaragoza, ahora con 29 años dice haber encontrado la paz.

Y es que, Samuel, nunca había tenido ninguna curiosidad por la fe. Se consideraba agnóstico, pues siempre le había gustado reflexionar. "Yo era una persona que rechazaba totalmente a Dios", recuerda.

Hasta que de un día para otro, queriendo salir del "fracaso que había en mi vida y del que estaba insatisfecho" así como de las depresiones que había sufrido, comenzó a leer la Biblia, y su vida cambió.

"Mi vida había sido transformada con un giro de ciento ochenta grados hacia la dirección de Dios, cuando antes huía de él", expresa."Conocí que la verdadera felicidad era paz, y desde que me convertí no he vuelto a tener depresión", asegura.

Pero el camino de Samuel no ha sido fácil. Obsesionado con su físico, era una persona "idólatra al gimnasio y al culturismo", e incluso "adicta a la farmacología" ligada precisamente a esa obsesión. Algo que también cambió para siempre. "De repente se me cayó la venda con las vanidades de este mundo, que son intrascendentes y se acaban", cuenta.

Así, su propósito de vida cambió y decidió salir de la "rutina normalizada", a veces de fiesta, alcohol o sexo y recibir a "Dios como el dueño de mi vida". Y, además, desde entonces, mejoró la relación con su familia y amistades.

Los padres de Samuel también son creyentes y de niño le intentaron inculcar esa fe, pero nunca de manera obligada. Por eso, la decisión la aceptaron con alegría. "La relación con mis padres estaba totalmente destrozada y devastada, no hablaba con ellos, teníamos muchas peleas en casa y yo pensaba que con mi madre nunca me iba a reconciliar ni iba a poder decirle te amo, hasta que un día pude decirle que la amaba", confiesa.

Algo parecido ocurrió con sus amistades. "Mi círculo cambió totalmente cuando acepté a Dios", porque para Samuel antes lo que tenía eran "conocidos", y aunque asegura que con algunos continúa quedando de vez en cuando a tomar algo, es ahora cuando, dice, tiene amigos de verdad.

"Ahora mis amistades están en la iglesia y son muchísimos de mi edad, nos complementamos y realmente ahora soy feliz y honesto con ellos", confiesa.

Y es que cada vez son más los jóvenes que empiezan a creer, algo que puede ser por distintas razones. "Estamos en un una sociedad donde ahora lo tenemos todo material, tus deseos están por todos lados. Hay mentiras y viendo como está el mundo con tantas amenazas de guerras y atrocidades".

Por eso, considera que esta situación actual de incertidumbre para tantos jóvenes hace que "clamen por ese supuesto Dios". "La gente está tomando conciencia de que hay un Dios y de que el mundo está tan mal que necesita un salvador". A lo que añade que "el mundo está yendo a peor cada día y hay noticias incluso del exterminio de la humanidad".

Así, los pasos que ahora da Samuel, son los que como dice le llegan a través de la conciencia. "Dios realmente es por ejemplo el arrepentimiento, voy a salir de fiesta y hay algo que me está diciendo que no vaya porque no está bien o no es provechoso y, a través de esa forma sutil, Dios habla", explica.

De esa manera, su día a día cambió para siempre y ahora sigue "las disciplinas espirituales": "Oración de la palabra, alabar a Dios y la santidad". Un camino que, asegura, es el definitivo.

Más jóvenes

Con fenómenos como el disco de Rosalía, el cura DJ durante las fiestas del Pilar de Zaragoza o movimientos religiosos que organizan conciertos, se puede afirmar que la religión ya no es solo tradición.

Esto es una de las causas de que cada vez más jóvenes empiecen a creer. Así lo cuenta Lidia López, co-delegada de la Delegación Pastoral Juvenil y Universitaria de la Diócesis de Zaragoza, quien asegura que hace un tiempo ya se notó un aumento, relacionado, además, con causas concretas.

"Con movimientos como Hakuna y retiros como Bartimeo y Effetá nos hemos dado cuenta que los jóvenes se han acercado a la fe".

Un incremento que, como López reconoce, llega también por un sentimiento de "vacío existencial". "Al darnos cuenta de que ahora la sociedad está ahora en un mundo atropellado, o de individualismo, y notamos que nos falta algo, ¿no? Entonces intentamos llenar esa necesidad de amor que todos tenemos".

Pero lo más importante, reconoce, es que quien dé este paso lo haga por amor, nunca por imposición.