Placa 'VUT' y Comunidad de vecinos

Placa 'VUT' y Comunidad de vecinos Idealista y Canva

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Antonio Calvo, administrador de fincas: "Si se autoriza el alquiler turístico, la comunidad puede subir los gastos un 20%"

El representante del Colegio de Administradores de Fincas de Aragón, Antonio Calvo, expone en Aragón Radio la incidencia del alquiler turístico en las comunidades de vecinos.

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La reciente sanción de 64 millones de euros del Ministerio de Consumo a la plataforma Airbnb por anunciar viviendas sin licencia ha vuelto a avivar el debate público sobre el control y la regulación de este tipo de negocio.

No es para menos. Hay comunidades de propietarios que son prácticamente una calcomanía de series como 'Aquí no hay quién viva' o 'La que se avecina'. En estos casos, el refrán de 'el roce hace el cariño' rara vez se puede aplicar.

Bien es cierto que de todos los problemas que pueden surgir entre los residentes, hay uno que ha ido ganando fuerza los últimos años. Se trata de aquellos pisos reservados exclusivamente a alquiler vacacional, los denominados 'VUT' (Vivienda de uso Turístico).

El trasiego constante de turistas puede generar auténticos problemas. Para resolverlos y explicar todas las dudas pertinentes, nadie mejor que un administrador de fincas.

Antonio Calvo, representante del Colegio de Administradores de Fincas de Aragón, explica que la normativa vigente ya contempla una compensación económica para las comunidades que decidan autorizar viviendas de uso turístico en sus edificios.

"Puede incrementar un 20% los gastos de comunidad"

No se trata solo de convivencia, también de números. "La ley ya tiene previsto que, si en una comunidad de vecinos se autoriza el alquiler de uso turístico, se pueda incrementar un 20% los gastos de comunidad", explica el administrador de fincas en Aragón Radio.

Esta medida responde a un mayor uso de los elementos comunes del edificio. Ascensores que suben y bajan sin parar, luces encendidas durante más horas o puertas que se abren y cierran decenas de veces al día.

Antonio pone un ejemplo sencillo para entenderlo. "Una comunidad que pague 100 euros al mes, está recaudando 20 euros más al mes, que te puede servir para esos pequeños desperfectos que te pueden hacer".

Ese dinero extra va directamente a la caja común. Sirve para arreglos menores, mantenimiento o gastos imprevistos derivados del paso constante de personas.

Eso sí, este recargo está pensado para el desgaste cotidiano, no para problemas mayores. Si se producen daños importantes o conflictos graves, la solución no pasa por subir la cuota, sino por recurrir a la policía.

Mecanismos de prevención y protección

La regulación de este sector no solo necesita del esfuerzo administrativo, sino también vecinal. Explica que, para ejercer la actividad de alquiler turístico en un edificio, se requiere una mayoría cualificada de tres quintas partes de la junta de propietarios.

Asimismo, la comunidad puede acordar unánimemente prohibir la actividad y elevar este acuerdo a escritura pública para inscribirlo en el Registro de la Propiedad.

Por ello, en una ciudad como Zaragoza, la mayoría de estas residencias se centran en el Casco Histórico, donde los inversores se han hecho con pequeños edificios enfocados únicamente a esta práctica.

Sin embargo, hay letra pequeña. Esta regla "no tiene carácter retroactivo", señala Antonio. De manera que aquel vecino que tenga su licencia de uso turístico legal, seguirá siendo válida y pudiendo operar en la comunidad.

Finalmente, sostiene que el alquiler turístico bien gestionado no tiene por qué dar problemas. "El 99% de las veces las molestias pueden ser las mismas que la de tu vecino", señala.