Jessica Fessenden, presidenta de CSIF Sanidad Aragón
La sanidad aragonesa llega al verano en una situación crítica. Analizamos los principales síntomas de su mala salud. Y volvemos a reclamar tanto medidas urgentes, como un plan serio de recursos humanos que permita anticiparse a las necesidades.
Desde enero de este año los trabajadores del Salud tenemos la jornada de 35 horas (gracias a las reivindicaciones, entre otros, de CSIF). La jornada de 35 horas y la reducción de las guardias son un avance necesario para los trabajadores, pero no pueden aplicarse sin reforzar los recursos humanos.
La nueva jornada está generando excesos de horas en numerosos calendarios, especialmente en servicios a turnos y con guardias, sin que las plantillas se hayan dimensionado de forma suficiente para responder a las necesidades reales de asistencia.
A esta situación se suma el periodo estival, con vacaciones, permisos, bajas e incidencias que deben cubrirse en unos servicios ya tensionados. En muchos centros sanitarios faltan enfermeras, matronas, médicos, facultativos, TCAE y otras categorías esenciales cuyas bolsas de empleo se agotan en período vacacional.
En demasiadas ocasiones son los propios trabajadores quienes deben asumir turnos adicionales, prolongar su jornada o cubrir a compañeros para evitar que los servicios queden descubiertos.
La situación es preocupante en Atención Primaria, y de forma muy acusada en las zonas rurales de Aragón. La dificultad para encontrar médicos de familia, pediatras, enfermeras y otros profesionales que acepten sustituciones durante el verano está dejando agendas sobrecargadas, cupos sin cubrir y una atención cada vez más dependiente del esfuerzo de los profesionales que permanecen en los centros. Además, cuando en período vacacional nuestros pueblos tienen mucha más población y visitantes.
En el medio rural, cualquier baja, permiso o vacante tiene un impacto mayor. Cuando no se cubre una ausencia, los pacientes pueden verse obligados a desplazarse a otras localidades, los equipos asumen más carga asistencial y se resiente la continuidad de la atención.
CSIF denuncia que esta realidad no puede normalizarse en una comunidad extensa, envejecida y con una importante dispersión geográfica como Aragón.
El llamamiento de 3 de junio para cubrir puestos de Médicos de Familia de Atención Primaria demuestra que el problema no es puntual ni se limita a una zona concreta. Se ofertaron 238 contratos para garantizar la asistencia en Atención Primaria. Solo se lograron cubrir 81. Quedaron 157 puestos sin profesional adjudicado.
La mayor afectación se concentra en Atención Continuada, medio rural, sectores periféricos y centros con más dificultad de cobertura. El problema alcanza a Aragón rural, pero también a zonas urbanas y periurbanas de Zaragoza, con vacantes en Casetas, Alagón, Utebo, Tarazona o Tauste.
La falta de médicos especialistas también continúa afectando a hospitales como los de Calatayud, Teruel, Barbastro y Alcañiz, donde persisten importantes dificultades para cubrir plazas de facultativos de manera estable. CSIF advierte de que el gobierno de Aragón está recurriendo a medidas extraordinarias y a fórmulas externas invirtiendo millones de euros en empresas privadas para cubrir las incidencias de facultativos en estos hospitales.
A esta falta de personal se suma el exceso de jornada generado durante el año por los profesionales. Los profesionales tienen planillas excesivamente sobrecargadas y además en muchas ocasiones se les pide ir a trabajar en sus días de fiesta por ausencia de alguno de sus compañeros (de baja médica o de permiso).
Esas horas realizadas en sus días de fiesta se compensan según la normativa, con el doble de las horas realizadas. Sin embargo, es la Administración quien decide luego cuándo se conceden esos días, lo que provoca que muchos trabajadores acumulen jornadas pendientes sin poder conciliarlas con su vida personal y familiar. En muchas ocasiones esas horas acumuladas las acaban disfrutando en febrero o marzo del año siguiente, cuando no las necesitan para nada.
CSIF reclama que el personal pueda elegir cómo quiere compensar ese exceso de jornada: mediante retribución económica o mediante descanso. Y, si opta por el descanso, debe tener capacidad real para decidir las fechas de disfrute, dentro de una planificación que garantice la atención sanitaria.
Asimismo, CSIF exige que las horas generadas no se pierdan cuando el trabajador se encuentre en situación de incapacidad temporal. El exceso de jornada ya realizado debe poder recuperarse tras la incorporación, aunque el alta se produzca en el año siguiente al que se haya generado ese exceso de horas.
Para CSIF, la solución no puede limitarse a cubrir de forma improvisada las necesidades cuando surjan o unos días antes de realizar los contratos para cubrir las necesidades en período vacacional. Es necesario un plan serio de recursos humanos que permita anticiparse a las necesidades, tener las plantillas reforzadas y ajustadas a la jornada de los profesionales, eso ayudará también a rebajar las horas de guardia de los profesionales y por ende mejorará las condiciones laborales.
Además, el Salud no debe olvidarse de establecer incentivos reales para atraer y fidelizar profesionales en las plazas de difícil cobertura, tanto en Atención Primaria y como en Atención Especializada.
La sanidad pública aragonesa se está sosteniendo gracias al compromiso de sus profesionales, pero no puede seguir dependiendo de su sobreesfuerzo, de jornadas acumuladas y de la disponibilidad permanente de quienes ya están trabajando.
Las 35 horas son un derecho, pero requieren plantillas suficientes para que su aplicación no repercuta en la atención a los pacientes.
Jessica Fessenden, presidenta de CSIF Sanidad Aragón