Félix Gil, presidente del clúster de empresas de tecnología de Aragón (Tecnara) y CEO de Integra Tecnología

Félix Gil, presidente del clúster de empresas de tecnología de Aragón (Tecnara) y CEO de Integra Tecnología

Opinión

Cuarenta años después, seguimos soñando

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La semana pasada celebramos internamente el 40 aniversario de Integra y permitirme que mi columna de opinión de hoy sea un poco más personal, pero con un espíritu de reflexión que permita extraer claves y aprendizajes de interés empresarial.

Para mí, poder vivir este momento desde la responsabilidad de dirigir la compañía tiene una dimensión difícil de resumir.

Llevo más de 21 años formando parte de esta historia. Más de la mitad de mi vida profesional está unida a Integra, a sus personas, a sus clientes, a sus retos, a sus aprendizajes y también a muchas decisiones que nos han ido trayendo hasta aquí.

Por eso, cuando pienso en estos 40 años, siento una mezcla profunda de gratitud, orgullo y responsabilidad. Gratitud por haber podido crecer dentro de una empresa con raíces sólidas y una manera muy reconocible de entender los negocios.

Orgullo por ver cómo aquella compañía nacida en Calatayud en 1986 ha evolucionado hasta convertirse en una consultora tecnológica con presencia, ambición y capacidad para acompañar a organizaciones de muy distintos sectores. Y responsabilidad porque el legado recibido merece ser cuidado, actualizado y proyectado hacia el futuro con la misma pasión con la que se construyó.

Integra tiene un gran pasado. Uno de esos pasados que hablan de visión, esfuerzo, cercanía y capacidad para abrir camino cuando casi todo estaba por hacer.

Tiene también un presente extraordinario, lleno de talento, proyectos, clientes exigentes, alianzas de valor y equipos capaces de convertir la tecnología en progreso real para las empresas. Pero, sobre todo, tiene un futuro ilusionante.

Y quizá esa sea una de las mejores noticias que podemos compartir en este aniversario: cumplimos 40 años con la sensación de que todavía queda mucho por imaginar, por aprender y por construir juntos.

Llegar hasta aquí ha sido posible gracias a muchas personas. A un equipo que ha puesto conocimiento, compromiso y corazón en cada etapa. A quienes están hoy y también a quienes formaron parte de Integra en otros momentos y dejaron una huella valiosa.

A nuestros clientes, que durante cuatro décadas han confiado en nosotros para avanzar, mejorar, tomar decisiones y afrontar cambios complejos. Y a nuestras alianzas, que nos han permitido crecer acompañados, sumar capacidades y mirar más lejos.

Una empresa nunca cumple 40 años en soledad. Lo hace porque a su alrededor se ha creado una red de confianza que la sostiene, la reta y la impulsa.

Tenemos que reconocer que perdurar durante cuatro décadas tiene un mérito enorme. Menos del 15% de las empresas alcanzan los 40 años de vida, pero más allá de la cifra exacta, la idea es evidente: mantenerse vivo como proyecto empresarial durante tanto tiempo exige mucho más que vender, crecer o adaptarse a una moda concreta.

Exige resistir crisis económicas, cambios sociales, transformaciones tecnológicas, ciclos de incertidumbre, decisiones difíciles y contextos que nadie puede controlar. Exige, sobre todo, saber evolucionar sin perder el alma.

En el sector tecnológico esta realidad se vuelve todavía más intensa. Vivimos en un entorno donde lo que hoy parece imbatible puede quedar superado en muy poco tiempo.

La historia empresarial está llena de nombres que parecían invulnerables y que, sin embargo, encontraron enormes dificultades para adaptarse a nuevas reglas de juego.

Kodak, Nokia o BlackBerry son ejemplos que todos tenemos en la memoria cuando hablamos de disrupción, de modelos que cambian y de mercados que avanzan más rápido que las certezas de una organización.

Algunas de estas compañías han seguido otros caminos, se han reinventado parcialmente o han sobrevivido en nuevas actividades, pero su pérdida de liderazgo recuerda una lección muy clara: la trayectoria acumulada ayuda, aunque nunca sustituye a la capacidad de escuchar el presente.

En Integra hemos aprendido que la tecnología cambia, las herramientas evolucionan y las soluciones se renuevan, pero hay algo que debe permanecer reconocible: la cultura. Una cultura basada en la cercanía, en la escucha, en la generosidad, en el esfuerzo, en la pasión por aprender y en una forma muy humana de entender la empresa. Esa esencia impregna lo que hacemos. Está en cómo acompañamos a un cliente cuando necesita tomar una decisión importante. Está en cómo trabajamos en equipo cuando un proyecto se complica. Está en la manera de celebrar los logros y también en la forma de afrontar los momentos exigentes.

Celebrar 40 años significa reconocer todo eso. Significa detenernos un momento para mirar el camino recorrido y dar valor a lo que hemos construido. Pero también significa disfrutar.

Disfrutar con ilusión, con humor, con optimismo y con la energía de quien sabe que este aniversario es un punto de impulso, no una meta final.

Me gusta pensar que cumplir 40 años nos permite celebrar con madurez, pero también con una mirada joven. La de una compañía que sigue teniendo curiosidad, que se hace preguntas, que quiere explorar nuevos territorios y que se resiste a instalarse en la comodidad de lo ya conseguido.

Esa actitud será decisiva para lo que viene. Tenemos por delante desafíos apasionantes: la inteligencia artificial, la automatización, la gestión del dato, la ciberseguridad, la sostenibilidad, la competitividad de nuestras empresas, la atracción de talento y la necesidad de acercar la tecnología a organizaciones que quieren crecer sin perder su identidad. En todos esos ámbitos, Integra quiere seguir estando cerca.

Porque este aniversario también habla de Aragón. De nuestra responsabilidad como empresa aragonesa que ha crecido desde aquí y que quiere seguir contribuyendo desde aquí.

Creemos firmemente en un Aragón más próspero, más tecnológico y más competitivo. Un Aragón donde las empresas sigamos creando territorio a través del empleo, la innovación, la formación, la colaboración y nuestra aportación al crecimiento de otras organizaciones.

Desde Integra queremos formar parte activa de ese futuro. Queremos que la tecnología sea una palanca de desarrollo, una manera de generar oportunidades y una herramienta para que nuestras empresas compitan mejor dentro y fuera de nuestras fronteras.

Cuarenta años después, seguimos teniendo motivos para agradecer, celebrar, disfrutar, reconocer y soñar. Agradecer a quienes han hecho posible esta historia. Celebrar una forma propia de entender la empresa.

Disfrutar del momento con alegría compartida. Reconocer que el camino ha exigido mucho esfuerzo. Y soñar con todo lo que todavía podemos llegar a ser.

Ese es, para mí, el verdadero sentido de este aniversario. Honrar lo vivido sin quedarnos anclados en la nostalgia. Cuidar nuestra esencia mientras seguimos evolucionando. Y mirar al futuro con la certeza de que, si continuamos escuchando, aprendiendo y construyendo juntos, los mejores capítulos de Integra todavía están por escribir.

*Félix Gil, presidente del clúster de empresas de tecnología de Aragón, Tecnara, y CEO de Integra Tecnología