Julio Calvo, portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Zaragoza.

Julio Calvo, portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Zaragoza. E.E Zaragoza

Opinión

No se pudo prever

Julio Calvo, portavoz de Vox Zaragoza
Zaragoza
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En uno de sus más célebres discursos, Kennedy se refirió al “gobierno de leyes y no de hombres”: que ningún hombre por prominente o poderoso que sea pueda desafiar las órdenes de los tribunales o de la Constitución. Es la base de la democracia, el respeto a la ley, que obliga a todos. Porque la evidencia histórica, y hay muchos ejemplos en el mundo, demuestra que no se precisa la fuerza para acabar con la democracia: basta con desobedecer sus leyes.

Y quien puede hacerlo sin consecuencias o con menos probabilidades de sufrirlas, es quien disfruta del poder. Sobre todo, cuando no se previó que alguien investido del máximo poder pudiera desobedecerlas. Ni nuestra Constitución ni nuestras leyes previeron que un gobierno, su presidente o sus ministros pudieran desafiarlas, como, de hecho, está sucediendo.

Nuestra Constitución obliga al gobierno de la Nación a presentar el proyecto de Presupuestos ante el Congreso antes de que expiren los del año anterior. Sin embargo, la última vez que Sánchez presentó un proyecto de Presupuestos fue el día 6 de octubre de 2022. “Un Gobierno sin presupuestos es como un coche sin gasolina”, dijo él mismo cuando estaba en la oposición. La doctrina jurídica mayoritaria considera que estamos ante una vulneración constitucional, pero ni la Constitución ni las leyes previeron sanciones penales o de otro tipo por no presentar el proyecto. Nadie pudo prever que esto pudiera llegar a pasar. Pero está pasando. Tres años ya.

Ante la reiterada falta de comparecencias del Presidente del Gobierno ante el Senado, éste reformó su Reglamento para obligarle a responder preguntas en Pleno al menos una vez al mes, salvo motivos justificados y notificados previamente. Sin embargo, Sánchez no ha comparecido en el Pleno del Senado para sesiones de control o explicaciones generales desde el 12 de marzo de 2024. La única excepción fue su comparecencia obligada ante la comisión de investigación del caso Koldo el 30 de octubre de 2025, pero no se trató de una sesión de control en Pleno ni de una comparecencia voluntaria o periódica.

Recientemente ha sido citado a raíz del accidente de Adamuz y tampoco se ha dignado a comparecer. Pero no hay tipificación penal prevista en nuestras leyes. Nadie pudo prever que un Presidente del Gobierno, siendo expresamente requerido, pudiera negarse a comparecer ante el Senado para dar explicaciones ante un caso realmente grave como este.

Nadie previó tampoco que una amnistía pudiera ser interpretada por alguien, y mucho menos quizás por el propio Tribunal Constitucional, como algo sustancialmente distinto de un indulto general, éste sí expresamente prohibido por la Constitución. Ni mucho menos pudo llegar a preverse que alguien comprara los votos necesarios para su investidura a cambio del indulto a unos delincuentes condenados por la Justicia.

Nadie previó muchas de las cosas que están pasando. Y es por eso, que si queremos seguir viviendo en democracia habrá que cambiar muchas leyes, y quizás también la Constitución, para que las prevean, eviten y, si se producen, haya consecuencias tangibles y realmente graves para quien se permita desafiar las leyes o las sentencias de los tribunales, por prominente o poderoso que sea.