Aragón pasmado

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Opinión

Aragón pasmado

Octavio Gómez Milián, profesor y escritor
Publicada

Después de tantos días de lluvia, los aragoneses no le han hecho la ola al presidente Azcón. Le han dejado un sabor metálico en la boca. Esa desazón que traen los lunes de resaca.

Electoral y de febrícula. Es un partido sumido en el pasmo: una parte de enfermedad, otra de susto y la tercera de sorpresa. El PP ha fracasado en su apuesta por los absolutos.

Demasiado confiado en la inercia blanca y sin propuestas, en el desprecio que los aragoneses sufren desde Madrid, más preocupada en mantener al presidente numérico a pesar del asfixiante derrumbe controlado que se acerca.

La labor de zapa y espera no funcionará mientras exista VOX. VOX es un globo hinchado por la desazón, las regularizaciones masivas, el campo hambriento de soluciones y los nuevos votantes jóvenes.

Esos adolescentes que, con su primer voto en la mano, viven la política de la rebeldía, asumiendo los extremos como propios.

La victoria de la derecha aragonesa, incuestionable y aritmética, no es la victoria del PP ni la derrota del PSOE. Es una consecuencia de la atomización en la extrema izquierda cainita, siempre dispuesta a regalar su voto en Madrid al PSOE, aunque sea a costa de la felicidad de los golpistas.

¿Qué se puede esperar de los regionalistas?

En su mendicidad estadística, aportaron aplausos o silencio (no sé qué es peor) durante el acuerdo de financiación desigual. Y nuestra ministra/candidata, con un embudo fiel, tratando de convencer al pueblo de que cualquier decisión que alegre a ERC es óptima para los aragoneses.

Un recuerdo, por cierto, para el PAR, el verdadero final del Régimen del 78 en la región.

Queda la CHA, rebañando y celebrando que les ha doblado en votos los españolazos de VOX como si eso fuera una alegría.

¿Y el PSOE?

Pues el PSOE siempre dispone de buen número de afines. Convencidos que, más que votantes, exhalan un aroma de devoción. Con todo ello, la debacle de Pilar Alegría es más numérica que moral.

Esta situación puede suponer que suenen los compases del vals político. Un rumor de sumas y restas. Azcón, asustado ante el barniz de toxicidad democrática de VOX, espoleado por las indicaciones pautadas del poder mediático.

Sin presupuestos, solo quedaban elecciones. Y Pedro Sánchez, el presidente aritmético, cuadrando macros por decreto.

Aragón ya no es bicéfalo. Aragón ha hablado este 8 de febrero. Se acabó el turnismo. Hay que superar este pasmo. Con todas sus consecuencias.