Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares son las causantes de que cada año mueran cerca de 18 millones de personas en el mundo. En ellas se agrupan una serie de trastornos del corazón y los vasos sanguíneos, como las cardiopatías coronarias y reumáticas y, los accidentes cerebrovasculares. La misma organización advierte que el estrés y la depresión son factores de riesgo que pueden influir en su aparición.

La principal causa de muerte en España en el primer semestre de 2024 según el INE, fue el grupo de enfermedades del sistema circulatorio que representan el 26 por ciento del total, seguido muy de cerca por los tumores.

Infartos y derrames cerebrales son también la primera causa de muerte en jornada de trabajo en España. El año pasado fallecieron 266 personas trabajadoras por este motivo, según los datos Ministerio de Trabajo y Economía Social. 

En Aragón, tenemos que lamentar que durante el año 2024, fallecieran 41 personas por accidente laboral; una cifra escalofriante que nos preocupa y que más allá de estadísticas, tenemos que ser capaces de buscar las causas de estas muertes. De todas ellas, una de cada cuatro fue causada por patologías no traumáticas, entre ellas las enfermedades cardiovasculares, aunque las más numerosas fueron por accidente de tráfico, casi la mitad.

Diversos estudios muestran que existe relación entre la salud mental y el riesgo cardiovascular, por ejemplo, en los pacientes con infarto de miocardio; en los que la prevalencia de la depresión es tres veces mayor que en la población general.

Las presiones de tiempo o la sobrecarga de trabajo pueden afectar negativamente a la salud mental y son factores a los que un 32 por ciento de la población ocupada refiere estar expuesta.

Las patologías no traumáticas muestran además diferencias según edad y sexo. Aumentan el resultado de muerte en las personas trabajadoras de mayor edad y dentro de ellas, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad entre las mujeres, representando el 35 por ciento.

La propia Sociedad Española de Cardiología, (SEC) con motivo de la celebración del 8 de marzo presentó el primer consenso nacional sobre el manejo de la enfermedad cardiovascular en las mujeres donde se recogen importantes recomendaciones en relación a la prevención y tratamiento en mujeres.  

Existe la errónea percepción de que el infarto es cosa de hombres, sin embargo, las mujeres acuden más tarde a consulta médica y cuando llegan a un hospital por infarto, tiene casi el doble de posibilidades de morir según el informe anual del Sistema Nacional de Salud de 2022.Es por ello fundamental, que para abordar las deficiencias en la prevención cardiovascular en las mujeres, intensificar la investigación específica con perspectiva de género, de forma que participen en los ensayos clínicos y análisis de datos específicos de sexo, que hasta ahora se han centrado en los hombres.

También es necesaria la mejora de la detección y el diagnóstico con evaluaciones de riesgo específicas para cada sexo y ampliar los planes y directrices de detección especialmente en el caso de mujeres.  

Por otro lado, tenemos que reivindicar que las enfermedades de salud mental de origen laboral son las grandes olvidadas de los sistemas preventivos de nuestro país. UGT a través de la Mesa de Diálogo social -cuyo objetivo es actualizar la normativa de prevención de riesgos laborales- reclama, entre otros aspectos, la necesidad de la incorporación a esta norma de los riesgos psicosociales de origen laboral. Son necesarios avances y establecer protección específica similar a la que existe con la exposición al ruido, o los agentes biológicos.

Deben mejorar también, las evaluaciones de riesgos psicosociales que deben realizarse en todas y cada una de las empresas y administraciones públicas o cualquier centro de trabajo para que se puedan aplicar las medidas preventivas y organizativas, la formación y la información y la vigilancia de la salud respecto a las patologías que afectan a la salud mental. 

Además, desde UGT reclamamos la actualización del listado español de enfermedades profesionales y la inclusión de las patologías derivadas de los riesgos psicosociales, siguiendo la estela de la Organización Internacional del Trabajo que ya las recoge desde 2010. A día de hoy, siguen sin reconocerse como contingencia profesional, por tanto son tratadas como enfermedades comunes.

Por último, resulta indispensable reforzar la Inspección de Trabajo, con medios humanos y materiales suficientes, para vigilar el cumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y su normativa de desarrollo y formación específica en materia de riesgos piscosociales para el personal de inspección.

De poco sirve actualizar una legislación si la actual se no se cumple.

*José de las Morenas, secretario de Salud laboral de UGT Aragón