Dentro del paquete de medidas anunciado por el Gobierno central para facilitar el acceso a la vivienda se incluye la creación de un PERTE para la construcción modular, un sistema más industrializado, por el que UGT viene apostando, que puede mejorar los déficits del modelo actual, entre ellos el relacionado con el empleo.
Desde la crisis del 2008 existe cierto desarraigo laboral con la profesión y el sector. Personas que abandonaron la construcción y se incorporaron a otros sectores no regresaron y tampoco se han producido nuevas entradas importantes en el mercado laboral. El contexto económico tampoco ha acompañado ya que desde entonces el sector también atravesó un parón durante la pandemia y los efectos el encarecimiento de la energía y los materiales en gran medida por la guerra Ucrania; y las consecuencias de la subida de las hipotecas, y un estancamiento de la obra pública.
En el estudio elaborado por la Federación de Industria, Construcción y Agro (UGT FICA Aragón) 'Radiografía del sector de la construcción en Aragón: hacía de la industrialización del sector de 2024', presentábamos una batería de propuestas para paliar las dificultades con las que el sector se enfrenta y que podrían a la vez, ayudar a atender a la demanda de vivienda.
En este tiempo, el sector se ha ido adaptando y evolucionando a un modelo más eficiente y atractivo, en un momento donde el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas de la ciudadanía. La construcción no es una actividad anclada en el pasado; no es solo un trabajo de pico, pala y descarga de escombro; es mucho más que eso. Tiene proyecto de futuro y oportunidades para el empleo, también para las trabajadoras, que solo representan el 11 por ciento y donde pueden desarrollar su talento.
Los sistemas prefabricados se producen en las empresas en mejores condiciones sobre todo climáticas y ambientales y se instalan en la obra con rapidez, sin perder calidad en la construcción. Este modelo también incrementa la productividad, al ajustarse a procesos estandarizados y mejorando la calidad en las terminaciones al dejar de depender de la manualidad.
Este modelo resulta más atractivo para los nuevos profesionales. Actualmente, de no ser por las personas migrantes que son cerca del 25 por ciento de los afiliados del sector en Aragón, éste tendría problemas de mano de obra. Dejar de trabajar con grandes cantidades de materiales (hormigón, cemento, ladrillos vigas…) a veces en condiciones climatológicas extremas, para convertirse en instalador de componentes puede incentivar a las futuras incorporaciones, permitiendo además rejuvenecer las plantillas, que es otro de los problemas a los que se enfrenta el sector. Aunque este no es un problema exclusivo de la construcción, sí es el que presenta menor porcentaje de jóvenes. En junio de 2024 la edad más frecuente de en la construcción estaba comprendida entre los 45 y 49 años.
Ofrece también salarios más altos y competitivos y tiene un convenio colectivo estatal referente en asuntos como la jubilación y planes de pensiones, pero aun así, hay que seguir mejorando en condiciones económicas y laborales.
La construcción modular además permite el abaratamiento del coste total de los edificios y reduce la probabilidad de sobrecostes, por lo que el precio de venta final puede ser más competitivo; un ahorro que debe servir de alivio económico a las familias y no a aumentar los beneficios empresariales.
Son además edificios sostenibles que mejoran la habitabilidad con un menor empleo de recursos, energéticamente eficientes y emplean materiales de bajo impacto ambiental.
Para UGT, la formación es la principal herramienta de transición hacia este modelo, donde la Fundación Laboral de la Construcción debe liderar este proceso y formar a instaladores de construcción, especializados en los nuevos sistemas productivos. En cuanto a las empresas, es imprescindible que elaboren un catálogo de necesidades industriales, que permitan incluir acciones formativas para orientar a la juventud que pueda estar interesadas en el sector. De esta manera, podría subsanarse la deficiencia de profesionales en algunas áreas, que son imprescindibles, aunque también se seguirán necesitando trabajadores de construcción del modelo tradicional en la Obra pública.
Igualmente, reivindicábamos en el estudio la construcción de Viviendas de Protección Oficial (VPO) tanto en régimen de propiedad como de alquiler tanto en el entorno urbano como rural, en este último para garantizar la instalación de mano de obra en las localidades donde se ponen en marcha importantes proyectos industriales, así como impulsar la rehabilitación de viviendas por la antigüedad del parque en casi todo Aragón y España. Son iniciativas a las que también se han mostrado sensibles las diferentes administraciones. A ellas le incidíamos en la necesidad de facilitar a la ciudadanía el acceso a las distintas ayudas y subvenciones públicas destinadas a la rehabilitación, creando mecanismos para agilizarlas y unificarlas, ya podría contribuir a su impulso. Con frecuencia los procedimientos son farragosos y disuaden de su empleo en muchos casos y los pagos se dilatan.
En definitiva, algo se mueve en el sector de la construcción y el sistema modular ofrece beneficios indiscutibles de reducción de costes -que han de reflejarse en precios más asequibles para las familias- y de tiempos de construcción, con métodos más eficaces, y muchas opciones para el empleo. Démosle al sector el valor que se merece y la oportunidad de seguir contribuyendo a mejorar la calidad de vida de la sociedad.
Sergio Sancho Subías, secretario general de la Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT Aragón