José Rébola, director comercial de Panishop.

José Rébola, director comercial de Panishop. E.E.

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El Banco de Sangre y Panishop se unen para cuidar a los donantes en Aragón con bocadillos de calidad

La panadería aragonesa se convierte en el aliado del Banco de Sangre para ofrecer un almuerzo de calidad a donantes en 500 puntos móviles de donación a lo largo de Aragón.

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En Aragón, cuando el sol todavía no ha despertado, los hornos de Panishop ya están encendidos y trabajando. El aroma a pan recién hecho no solo invita a quienes se acercan a sus tiendas, sino que también acompaña el esfuerzo silencioso y fundamental de cientos de donantes de sangre.

Esta conexión entre el pan recién horneado y la generosidad de quienes donan sangre se ha reforzado con el último impulso del Banco de Sangre y Tejidos de Aragón, que ha mejor en las unidades móviles de la comunidad. Gracias a la colaboración con Panishop, quien dona sangre en alguno de los 500 puntos móviles repartidos por el territorio recibe un bocadillo preparado con esmero y utilizando siempre ingredientes de excelente calidad.

José Rébola, director comercial de Panishop, lo comenta con la calma de quien ha dedicado su vida al oficio artesano: "Esto es una historia muy larga. En realidad no he tenido otro trabajo en mi vida". Rébola narra los más de cien años de historia de esta panadería familiar. "Cuando terminé el servicio militar me incorporé directamente en el departamento comercial, y desde entonces aquí sigo", detalla.

Su implicación con las causas sociales es desde hace mucho tiempo. De hecho, él mismo lleva diez años donando sangre y conoce la importancia de ese bocadillo tras la donación: "Es casi lo más importante".

Hace unos meses, desde el Banco de Sangre y Tejidos de Aragón se vio la necesidad de mejorar el servicio de bocadillos después de la donación. Panishop se presentó y fue seleccionado en un concurso para ser la empresa que ahora, desde agosto, entrega bocadillos de calidad en los 500 puntos móviles a los que viaja el Banco de Sangre.

Los bocadillos que Panishop entrega para los donantes se preparan siguiendo formatos específicos de pan, pensados para ofrecer siempre la máxima frescura y sabor. "La preparación es diaria, por supuesto. Se recogen dos veces al día, para que el pan esté reciente justo cuando se va a consumir", explica Rébola.

Panishop elabora estos bocadillos y es el Banco de Sangre quien se ocupa de la logística, realizando los repartos varias veces a lo largo del día. "Es una colaboración fuerte y esencial, porque a todos nos importa que el donante reciba el mejor producto", señala el responsable comercial.

El entusiasmo por este proyecto es evidente en ambas partes. Por un lado, el Banco de Sangre recorre Aragón cada día mediante seis unidades móviles, llegando a empresas, colegios, asociaciones y diversos municipios, situando la atención al donante como prioridad máxima.

Por otro lado, José Rébola enfatiza el valor social de esta colaboración: "Siempre hemos sido conscientes de la necesidad de devolver a la sociedad parte de lo que recogemos. Tuvimos unos inicios complejos y sabemos que, al final, quienes podemos tenemos que colaborar con el resto".

Para el director comercial, la iniciativa va mucho más allá de un buen bocadillo como tentempié tras la donación. "El pan representa más del cincuenta por ciento del éxito de un bocadillo. Y si algo sabemos hacer bien en Panishop, es eso: pan. El relleno también lo elegimos con cuidado; usamos jamón serrano de Teruel y queso edam. Preparamos un formato de pan especial para este proyecto, y el resultado está siendo muy bueno", subraya.

Los bocadillos que se entregan a los donantes.

Los bocadillos que se entregan a los donantes. E.E.

La respuesta de los donantes a esta mejora ha sido motivo de satisfacción para todos. "Los donantes están contentos, según nos cuentan desde el Banco de Sangre, y notan la diferencia. Hay quienes me comentan que, por primera vez, salen de donar y tienen ganas de volver por el bocadillo. Ese es el resumen: que tengan ganas de volver", concluye Rébola.

La alianza entre Panishop y el Banco de Sangre suma prestigio y recorrido social a la empresa y refuerza el compromiso institucional con la atención integral al donante. Es el claro ejemplo de cómo la solidaridad puede amasar esperanza y bienestar en cada jornada. Pan y sangre, dos elementos esenciales, se unen aquí para alimentar la vida y renovar la confianza en lo mejor de la sociedad aragonesa.