Isabel Esaín, bioquímica zaragozana.

Isabel Esaín, bioquímica zaragozana. E.E

Cultura

Isabel Esaín (27), bioquímica zaragozana que investiga la cura del cáncer en California: "En España sería muy difícil"

La joven española consiguió el premio a la mejor tesis doctoral para la Investigación del Cáncer del Instituto de Cambridge.

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Zaragoza
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Con solo 27 años, Isabel Esaín investiga en California una de las fronteras más complejas y esperanzadoras de la ciencia: cómo reprogramar las células para vencer al cáncer.

Lo hace en uno de los laboratorios más prestigiosos del mundo, pero sin perder el acento ni la mirada puesta en Aragón. "Cuando vuelvo a Zaragoza tengo la sensación real de llegar a casa", confiesa.

Porque, aunque se marchó con solo 18 años, se sigue sintiendo muy maña y sueña con regresar para levantar aquí su propio instituto de investigación en medicina personalizada.

Hablar con ella es comprobar que la excelencia científica no está reñida con la cercanía. Explica conceptos complejos con metáforas sencillas y una pasión que contagia.

Esa forma de comunicar, tiene mucho que ver con su doble vocación. "Desde pequeñita me encantaban todas las disciplinas creativas", recuerda, y tanto la ciencia como la música marcaron su infancia y adolescencia.

Graduación de Isabel Esaín.

Graduación de Isabel Esaín. Cedida.

Esa inquietud la llevó a tomar una decisión poco habitual. A los 18 años hizo las maletas y se fue a Londres para estudiar Bioquímica en el Imperial College y Música en el Royal College of Music.

Quiso seguir sus dos grandes pasiones porque, como explica, "veo mucha conexión entre la ciencia y la música".

Tanto le gustaba la rama artística que se planteó continuar su carrera profesional con su instrumento, la viola da Gamba; pero "cuando tenía 20 años me ofrecieron un doctorado en la Universidad de Cambridge, y era algo que no podía rechazar".

En Londres empezó a perfilarse su carrera científica.

Investigación

Allí se especializó en genética y cáncer, investigando cómo se regula el genoma humano y qué ocurre cuando ese sistema falla. "Nuestro genoma es como un libro de instrucciones", explica, "y dependiendo de los capítulos que se estén leyendo, la historia final cambia".

Su tesis doctoral fue premiada como la mejor del año por el Cancer Research UK Cambridge Institute. Un reconocimiento que confirmó que su intuición científica iba por buen camino.

Isabel Esaín, es bioquímica y trabaja con una Premio Nobel.

Isabel Esaín, es bioquímica y trabaja con una Premio Nobel. Cedida

Durante esos años desarrolló una nueva aproximación para entender el cáncer desde su origen. Según relata, su obsesión era comprender "cómo es posible que la regulación genética deje de funcionar y el organismo se ataque a sí mismo desarrollando enfermedades como el cáncer".

Esaín investiga cómo modificar las estructuras que regulan la expresión de los genes, especialmente los oncogenes. La idea es ambiciosa: intervenir en el epicentro de la enfermedad.

"No hablamos de un solo cáncer, sino de muchos cánceres", aclara. Por eso busca soluciones más universales que no dependan únicamente del perfil genético de cada paciente. "El futuro va a depender de terapias genéticas y epigenéticas que traten la enfermedad desde el ADN", sostiene.

Tras Cambridge llegaron estancias en Harvard y, ahora, California. En la Universidad de Berkeley trabaja en el grupo de Jennifer Doudna, premio Nobel en 2020 y una de las científicas más influyentes del mundo por el desarrollo de la tecnología CRISPR.

Para Esaín, trabajar con ella es "un sueño cumplido" y un aprendizaje constante. Allí continúa desarrollando nuevas tecnologías epigenéticas e integrando herramientas como la inteligencia artificial en la investigación biomédica.

Desde la distancia, observa con una mezcla de orgullo y preocupación la situación de la ciencia en España, y de los científicos aragoneses. A su juicio, uno de los problemas es la falta de inversión.

Isabel Esaín en un laboratiorio.

Isabel Esaín en un laboratiorio. Cedida.

"Invertir en ciencia es invertir a largo plazo, y tienes que saber que no solamente vas a descubrir cosas que funcionan también las que no funcionan, que es algo muy importante. Sin inversión en ciencia no hay futuro ni investigación ni entendimiento de las enfermedades", subraya.

En países como Reino Unido o Estados Unidos, explica, el científico se siente valorado. "Allí realmente apuestan por la ciencia y entienden su impacto social", afirma.

Ese contraste es el que alimenta uno de sus grandes objetivos: volver. Su sueño es crear en Aragón un instituto de investigación en medicina personalizada y tratamientos de precisión.

Un centro que permita entender la enfermedad "a nivel molecular" y, como ella misma dice: "empoderar al paciente con información que ahora muchas veces no se tiene".

La bioquímica Isabel Esaín con el presidente de Aragón, Jorge Azcón.

La bioquímica Isabel Esaín con el presidente de Aragón, Jorge Azcón. Sofía Campo

No es una idea lejana. Ya está dando pasos para impulsarla desde su tierra, con una clara proyección internacional.

Hace unas semanas, incluso, el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, se reunió con ella para conocer de primera mano sus planes de futuro.

Isabel Esaín cree que la cura del cáncer llegará como resultado de un esfuerzo colectivo e interdisciplinar. Mientras tanto, sigue investigando sin descanso, convencida de que el conocimiento es la base del progreso.

"Mi sueño sería abrir mi propio instituto de investigación en Aragón", dice con serenidad. Un sueño que ya ha empezado a aterrizar; con ese talento que cruza fronteras, pero que no olvida sus orígenes, seguro que lo cumple.