Inés, en la manifestación de la vivienda en Zaragoza.

Inés, en la manifestación de la vivienda en Zaragoza. E.E

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Inés, joven que vive de alquiler: "Si yo, con una oposición no puedo comprar un piso, ¿quién se lo puede permitir?"

La zaragozana acaba de emanciparse en un piso protegido de Arcosur, por el que paga 890 euros al mes junto a su pareja.

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La crisis de la vivienda se ha puesto de manifiesto en las grandes movilizaciones que han recorrido toda España.

Inés tiene 27 años y este sábado ha acudido a la manifestación por la vivienda celebrada en Zaragoza.

Hace apenas un mes que ella y su pareja se mudaron a un piso de alquiler protegido en Arcosur.

Pagan 800 euros de alquiler y otros 90 euros de comunidad. Para ellos, incluso tratándose de una vivienda protegida, supone un esfuerzo importante.

“Era o Arcosur o 1.300 euros en el centro”, explica. “Con estos dos sueldos que acabamos de empezar a trabajar, obviamente no nos llegaba, ni mucho menos para poder ahorrar después para adquirir un piso en propiedad”, explica a El Español.

La pareja pasó varios meses buscando vivienda.

Inés recuerda una búsqueda marcada por la enorme demanda y por la rapidez con la que desaparecen los anuncios.

“A los tres minutos le das para contactar y ya te dicen que tienen 50 visitas, que no vas a poder visitarlo”, cuenta sobre su experiencia con los portales inmobiliarios.

A su juicio, esa sensación de escasez hace que los jóvenes tengan que decidir deprisa y aceptar viviendas que están por encima de sus posibilidades.

En su caso, además, contaban con una red familiar que les permitió buscar con algo más de margen. “Tuvimos suerte, entre comillas, porque vivíamos con nuestros padres aquí en Zaragoza”, señala.

Sin esa posibilidad, cree que podrían haber terminado aceptando un alquiler de 1.300 euros por una vivienda en el centro “sin visitas al exterior” y con unas condiciones que tampoco consideraban adecuadas.

El caso resulta especialmente significativo por su situación laboral.

Inés es gestora procesal, después de haber dedicado dos años a preparar una oposición. Su salario, explica, se queda por debajo de los 2.000 euros mensuales. “Un piso de 1.300 euros, con gastos y tal, es que tampoco podría vivir yo sola”, afirma.

Y plantea una pregunta que resume una de las principales reivindicaciones de los jóvenes que han salido este sábado a la calle: “Si yo, que he sacado plaza en un puesto de nivel A, que es un puesto alto, no me puedo permitir comprar un piso sola, ¿quién se lo va a poder permitir?”.

La manifestación de Zaragoza llega después de una semana de movilizaciones y de la acampada impulsada por el Sindicato de Inquilinas.

La protesta tiene además como telón de fondo el desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años que fue desalojada el pasado 23 de septiembre de la vivienda en la que había vivido durante más de 50 años en Madrid.

Salió del inmueble en camilla y su caso se convirtió en uno de los símbolos de las protestas por la vivienda. Posteriormente, alcanzó un acuerdo que permitirá su regreso al piso con un nuevo contrato.

En Zaragoza, el Sindicato de Inquilinas ha utilizado precisamente el lema “Ni una Mari Carmen más” para reclamar cambios en materia de vivienda.

La movilización se produce también un día después de que el Congreso rechazara los dos reales decretos ley aprobados por el Gobierno para hacer frente a la crisis habitacional.

Uno de ellos incluía medidas de protección frente a los desahucios y para ampliar la oferta de vivienda asequible; el otro planteaba, entre otras cuestiones, la prórroga de los contratos de alquiler. Ambos fueron tumbados en la votación del viernes.