Loreto García y Beatriz Molina, estudiantes de la Academia de la Policía Local de Zaragoza

Loreto García y Beatriz Molina, estudiantes de la Academia de la Policía Local de Zaragoza E. E.

Zaragoza

Loreto y Beatriz, tras dos meses en la academia de Policía Local de Zaragoza: "Está siendo más duro de lo que pensaba"

EL ESPAÑOL DE ARAGÓN se cuela entre las aulas y conoce a fondo cómo están siendo los inicios de dos futuras agentes de la Policía Local.

Más información: Valencia condecora a Zaragoza por su ayuda durante la dana: "Demostraron nobleza y solidaridad"

Zaragoza
Publicada
Actualizada

Beatriz y Loreto acuden todas las tardes como un reloj desde hace dos meses al Cuartel Palafox de la Policía Local. Forman parte de la promoción más grande hasta la fecha de la Academia, con hasta 104 nuevos agentes. Ellas dos forman parte de las 25 mujeres que integran esta nueva hornada. A pesar de que las diferencia la edad —una tiene 39 años y otra 23— y la trayectoria profesional, ambas coinciden en que su propósito es "ayudar a la gente y estar al servicio de la ciudadanía".

Aunque para llegar a donde están, con una oposición aprobada y en pleno rendimiento en la Academia, han seguido caminos diferentes.

En el caso de Beatriz Molina, parte de una trayectoria como trabajadora social. Así, tras dedicar años a aquella faceta y con el fin de "buscar la estabilidad laboral", le entró el gusanillo de la policía al conocer su trabajo a través de su marido.

"Me sacó temario de la oposición y me enganchó", admite. Todo ello le impulsó a ponerse a estudiar y, antes de entrar en Zaragoza, en 2023 logró una plaza en Monzón, lo que supuso abrirle los ojos a nivel vocacional: "Cuando estuve patrullando en la calle me di cuenta de que esto era realmente lo que me gustaba hacer".

Una realidad distinta a la de Loreto García, que, a pesar de su juventud, tiene perfilado su futuro. Desde pequeña "tenía muy claro que quería trabajar para poder ayudar a la gente". Y dicho y hecho. Esta joven zaragozana vio en la Policía Local su lugar y, tras acabar los estudios de Bachillerato, comenzó a prepararse la oposición.

No fue un camino fácil para ninguna. En el caso de la benjamina, compaginó sus estudios con un trabajo en la hostelería. Si bien admite que el primer año "lo tiré un poco a la basura" al sorprenderse de la cantidad de estudio que tenía por delante. Por ello, reconoce que es un camino "difícil", pero los resultados terminaron saliendo.

Ante esto, Beatriz señala la "constancia" como elemento clave para poder aprobar: "Pierdes muchas cosas de tu vida privada, de no poder hacer cosas porque al final tienes que marcarte unos horarios y ser muy constante para poder conseguirlo".

"Va a ser el trabajo de tu vida y que, porque pierdas tres meses del resto de cosas, no pasa nada"

Ambas aprobaron la oposición y comenzaron su andadura en la 25.ª promoción de la Academia de Policía Local a inicios de septiembre. Con tan solo dos meses de formación, las dos reconocen que está siendo "mucho más dura" de lo que ellas pensaban: "Si quieres mantener tu puesto y tus buenas notas, tienes que esforzarte", reflexiona Loreto.

Aprobar la oposición no lo es todo, ya que se les hace una media ponderada entre la nota de la oposición y la de la academia para formar parte de la Policía Local.

Para ello, Beatriz señala que no se debe dejar de estudiar, que es un trabajo que se hace una vez fuera también de las clases propias.

A pesar de que aún les queda mucho que aprender teóricamente, ya que son un total de 800 horas de formación teórica, ya miran hacia las prácticas que darán comienzo sobre el mes de abril. Mientras que una entusiasta Loreto admite "querer probar todo", Beatriz se inclina más por la formación en defensa personal, tiro o tráfico para afrontarlas en los próximos meses.

Donde vuelven a coincidir en el camino es en dónde se ven dentro de un año: en la Unidad de Apoyo Operativo (UAPO). Un camino final para las dos donde abogan por el "trabajo en equipo" y el "tú a tú con la gente". Loreto, además, apuesta por ir más allá, ya que no quiere parar de formarse y busca estudiar con tiempo la carrera de Derecho para poder ascender en un futuro.

La experiencia es un grado; estas dos mujeres han invertido tiempo y años para llegar a donde están ahora. Por ello, ambas señalan que ser constantes y perseverantes es muy importante: "Al fin y al cabo va a ser el trabajo de tu vida y que, porque pierdas tres meses del resto de cosas, no pasa nada".