Estado del monasterio viejo de San Juan de la Peña

Estado del monasterio viejo de San Juan de la Peña Gobierno de Aragón

Huesca

Así se defendieron del fuego los monasterios de San Juan de la Peña, cuna de Aragón: "Era una zona muy peligrosa"

Ambos monasterios han podido conservarse sin sufrir más daños que el bosque quemado de su entorno.

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Zaragoza
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El incendio que se originó en Las Peñas de Riglos provocó momentos de gran tensión cuando amenazó los monasterios viejo y nuevo de San Juan de la Peña, cuna del Reino de Aragón hace más de mil años.

Fue el jueves 13 cuando, después de tres días de lucha contra el fuego, las llamas cercaron este histórico conjunto e incluso obligaron a desalojar a toda velocidad los restos humanos y obras de arte que en él se guardaban y se exponían.

La complejidad del terreno, con mucha pendiente, hizo prácticamente imposible contener el fuego antes de que se acercara, hasta que saltó la carretera y el fuego se dirigió al norte.

“Este fue un punto crítico. El fuego estaba bastante lejos, venía muy fuerte y lo intentamos parar para evitar la afección al monasterio y la pradera de San Indalecio, pero fue realmente imposible. El terreno es muy complicado, con mucha pendiente, y fue imposible poder controlarlo”, expone Javier Barrio, coordinador de agentes de protección de la naturaleza (APN) en La Jacetania.

Para defenderlo, se activó un fuego técnico en los alrededores con las pocas motobombas que pudieron llegar.

“Era una zona muy peligrosa, venía el fuego por el este, oeste y norte, y no hay otra salida. Solo hay una carretera de acceso. Para la gente que se quedó a pie fueron momentos de mucha tensión”, subraya.

Ahora, después de unas horas críticas durante la noche del jueves al viernes, y gracias al trabajo de un millar de efectivos, ambos monasterios han podido conservarse sin sufrir más daños que el bosque quemado de su entorno.

De este modo, se confía en que ambos monasterios ya estén fuera de peligro, si bien todavía hay zona verde, seca o mal quemada que puede provocar alguna reproducción.

De hecho, estos trabajos para rematar los puntos calientes y consolidar el perímetro deben hacerse de forma prácticamente manual y picando cada metro de bosque.

“Se quedará un retén constante vigilando y apagando posibles reproducciones. Hay zonas muy complicadas”, detalla Barrio.

Este está siendo el incendio más grave de las últimas décadas en Aragón, con unas 17.500 hectáreas quemadas, según las últimas estimaciones, y en medio de un verano verdaderamente trágico en la Comunidad.

Ello está siendo devastador para los agentes forestales.

“Los agentes estamos agotados. Yo llevo 8 días trabajando. Este año está siendo terrible”, añade Javier Barrio.