La acampada, este pasado viernes en Zaragoza.
El Sindicato de Inquilinas descarta volver a acampar en Zaragoza y ampliará su acción a los barrios de cara a la huelga
El colectivo culpa a todos los partidos de la crisis de vivienda y asegura que la vivienda es solo la punta de lanza del malestar social.
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El Sindicato de Inquilinas descarta volver a acampar en Zaragoza y se une a la huelga general. El Sindicato de Inquilinas de Zaragoza descarta volver a acampar en la plaza de España y se centrará en preparar la huelga general y extender su acción a los barrios.
Así lo ha anunciado su portavoz, Paula Ríos, que este martes ha defendido la necesidad de mantener la movilización social para conseguir avances en materia de vivienda y ha reivindicado la huelga como una herramienta para presionar a las instituciones.
"Celebramos la convocatoria de huelga general. Es el camino", decía.
En su opinión, la crisis de la vivienda se ha convertido en la punta de lanza de un malestar social más amplio, marcado "por el estancamiento de los salarios, el aumento de los beneficios empresariales y los ataques a los servicios públicos".
La portavoz ha defendido que, históricamente, los avances sociales se han conseguido mediante "amplios procesos de lucha de la clase trabajadora" y grandes huelgas.
Por ello, ha insistido en que la organización y la movilización son fundamentales para lograr que el acceso a la vivienda deje de estar sometido a la lógica del mercado.
En este sentido, Ríos ha mostrado su desconfianza hacia el conjunto de los partidos políticos, tanto de izquierdas como de derechas. "Ninguno de los existentes, ya hablemos de Yolanda Díaz o de Abascal, defiende el derecho a la vivienda", sostiene.
El colectivo ha extendido sus críticas al Gobierno del PSOE y a los ejecutivos autonómicos de PP y Vox al considerar que no han demostrado un compromiso suficiente con los intereses de la clase trabajadora.
"Solo si demostramos capacidad de obligarles podremos avanzar", ha señalado, defendiendo que el objetivo del movimiento debe ser conseguir que la vivienda deje de ser una mercancía.
Para Ríos, la acampada de la semana pasada fue una herramienta útil para dar visibilidad a las reivindicaciones del colectivo, pero ha explicado que la prioridad pasa ahora por preparar y extender la movilización.
La portavoz ha advertido de que será necesario desarrollar mucho trabajo organizativo para ampliar el apoyo social y llevar las reivindicaciones a distintos puntos de la ciudad.
Semanas de rabia
Como parte de esa estrategia, el colectivo ha convocado una asamblea para este jueves a las 19.00 en el barrio de San Pablo.
Ríos ha descrito estas semanas como un periodo marcado por la rabia ante la respuesta de los responsables políticos, pero también por la esperanza y la emoción que despierta la posibilidad de impulsar una movilización más amplia.