John Jairo Escudero, presidente de la asociación Latinoamericana para la Integración Asolaint en Zaragoza.

John Jairo Escudero, presidente de la asociación Latinoamericana para la Integración Asolaint en Zaragoza. E.E Zaragoza

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John, colombiano en Zaragoza: "Parecía un temblor normal, pero cuando nos llegaron los vídeos... Estamos consternados"

El presidente de la asociación Latinoamericana para la Integración Asolaint asegura que muchos miembros acuden a la entidad en busca de "consuelo y ayuda para sus familiares".

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Zaragoza
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El terremoto que sacudió el pasado lunes en Colombia ha dejado ya 240 fallecidos y heridos 668.

Con una magnitud de 7,4, el sismo hizo colapsar miles de edificios en ciudades como Cali o Pereira. Los equipos de emergencia, junto con la policía, el ejército y grupos de voluntarios, han estado escarbando día y noche.

Ya sea con maquinaria o incluso con sus propias manos, los trabajos no han cesado ni un momento porque la esperanza de rescatar algún superviviente todavía sigue latente.

Este movimiento de tierras, pese a la distancia, lo sintieron en su corazón más de 14.000 colombianos en Zaragoza, donde sufren y lloran por sus familiares y amigos.

Así lo asegura a este diario John Jairo Escudero, presidente de la asociación Latinoamericana para la Integración Asolaint en la capital aragonesa. "En el momento que sucedió el terremoto nosotros pensábamos que era un temblor normal. Cuando a los minutos empezaron a llegar las imágenes y los vídeos de familiares y amigos de cómo se iban derrumbando templos y edificios.... Estamos consternados", declara.

Esa noche, explica que se pasó hasta las 5.00 intentando contactar con su familia. Cuenta que él es procedente de Tuluá, una ciudad próxima a Cali, donde más bajas se han contabilizado hasta el momento (con unos 85 fallecidos).

Dice que su hermano, sacerdote franciscano, se encontraba en la iglesia celebrando una misa cuando empezaron los temblores.

"Todo empezó a caerse"

"El templo estaba lleno en ese momento. Todo empezó a caerse y mi hermano me ha contado que les intentó calmar y les dijo a todos que corrieran hacia fuera por los laterales", explica.

Pero, lamentablemente, no todo el mundo pudo salvarse. "Una pareja de jóvenes se fueron por el medio, por el centro de la parroquia. En esos momentos les cayó en la cabeza ladrillos, tejas y ahora están en el hospital entre la vida y la muerte", cuenta conmovido porque dice que su hermano "se siente culpable y responsable de los heridos", según le trasladó en una de las llamadas.

Además, se trata de una iglesia que hacía poco que acababan de recuperar en la zona. "Hemos pasado años haciendo rifas, enviando dinero para recuperarlo. Hace unos meses se habían terminado las obras y había quedado precioso, como nuevo. Ahora está todo destruido. No es muy difícil imaginar cómo está todo el mundo", relata.

Explica en su asociación hispanoamericana, aquí en Zaragoza, son unas 3.000 personas de las que "el 70%" son colombianos. "Están todos consternados, vienen a la entidad a buscar ánimo, apoyo e información", traslada.

Adelanta que desde la entidad ya se han puesto en contacto con el Ayuntamiento para "empezar a gestionar cosas". Así, se encuentran trabajando con el Consistorio para, de la forma que sea, enviar ayuda a Colombia.

Mientras tanto, John dice que no deja de rezar "para que los daños no vayan a más y los afectados se puedan sobreponer".