Estado actual del río Cinca, también seco.
El 35% de la cuenca del Ebro, en sequía ante las altas temperaturas y la falta de lluvia: "Habrá que tomar medidas"
La situación de escasez ha puesto en prealerta a todas las cuencas pirenaicas.
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La falta de precipitaciones y las altas temperaturas han ocasionado que el 35% de la superficie de la Cuenca del Ebro se encuentre en situación de sequía.
Según ha explicado el jefe de Estudios Económicos de la Oficina de Planificación de la CHE, Rogelio Galván, estas zonas se concentran en el Pirineo afectando sobre todo en el Tirón y Najerilla, Jalón, Guadalope, Ésera-Noguera Ribagorzana, y Aragón y Arbás.
Además, se encuentra muy cerca de la sequía la zona del Gállego-Cinca.
No solo eso, Aragón se está viendo afectada por niveles de escasez que han puesto en prealerta a "prácticamente todas las cuencas pirenaicas de Aragón" con riesgo de alerta en Aragón y Gállego-Cinca.
A pesar de estos índices, Galván ha querido dar un mensaje de tranquilidad: "La situación con todo no es mala, es relativamente buena por ese cúmulo de agua que teníamos en los embalses al final de la primavera", ha indicado.
De igual forma ha explicado que la situación actual es "mejor" que en la sequía de 2023 o 2024: "Es relativamente buena para tomarla con cierta tranquilidad".
Si bien ha matizado que hay que estar "vigilantes": "Hay que contener el consumo y que los usuarios sean conscientes de que esta situación, si persisten estas circunstancias de altas temperaturas y de ausencias de precipitaciones, habrá que ir tomando medidas", ha alertado.
Esto afecta principalmente a pueblos del Pirineo que han tenido que limitar el uso de agua en Formigal, Aínsa, Boltaña o Jaca que ante la sequía y el incremento de población han visto problemas de suministro.
Ante una posibilidad de revertir la situación, el jefe de Estudios Económicos de la Oficina de Planificación ha hecho referencia a las previsiones de la Aemet en las que señalan altas temperaturas, pero también algunas precipitaciones durante los próximos tres meses.
"Las condiciones algo más húmedas pueden venir de fenómenos convectivos muy locales, pero pueden tener también un efecto positivo en el agua que llegue a los ríos y luego a los embalses", indica.
Descenso más rápido de los embalses
Estas circunstancias de falta de precipitación y altas temperaturas también están afectando directamente a los embalses de la comunidad que están viviendo un verano en el que sus niveles están descendiendo de "una forma más alta que otros años".
Si bien, los niveles que presentan de un promedio de 64,9% se debe en gran medida al llenado que se produjo en primavera y el deshielo temprano que se produjo.
"Gracias a ello la situación no es alarmante aunque ha sido más rápido que en otras ocasiones", ha señalado. Así, Galván ha valorado que los embalses se encuentran en una "buena situación", aunque se debe estar atentos.