El río Ara, prácticamente seco.
Ni llenar piscinas ni regar huertos o jardines: Aínsa extrema las medidas por la sequía con multas de 6.000 €
El alcalde, Enrique Pueyo, habla claro: "Ahora mismo solo tenemos agua para el abastecimiento humano y animal".
Más información: La sequía obliga a restringir el uso de agua en varios pueblos del Pirineo y los ayuntamientos ya buscan soluciones.
Ni llenar piscinas ni regar huertos o jardines. Aínsa (Huesca) se ha visto obligada a endurecer las medidas contra la sequía ante una falta de lluvias que empieza a ser ya alarmante.
El Ayuntamiento empezó aplicando restricciones en Arro, uno de sus núcleos, pero la ausencia de precipitaciones en los últimos dos meses ha hecho que las haya tenido que extender a todo el municipio.
El alcalde, Enrique Pueyo, no puede ser más claro: "Ahora mismo solo tenemos agua para el abastecimiento humano y animal".
Aunque la mayoría de los vecinos son conscientes de la difícil situación y "lo han entendido", el Consistorio ha querido ser especialmente tajante: quien incumpla se enfrentará a multas de hasta 6.000 euros.
"No puede ser que todo el mundo respete las restricciones y todo ese esfuerzo se pierda por una persona o dos", explica.
De 2.400 vecinos a 8.000
Los neveros, que son los que mantienen manantiales y fuentes, se están quedando sin nieve y el río Ara, el único río virgen del Pirineo, no puede bajar más seco. Tanto que, según el regidor, "da angustia" de verlo.
La sequía es, por tanto, la principal causa de estas restricciones, pero no la única. Estos días, Aínsa triplica su población y sus núcleos pueden llegar a quintuplicarla.
Esto hace que pasen de 2.400 vecinos a cerca de 8.000, una presión que ha disparado el consumo y ha agravado todavía más la escasez de agua.
Estado actual del río Cinca, también seco.
Pueyo ha sentido tener que llegar a este punto. "Habrá gente con huerto que perderá la producción. Es una auténtica pena, pero es que no hay agua para todos. No podemos arriesgarnos", admite.
Con las piscinas no debería haber tantas afecciones, ya que no hay muchas y las que hay ya estaban llenas.
"Lo que pasa es que cada vez que alguien llena la suya nos hunde. Vacía el depósito y recuperar los niveles con el consumo que hay ahora mismo es muy difícil", cuenta el regidor.
Cuestión aparte son los huertos. La mayoría se riegan sin control, lo que hace que las reservas también se resientan y se necesiten "días y días" para que vuelvan a su triste 'nueva normalidad'.
Sin lluvias en el horizonte
Las previsiones a corto plazo no pueden ser más desoladoras. A principios de esta semana hubo tormenta, pero cayeron "más rayos que agua".
Se recogieron apenas 2 litros, una cantidad que llegó "como agua de mayo", pero del todo insuficiente. Y en los próximos días no se espera ningún episodio que vaya a 'salvar los muebles'.
"La gente no entiende que teniendo el pantano de Mediano no tengamos agua, pero es que no podemos usarla. Ese agua es para el riego de la parte sur de la provincia de Huesca", recuerda Pueyo.
A todo esto se une otro factor: en la montaña tampoco hay agua y los animales han bajado a las granjas "antes de hora", un consumo "importante". Sobre todo ahora que hace tanto calor.
"Todo suma y hemos visto que o frenábamos la situación o era insostenible", reconoce el alcalde de Aínsa.
En Arro, de hecho, ya han tenido varios sustos. Las sirenas de los depósitos empezaron a sonar, y lo mismo sucedió en Castellazo y Arcusa.
"Cuando la gente oye la sirena ya sabe de qué va la cosa. Ayuda a que sean más consecuentes y conscientes", añade.
Restricciones en otros puntos
La falta de lluvias y la elevada afluencia de visitantes también ha provocado problemas en el abastecimiento en la urbanización de Formigal.
Desde el pasado 31 de julio se impusieron cortes nocturnos entre las 0.00 y las 7.00, así como la prohibición del riego de jardines particulares.
Como consecuencia, este lunes, tras la visita a Formigal y la reunión mantenida entre representantes del Instituto Aragonés del Agua, Bomberos de la Diputación Provincial de Huesca (DPH), Protección Civil del Gobierno de Aragón, la Entidad de Conservación Urbanística (ECU) de Formigal y el Ayuntamiento de Sallent de Gállego, se acordó la puesta en marcha de una nueva bomba de impulsión que permitirá incrementar un 40% la capacidad de aporte de agua a los depósitos.
Mientras, en Boltaña lo que se hizo fue restringir el baño en las pozas de Ascaso y las de San Martín.
El escaso caudal hacía que estos espacios naturales fueran "especialmente frágiles y vulnerables", de ahí que desde el Consistorio se pidiera a vecinos y visitantes que, en la medida de lo posible, evitasen acudir a ríos y barrancos para bañarse o refrescarse.