David Mainz, en una captura de pantalla de Movistar.

David Mainz, en una captura de pantalla de Movistar. Movistar

Actualidad

David Mainz, exfutbolista y ganadero que logró salvar 100 vacas del incendio de Orés: "Fue casi un milagro"

El fuego acechó los campos donde se encontraba el ganado y arrasó 300 hectáreas de pasto que tenían preparado para alimentarlo durante el verano.

Más información: La evolución "favorable" del gran incendio de Orés permite la vuelta a sus casas a los vecinos de los pueblos desalojados

Zaragoza
Publicada
Actualizada

El 30 de noviembre de 2016, David Mainz firmó uno de los goles más recordados de su carrera con la camiseta del Hércules ante el FC Barcelona, en la Copa del Rey. Tras años peleando por hacerse un hueco en el fútbol aragonés y celebrar tres ascensos, su nombre saltó a la primera línea nacional al poner en aprietos al Barça de Luis Enrique.

Ahora, su día a día pivota en el campo y entre ganado, en otro de sus grandes proyectos vitales. En su comarca, las Cinco Villas de Zaragoza, fundó Limusin San Salvador, con el sueño de dedicar el resto de su vida al campo.

Sin embargo, esta pasada semana le tocó enfrentarse a una de las tragedias más graves que ha sacudido a la Comunidad en los últimos años, en una comarca que además ha sufrido el incendio más importante del país este verano.

Las llamas llegaron a amenazar las inmediaciones de su explotación, en Uncastillo, y pusieron en riesgo a casi un centenar de vacas.

“Al principio parecía que no habría mucho peligro, pero el fuego dio la vuelta al pueblo, cruzó la carretera y estuvo a punto de quemarse todo el ganado, si no hubiera sido por la UME”, explica David.

Los animales estaban repartidos en hasta cuatro puntos. Algunos se encontraban más resguardados, pero otras vacas quedaron cercadas por el fuego hasta el punto de que los propios ganaderos temieron darlas por perdidas.

“Intentamos sacarlas corriendo como pudimos, pero no nos hicieron caso. Estaban asustadas y fueron corriendo hacia el fuego. Pensábamos que las habríamos perdido, pero a las dos horas entramos con la UME, con la suerte de que salieron del vallado por otro lado. Al día siguiente aparecieron vivas”, destaca David.

A otras 50 consiguieron reubicarlas sin dificultad, mientras que otro grupo fue trasladado a la nave para mantenerlas a salvo y poder alimentarlas.

“Fue casi un milagro que se salvara la nave y esas once vacas. En la nave teníamos otros cien animales que metimos dentro, porque los campos se iban a quemar, para intentar salvarlos, gracias a la UME, que estuvo haciendo trabajos y cortafuegos”, afirma.

Lo que no pudieron salvar fueron los campos: en total, han perdido unas 300 hectáreas de pastos destinados al ganado y unas 400 pacas de paja.

Ayuda para apagar el incendio

Una vez protegidos los animales, David, como tantos otros agricultores, decidió remangarse y sumarse al operativo: ayudó en las labores de extinción y también llevó avituallamiento y agua al resto de efectivos.

“No era un fuego normal. Cuando llegó al pueblo, era muy virulento. Yo no había vivido algo así nunca. Hubo muchísimo aire, con humo por todos los lados. Fue bastante dramático. Los helicópteros estaban vendidos. Al cruzar al otro lado del pueblo, fue cuando se desató el caos”, ha descrito David.