Varios zaragozanos viendo uno de los partidos del Mundial.

Varios zaragozanos viendo uno de los partidos del Mundial. E. E.

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El Mundial salva a los bares de Zaragoza del calor y dobla su facturación: "Si gana España habrá fiestón"

Los bares más céntricos aseguran que ha habido un consumo extra que "se ha notado mucho" y que ha ayudado a que salgan los números.

Más información: Zaragoza amplía el horario de los bares para ver a España en el Mundial: "Seguir el fútbol en el bar tiene mucha más emoción".

Zaragoza
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El Mundial ha terminado salvando a los bares de Zaragoza de las altísimas temperaturas que lleva sufriendo la ciudad prácticamente desde que empezó el verano.

Con días de 40 grados hasta bien entrada la tarde pocos se atreven a sentarse en una terraza, pero cuando juega la Roja, la cosa cambia.

Los partidos de la Selección han permitido a los hosteleros doblar su facturación respecto a otros veranos, y lo mejor está por llegar. "Si gana España habrá fiestón", dice Miguel Ángel Salinas, gerente del grupo Canterbury.

El DJ está ya contratado y un par de trabajadores están preavisados por si hubiera que reforzar el personal de admisión.

"Hay que estar preparados. Ya lo vivimos en 2010 y sabemos que hay gente no tan cívica que aprovecha para liártela", afirma.

En su caso, la 'acción' se centrará en la plaza de Salamero, aunque otros bares del grupo, como el que tienen en el Actur, también dará la final.

"En el caso del Canterbury tenemos televisores por todos los lados y dos monitores gigantes. Se ha convertido en un clásico de las retransmisiones deportivas y allí hemos celebrado un Mundial y dos Eurocopas. Años atrás hacíamos hasta camisetas", añade.

Este verano, el efecto empezó a notarse con el pase a octavos y ha ido in crescendo. Y habría sido mayor sin las pantallas gigantes en el Príncipe Felipe y la plaza del Pilar, pero visto lo visto, los hosteleros no se quejan.

El Ayuntamiento ha permitido de forma excepcional sacar barras al salón de la ciudad y ha ampliado el horario de los bares hasta las 2.00, una medida que ha permitido coger "más aire" a los locales más céntricos.

La Manon es uno de los que ha aprovechado esta oportunidad. Aunque ya había sacado barras para las Fiestas del Pilar, este verano ha sido la primera vez que lo ha hecho por un partido de fútbol.

"La verdad es que ha ido muy bien. Ha habido un consumo extra que se ha notado mucho y un ambientazo en la plaza del Pilar", cuenta su responsable, Nazaret Cobos.

Ella percibe que los zaragozanos están viviendo la Copa del Mundo "con intensidad".

Para su negocio, poder sacar barras a la calle hace que todo sea mucho más rápido. Y más teniendo en cuenta que, con un partido en juego, los clientes quieren que les atiendan lo antes posible para no perderse un minuto. "Ha sido muy buena idea", opina.

Un calor "fatal"

Estos días han sido prácticamente los únicos que han dado una alegría al sector. El calor está resultando "fatal" para la hostelería. Especialmente, para la especializada en copas y tardeo.

"Con estas temperaturas, lo que se busca es siesta, aire acondicionado y piscina. Hasta las 21.00-22.00 se ve muy poca gente", admite Salinas.

Este domingo se esperan máximas de hasta 39 grados en Zaragoza y que el termómetro no baje de los 21.

Será el día más 'apacible', ya que de cara a esta próxima semana, la que podría ser la tercera ola del calor del verano volverá a disparar los valores hasta los 42 grados, con noches tropicales de 21 a 23 grados al menos hasta el viernes, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

Crisis encubierta

Pese a las prometedoras cifras de julio, los bares llevan años arrastrando lo que consideran una "crisis encubierta de consumo" cada vez más evidente.

Desde la pandemia, cuenta el gerente del grupo Canterbury, la gente "se va cada vez más" al pueblo o la playa en cuanto llega al verano. Pero eso no es lo que más les preocupa.

"El consumo ha bajado mucho. Siempre que ha habido una crisis ha caído la venta de licor, pero la de vino y cerveza subía. Ahora, la gente se cuida cada vez más y va más al gimnasio, y esto está repercutiendo en los bares. En los restaurantes ya rara vez ves una botella de vino en la mesa. Ahora ves agua o, como mucho, alguna cerveza con limón", explica.