María Paracuellos dentro de su estudio

María Paracuellos dentro de su estudio E.E

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Tatuajes terapéuticos en cicatrices o areolas: así trabaja María el arte de 'curar' las heridas del cáncer en la piel

El estudio Vicco by María Paracuellos se centra en realizar prótesis de areolas o cubrir cicatrices a personas que han pasado por un cáncer.

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Zaragoza
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Cada trazo significa devolver la autoestima a personas que no lo han tenido fácil. Con mimo, cariño y cuidado trabaja María Paracuellos para que cada persona que cruce la puerta de su estudio en el barrio de San José de Zaragoza salga sintiéndose mejor, no solo por fuera sino, sobre todo, por dentro.

Tras dedicarse a la educación infantil, a los 38 años quiso dar un giro a su vida. Así, a través de su pasión por los tatuajes, "un gusanillo" que llevaba cultivando desde hace años, llegó a micropigmentación reconstructiva y a los tatuajes terapéuticos.

Bajo el nombre 'Vicco by María Paracuellos' hace un mes abrió su estudio para "ayudar a los demás". De esa forma, se dedica a cubrir con cada trazo cicatrices mamarias, estrías o manchas en la piel, como la recreación de cejas o labios, o su trabajo "más especial": las prótesis de areolas.

Según explica, se trata de unas prótesis "indoloras" y "nada invasivas": "Es como una pegatina pero que hace ventosa y son de silicona de platino, un material hipoalergénico que se pega a la piel cuando esté mejor cicatrizada", indica.

Una solución que busca no hacer pasar por más cirugías y dolor a personas que han pasado por cirugías mamarias al padecer cáncer de mama: "Después de un proceso tan largo con una operación complicada y una cicatrización, con estas prótesis se consigue que se puedan ver visualmente la areola como antes", señala.

Un trabajo que más allá de lo estético se centra en el interior: "Hace que les suba mucho la autoestima, que se sientan mejor consigo mismas", reflexiona. Un sentimiento que hace que todo este trabajo minucioso para conseguir el color de piel que desean y lo sientan lo más realista posible valga la pena.

"Cuando se las prueban, las tocan y se las quedan mirando, se quedan impresionados porque vuelven a sentirse más completos", subraya. Una solución que además recalca que evita que vuelvan a pasar por quirófano para una reconstrucción de pezón, sino que con estas prótesis que tienen una duración de dos años o dos años y medio pueden sentir el alivio de no volver a tener que pasar por ello.

De su pasión por el tatuaje también trabaja mediante el tatuaje terapéutico. Así, también ofrece el servicio de tatuar pezones mediante una técnica más realista.

A esto se añade la opción de la micropigmentación reconstructiva en la que da una nueva vida a cicatrices en la piel: "Antes la gente se cubría la cicatriz con un tatuaje, ahora está la oportunidad de tener tu color de piel y no tener que cubrirlo".

Además de ello, la micropigmentación también permite reconstruir zonas como las cejas o el labio. En el mes que lleva abierta, recuerda una de las historias por las que trabaja y le motiva este trabajo.

"Vino una chica que tuvo cáncer para hacerle las cejas porque no las tenía a causa de la enfermedad. Cuando acabamos, estaba emocionada al verse de nuevo ella misma", cuenta. Una emoción que también le trasladó a María, que vio como su trabajo tenía un fin como es que se sientan mejor.