El río Ebro, este miércoles a su paso por Pina de Ebro

El río Ebro, este miércoles a su paso por Pina de Ebro

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Los pueblos de la Ribera Baja vigilan el Ebro tras el pico de la crecida: "Hacemos rondas por las motas 3 veces al día"

La punta de la crecida ha llegado este miércoles a Pina de Ebro y Quinto, aunque se mantendrá en lo alto hasta el fin de semana.

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Zaragoza
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El Ebro baja con fuerza estos días y, por una vez, no guarda silencio al pasar frente al Pilar. Su corriente, que alcanza los 1.600 metros cúbicos por segundo, avanza firme por los municipios ribereños dejando a su paso algunas inundaciones en los campos, pero con una honda preocupación contenida entre quienes lo observan desde las orillas. Una crecida que impone respeto, pero sin causar grandes daños, como un recordatorio del poder sereno y antiguo del río que da vida al valle.

Tras pasar por Zaragoza, el pico de la crecida se ha dirigido este miércoles hacia los pueblos de la Ribera Baja, un punto crítico en cada avenida del Ebro, y que ya ha sufrido en la última década el efecto de la fuerza incontrolable del río.

La de esta semana no ha sido una crecida extraordinaria, sino que se ha limitado a unos 1.600 metros cúbicos/segundo, una cantidad que no debería ser un problema si no fuera por todo lo que vienen arrastrando estos pueblos.

Pero esta crecida presenta una salvedad. Pese a que el pico máximo no es excesivamente alto, este se prolongará hasta el fin de semana, de forma que cada día pueden pasar por los pueblos más de 120 millones de metros cúbicos de agua, lo que supone toda una amenaza para las motas e infraestructuras de contención.

El primer pueblo de la comarca al que llega la crecida es Pina de Ebro, en donde se mantienen preocupados y vigilantes hasta que no vuelvan a ver al río en su estado habitual. Algunos campos han quedado inundados, aunque las motas están aguantando, a día de hoy, para evitar que generen más daños.

El alcalde, Pablo Blanquet, y los responsables municipales hacen rondas tres veces al día para comprobar el estado de las motas, más todavía después de un mes y medio donde no ha parado de llover.

Crecida del río Ebro a su paso por Quinto

Crecida del río Ebro a su paso por Quinto

“No entendemos cómo, cada vez, con menos cantidad de agua, los daños en las cosechas y la incertidumbre entre los vecinos son mayores. Si con una riada ordinaria ya tenemos estos daños, cuando sea extraordinaria, aun serán mayores. Cada dos o tres años estamos así, y ya estamos cansados”, señala Blanquet.

Mientras, en Quinto de Ebro ven todo tranquilo tras las primeras horas de crecida. Aunque la previsión que tienen no es mala, su alcalde, Jesús Morales, no bajará la guardia hasta que el río no baje, al menos, de los 1.000 metros cúbicos/segundo.

Con tanta agua durante tantos días, el temor ya no es que sobrepase las motas, sino que se filtre por debajo, las rompa y termine inundando zonas que no deberían verse afectadas.

“Hoy estamos bien, pero es difícil saber qué impacto va a tener. Si la crecida ya hubiera pasado, diría que no ha habido afecciones. Es difícil aventurar si el domingo las habrá”, apunta Morales.

El último parte de la Confederación Hidrográfica del Ebro confirmaba que la crecida del Ebro había atravesado Gelsa con un caudal que ronda los 1.600 m3/s y que quedará absorbida por el embalse de Mequinenza.

La segunda crecida del Ebro alcanzó Castejón (Navarra) al final de este miércoles, si bien es posible que no se genere un repunte de caudal en este aforo, sino que este se mantenga cercano a los 1.500 m³/s hasta el jueves.

Del mismo modo, se mantendrán los caudales en todo el tramo aguas abajo de Castejón hasta Zaragoza, con valores oscilando entre los 1.300 y 1.500 m³/s hasta el viernes 20, día a partir del cual se empezará a apreciar una disminución de caudal más relevante. En Gelsa, esta disminución se producirá el sábado 21.

Las precipitaciones previstas para este jueves podrán volver a producir repuntes de caudal en los mismos afluentes del Ebro que los últimos días, pero de menor magnitud, por lo que apenas tendrán incidencia en la evolución de los caudales del Ebro de cara al sábado y domingo e inicios de la siguiente semana, cuando la tendencia del caudal, en líneas generales, será claramente descendente.