La candidata de IU-Movimiento Sumar, Marta Abengochea.

La candidata de IU-Movimiento Sumar, Marta Abengochea. E. E.

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Marta Abengochea, candidata de IU-Sumar: "Con la que se nos viene encima hubiera sido mejor la unidad en la izquierda"

Apuesta por una moratoria a los grandes proyectos anunciados por el PP y rechaza la concertación del bachillerato anunciada por Azcón.

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Zaragoza
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Marta Abengochea (San Sebastián, 1976) cogió las riendas de IU-Aragón a finales de noviembre y en menos de dos meses y medio va a tener que enfrentarse a sus primeras elecciones autonómicas como candidata.

Aunque las encuestas dan a IU al menos un escaño en las Cortes, reconoce que le habría gustado que la izquierda se hubiera presentado unida al 8-F como ocurrió en Extremadura.

También tiene claro que el modelo del PP no le gusta lo más mínimo y alerta de que el de Azcón es "un Partido Popular que ya está practicando políticas de extrema derecha".

Históricamente, uno de los escaños más seguros en las Cortes ha sido el de Álvaro Sanz. ¿Cómo lleva haberse puesto al frente del partido y encontrarse de bruces unas elecciones?

El adelanto electoral no nos pilló por sorpresa. En todo caso, yo siempre digo que hay que luchar en la trinchera que toca y en el momento en que uno tiene responsabilidades orgánicas en el partido tiene que asumir que este tipo de cosas pueden pasar.

Estamos en un momento de mucha cohesión y fortaleza interna, de ir todas a una. Es decir, en las mejores condiciones para afrontar este adelanto.

¿Le hubiera gustado ir Unidas por Aragón y no por separado al 8-F? ¿Teme que se lo hagan pagar, a ustedes u otros, en las urnas?

Me hubiera gustado, sí. Es por lo que hemos trabajado de manera muy intensa con todas las formaciones y es verdad que hay una frustración, un hastío de la gente.

Está clamando por esa unidad de la izquierda, pero también es verdad que eso aquí sería algo inédito. Somos formaciones que tenemos nuestras diferencias pero, desde luego, con la que se nos viene encima hubiera sido mejor la unidad.

Nosotras, de todas maneras, estamos poniendo en valor que aunque no se haya conseguido, ese trabajo hay que hacerlo y hacerlo también a posteriori.

Hay que tener vínculos y contactos y hay que forjarlos para que puedan darse en algún momento. En Extremadura había otros mimbres, era más fácil. Había un trabajo compartido de más de 7 años, otra predisposición...

La última encuesta de EL ESPAÑOL daba al bloque de la derecha un 56,5% de los votos y al de la izquierda, un 40,3%. ¿Le preocupa que Aragón sea ahora una Comunidad más de derechas?

Absolutamente. Me preocupa que, en general, no sé si la sociedad es más de derechas o si el marco se ha trasladado o se ha derechizado de alguna manera, porque el foco también está puesto ahí.

No creo que Aragón sea una tierra de derechas para nada. Sin embargo, estamos viendo procesos que empujan mediáticamente. Nuestra voluntad es combatir ese adversario que son no solo las derechas. También los discursos ultras, la radicalización. En definitiva, un movimiento hacia posiciones que son antidemocráticas y antipolíticas...

"Es muy difícil que nosotras podamos apoyar unas políticas que son depredadoras del territorio y sumisas a los discursos de odio y exclusión"

Si aciertan las encuestas, el próximo Gobierno podría decidirse por un diputado. ¿Se plantearía IU una abstención en una hipotética alianza de PP y Aragón-Teruel Existe para impedir que Vox vuelva al Gobierno de Aragón?

Habría que ver qué escenario tenemos, pero es que el PP de Jorge Azcón es un PP de ultraderecha que ya está practicando políticas de extrema derecha. Entonces, es muy difícil que nosotras podamos apoyar unas políticas que son depredadoras del territorio, sumisas a los discursos de odio y de exclusión y privatizadoras de manera salvaje de los servicios públicos.

Nuestro único objetivo es intentar que eso no ocurra, veremos después cómo queda el panorama.

¿Conseguirán movilizar al votante de izquierdas? ¿Cómo harán para que no se quede en casa el 8 de febrero?

Nosotras estamos llamando a esa movilización, es un momento en el que la gente tiene que salir a votar, y tiene que salir a votar a la opción en la que se encuentre más cómoda y representada.

Es importante que a la izquierda del PSOE, las fuerzas estemos fuertes por lo que se nos viene encima. Entendemos el hastío y la frustración, pero más que nunca hay que salir a votar. Cada voto cuenta. Cada voto es un ladrillo más de un centro de salud, una sanitaria más en un centro de especialidades...

Por cierto, IU y Sumar no atraviesan su mejor momento a nivel nacional. ¿La marca Sumar está amortizada? ¿Hay que empezar a pensar en otros nombres?

Eso se ha sacado un poco de contexto para que el titular fuera un poco más jugoso, pero en realidad estamos hablando todo el tiempo de lo mismo. El espacio de reconfiguración a la izquierda no puede llamarse de la misma manera o no puede confundirse el todo con la parte, es lo único que se ha estado diciendo.

Se está haciendo ese movimiento de intentar esa unidad y esa reconfiguración del espacio, y en eso es en lo que estamos todas las organizaciones de acuerdo.

Estas elecciones, por más que se saquen de contexto y se vayan a lo estatal, son unas elecciones autonómicas en las que la realidad territorial es la que aquí nos importa y en la que nuestra fuerza política tiene las cosas muy claras y tenemos la suficiente cohesión y fortaleza como para no estar hablando de qué está ocurriendo en otros espacios estatales.

Estos años no ha estado en las Cortes de Aragón, ¿cómo ha visto la actualidad política desde fuera?

He visto un Aragón totalmente desgobernado. Lo que estamos viendo es cómo ha habido un PP que ha tenido el objetivo de dejarse gobernar por los intereses del gran capital, por las grandes multinacionales, por el oligopolio energético, por los intereses de privatización de determinadas empresas en la sanidad o en los conciertos educativos...

Ese sentarse en la mesa a ver cómo se despliega ese interés privado a base de impulso de fondos públicos es lo que a nosotras, desde luego, nos hace pensar que o ponemos pie en pared y esto cambia o Aragón aún va a tener más desigualdad, menos calidad de vida y, sobre todo, más sometimiento a los discursos de la ultraderecha.

Cuando Azcón habla de 75.000 millones de inversión, ¿qué piensan ustedes?

Que son titulares vacíos e irreales. Hasta ahora, lo que hemos visto es que esas grandes multinacionales no están creando el empleo que se prometía. Parece que los tres centros de datos que estaban en funcionamiento iban a crear 1.500 o 1.600 empleos y no llegan a 100.

Además, hay muchísima opacidad, no hay transparencia en los datos. Por lo tanto, entendemos que para los recursos que se comprometen en este tipo de tecnologías no hay ni una creación de empleo ni una riqueza que vaya a venir más que en esos titulares.

"Aragón es una tierra de acogida, de solidaridad, donde la gente viene y puede hacer y desarrollar sus vidas... O debería de poder hacerlo"

Habla de muchas áreas, ¿en cuál ha podido fallar más el Gobierno de Jorge Azcón?

Es que es un fallo general porque la intención, la hoja de ruta, claramente, es desmantelar los servicios públicos para generar adhesiones a los conciertos privados y a la externalización.

Y eso es así tanto si hablamos del territorio, del expolio de la tierra, como si hablamos de servicios públicos, de derechos sociales. Es una voluntad clara de generar unas condiciones precarias en los servicios públicos para después venderlos al mejor postor.

¿Es Aragón una comunidad más insegura? ¿Qué opina respecto a cómo se está abordando toda la política de inmigración?

Aragón es una tierra de acogida, de solidaridad, donde la gente viene y puede hacer y desarrollar sus vidas o debería de poder hacerlo, salvo que gobierne esta gente para la que hay una parte de la población que sobramos.

Es un discurso del que nosotras no compartimos ni el marco. Es la desigualdad la que genera situaciones precarias vitales, y eso hace que no podamos tener calidad de vida, empleos dignos y oportunidades para la gente que viene a trabajar, a contribuir a la riqueza y a la diversidad cultural.

Nosotras lo entendemos al revés. Esa gente que está viniendo a la Comunidad es la que contribuye a tener un Aragón mejor en todos los sentidos. Por lo tanto, el marco que vincula a inseguridad con migraciones es falaz de inicio.

¿Y con la vivienda qué hacemos?

Lo primero que tendríamos que hacer es cumplir la ley estatal para topar los alquileres y declarar zonas tensionadas para que no pudiesen subirlos. Hay que hablar de una ley de vivienda de Aragón que está todavía pendiente y que habría que aprobar centrándola siempre en la vivienda como un derecho, como un bien social y no como un bien de mercado.

Tenemos que olvidarnos de que la vivienda es algo con lo que se puede especular y centrar las políticas públicas en viviendas para vivir dignamente.

Para eso tiene que haber también una ley de rehabilitación aragonesa que potencie que esas viviendas que están en peores condiciones puedan adecuarse para vivir.

Hay que asegurar también alternativas habitacionales para la gente que ahora mismo tiene problemas y construir vivienda pública de verdad, no para el lucro de las promotoras, no en suelos dotacionales que son para otros usos necesarios y no con el modelo de construir minipisos de 35 metros donde no se puede vivir y llamarlos de ‘alquiler asequible’ cuando en realidad es un alquiler imposible de 600, 700 u 800 euros con el que ni los jóvenes pueden emanciparse ni tampoco gente de clase trabajadora que lo necesite.

Veo que no le convence el modelo de Jorge Azcón...

Para nada [ríe].

Le pregunto por otro de los temas de actualidad: la financiación autonómica. ¿Cuál es la receta de IU?

Nosotras hemos hablado siempre de que es necesario poner este debate encima de la mesa. El modelo está caducado, ahora mismo no responde a las necesidades de las personas, que son las que reciben esta financiación autonómica y el debate no está en los territorios.

Los territorios no pagan impuestos, son las personas que viven en ellos los que lo hacen. Tampoco reciben los servicios públicos sino que son las personas las que los recibimos en función de nuestros impuestos.

Hay que hablar de un suelo mínimo, que no está contemplado en esta propuesta, que garantice que los servicios públicos vivas donde vivas, en Aragón o en cualquier otro sitio, te proporcionen los cuidados que necesitas en salud, educación y dependencia.

La propuesta del PSOE es una propuesta inicial. Hasta ahora, nadie había hecho otra y es un trámite que después va a llevar su proceso parlamentario, en el que incorporaremos nuestras demandas.

Esperamos que permita que se pueda aprobar una financiación autonómica que por lo menos vaya en la línea correcta.

Es complicado dar con la clave porque nosotras, por ejemplo, en Aragón tenemos un acuerdo para que se incorporen los criterios de despoblación, de dispersión y de envejecimiento, pero incluso hay comunidades del PP que los han rechazado.

"En el Pirineo lo que hay es un destrozo enorme del modelo, que debería ser sostenible tanto económica como climática y socialmente para el territorio".

¿Sería un ‘sí’ a medias por parte de IU?

Es un ‘sí’ mejorable. No sería nuestra propuesta exacta, pero es un avance y esperamos que en el trámite parlamentario pueda mejorarse.

Otro de los focos de atención es la sanidad. ¿Ha mejorado o ha empeorado en estos 30 meses de Gobierno?

Hemos pedido un plan con cabeza al Gobierno de Aragón y no se ha hecho y tenemos también un problema de retraso en convocatorias de plazas de cobertura permanente.

Se han ido acumulando durante varios años, esas convocatorias cuando salen lo hacen tarde y mal y no se acaban de resolver y esas plazas cuando, salen y se resuelven, se cubren. Por lo tanto, ese mantra de que las plazas no se cubren o de que no hay médicos suficientes no es real.

Porque cuando lo externalizamos a la privada, resulta que allí sí hay médicos.

Lo que hay que intentar o desde luego asegurar es que salgan las plazas en tiempo y forma, que se cubran de manera correcta y que las condiciones laborales sean dignas.

Aragón intenta hacerse un hueco con el turismo. ¿Está de acuerdo con el modelo que se está impulsando en puntos como el Pirineo?

En el Pirineo lo que hay es un destrozo enorme del modelo, que debería ser sostenible tanto económica como climática y socialmente para el territorio.

Se están promoviendo proyectos y macroproyectos de ampliación de dominios esquiables e innivación artificial poniendo muchísimos recursos públicos, no lo olvidemos, y se está dejando de lado o se está dejando de invertir en proyectos más sostenibles.

La visión de macroproyectos en general, no solo en el turismo, sino en todas las áreas, hace que se destinen demasiados fondos públicos a proyectos que muchas veces son insostenibles desde cualquier punto de vista y se deje de lado al territorio. El Pirineo lo ha dicho en varias movilizaciones.

Pero según el Gobierno, las cifras de empleo y economía compensan...

Es que eso luego tampoco se sustenta en lo real. Nosotras defendemos un modelo productivo y esto incluye una generación de empleo en el territorio que sea sostenible, que fije población y que no esté vinculada solo al turismo de nieve.

Necesitamos crear una red sostenible de empleo, de vida y de turismo en la que todos los sectores convivan y que no nos aboque a una desigualdad territorial y a un beneficio de las grandes empresas y del gran capital privado frente a la economía real y productiva de la población que habita el territorio.

¿Cómo imagina el Aragón del futuro? ¿Lleno de placas y centros de datos?

Esperemos que no. Nuestra propuesta es establecer una moratoria en todo este tipo de macroproyectos, y en especial en los centros de datos. No podemos tener 35 proyectados en el territorio cuando eso compromete ya no solo suelo y agua, sino sobre todo energía que vamos a necesitar para hacer una transición energética justa.

Vemos un Aragón mucho más redistribuido, mucho más pegado a las necesidades del territorio, basado en una economía real, en el modelo social y familiar, en el campo y en la ganadería.

Es decir, bajar al territorio y hacer política participada que sea justa para la gente que lo habita y no favorecer las desigualdades tanto poblacionales como económicas en base a potenciar esos macroproyectos que son irreales y que no revierten ni en empleo, ni en riqueza, ni en economía, ni en bienestar para la gente.

Según dice, hay muchísimas cosas por hacer. ¿Cuál va a ser su prioridad si consigue escaño en las Cortes?

La moratoria de los macroproyectos sería una de las líneas básicas y después, revertir el concierto de bachillerato y de la escuela de 0-3 años, que es una auténtica barbaridad totalmente innecesaria y está destinada a favorecer al negocio privado y a los centros de adoctrinamiento.

Tienen una hoja de ruta clara y es lo que nosotras tenemos que revertir, con la internalización, poco a poco, de lo que se está externalizando.

Por ejemplo, el transporte sanitario urgente. Es un drama mes a mes que parece no tener solución.

Hay que revertir todos estos procesos privatizadores, tanto en el ámbito de los servicios públicos como en el del expolio del territorio.