CPI VAL DE LA ATALAYA

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El Ayuntamiento de María de Huerva denuncia ataques promovidos por la oposición por la limpieza del colegio

Padres del Colegio Val de la Atalaya de María de Huerva han denunciado deficiencias en los servicios de limpieza.

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Las incidencias en el servicio de limpieza del Colegio Val de la Atalaya de María de Huerva se han colado en la precampaña electoral municipal. Estas se vienen produciendo desde hace meses y han sido atendidas de forma reiterada por el Ayuntamiento, según señalan fuentes del Ayuntamiento.

Tal y como manifiesta el gobierno municipal, el conflicto ha escalado tras la difusión, desde el entorno del propio centro, de fotografías que muestran incidencias puntuales en determinadas zonas del colegio.

A lo que añaden que las imágenes han sido acompañadas de mensajes de "tono alarmista" que acusan directamente al Ayuntamiento de poner en riesgo la salud y la seguridad de los menores por supuestas situaciones de insalubridad, generando preocupación entre padres y madres y elevando la tensión social en torno al centro educativo.

Paralelamente, se ha impulsado una movilización en forma de “cacerolada” a las puertas del Ayuntamiento, con llamamientos explícitos a acudir con “pitos, cacerolas o escobas”.

Desde el consistorio infieren que se trata de una protesta que trasciende el ámbito educativo y se dirige de manera directa contra el equipo de gobierno municipal. Según indican las mismas fuentes, observadores políticos locales interpretan esta acción como una maniobra de presión institucional en un contexto claramente marcado por la cercanía de las elecciones.

Fuentes consistoriales señalan que, este conflicto, coincide también con que la presidenta del AMPA del Colegio Val de la Atalaya ocupa el segundo puesto en la lista municipal de Chunta Aragonesista (CHA) en María de Huerva, formación política situada en la oposición.

Frente a esto, el Ayuntamiento defiende que ha mantenido desde el inicio una postura activa y continuada orientada a la resolución del problema.

Asimismo señala que ha actuado como intermediario entre la empresa adjudicataria del servicio de limpieza y la dirección del centro, ha realizado un seguimiento constante de las incidencias y ha suministrado de manera periódica material y productos de limpieza —en muchos casos de forma mensual e incluso quincenal— para garantizar condiciones adecuadas para el alumnado y el profesorado, pese a no ser una obligación estrictamente municipal.

Desde el ámbito municipal recuerdan que el personal de limpieza depende exclusivamente de la empresa adjudicataria, por lo que cualquier cuestión relacionada con la gestión de personal debe canalizarse a través de esta. Por lo que el Ayuntamiento es un mediador y no un empleador directo.

Aun así, reiteran su implicación ha ido más allá de lo exigible, priorizando en todo momento el normal funcionamiento del colegio.

Mientras el debate se intensifica, el Ayuntamiento señala que mantiene su objetivo de resolver de manera definitiva las deficiencias del servicio de limpieza, insistiendo en el diálogo, la cooperación y el respeto institucional como vía para garantizar el bienestar del alumnado y el correcto funcionamiento del Colegio Val de la Atalaya, "al margen de la estrategia política que se despliega en plena precampaña".